jueves, 11 de febrero de 2016

momentazo #264: soul plástico

Resultado de imagen de YOUNG AMERICANS ARTWORK 
 
Young Americans (David Bowie, 1975)
ROCK / SOUL
AUTOR - soul plástico

Llegó "El Duque", el primer boceto de lo que luego se convertiría en "The Thin White Duke", personaje en el que Bowie se reencarnaría en "Station to Station" (1976). Ahora era simplemente una primera aproximación, menos desagradable, menos engreída y no sé si menos envenenada. Este "Duque" es un Bowie obsesionado por el soul y los sonidos negroides. Un Bowie dispuesto a entregar a toda costa su versión del R&B y el sonido Philadelphia. Una labor titánica a priori, sobre todo viniendo de un londinense de pura cepa.

"Young Americans" es su aproximación más directa a estos sonidos y es un logro certero gracias a la personalidad inagotable del artista. Tampoco esperen gospel canónico aquí. Más bien lo que él llamó acertadamente "soul plástico"

"Young Americans" es su aproximación más directa a estos sonidos y es un logro certero gracias a la personalidad inagotable del artista. Tampoco esperen gospel canónico aquí. Estaba claro que el camaleón tenía que añadir su toque y lo que le sale lo calificó él mejor que nadie. Soul plástico, sí. Y de una frialdad cegadora. ¿Qué esperaban?



Para armar esta obra, Bowie se trasladó a la misma Philadelphia donde reunió un equipo de ensueño formado por músicos locales curtidos en los vericuetos del soul y el funk. El equipo perfecto para fabricar una música que se percibe negra por peso y categoría pero que al final resulta en un sonido de blancura glacial. No es de extrañar, cuando el guitarrista Carlos Alomar describió a Bowie como "el hombre más blanco" que había visto jamás. Si esto importó algo, seguro que fue para dotar a su noveno disco de estudio de un aura sintética que ha hecho que perdure.


Tampoco quiero insinuar que esto sea gloria. Poniendo las cosas en su sitio puedo afirmar que este es un gran disco, uno de esos especiales y diferentes en la discografía del maestro. Y no sólo por "Young Americans" o "Fame". Aquí hay música vibrante que puede no llegar a reventar pero que calienta como el primer día. Está claro que no resiste las comparaciones con las obras maestras anteriores ni con las joyas posteriores, cosa que no debería importar tanto si lo tomamos como lo que es; una pequeña perla para que la espera no se haga tan larga.



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