miércoles, 23 de marzo de 2016

momentazo #274: lo bello y la náusea



Repulsión (Claustrofobia, 1987)

Hay veces en las que me creo que lo sé todo. Momentos en los que mi seguridad se erige aparentemente indestructible sobre el mundo y el arte. Y siempre hay algo que me hace reconocer mi humildad. Puede ser un gesto, una noticia o una obra de calado hondo y sincero, ya sea musical, literaria o cinematográfica. En uno de esos momentos me llegó este disco impenetrable, una obra de romanticismo venenoso y lírica arrebatada. Tras la inmersión en su alma oscura solo puede haber una sorpresa inicial, una desorientación difícil de enmendar. Pero ¿de dónde sale ese quejío? Está claro que no es flamenco... No se me ocurre algo más lejano y, sin embargo, coquetea con ese lamento, ese toque tan andaluz, tan español.

Estamos en estas disquisiciones, cuando nos golpean con el pasodoble ambulante de "Los milicianos", y ya la descolocación es supina. Claro que antes nos han tenido que cerrar la boca que cuelga inerte tras escuchar las maravillas de "Carlove", "Tu traición" o "La sombra sabe". "¡Algo en el amor tiene un sabor tan amargo! " parece dejarnos claro que el disco tiene un corazón pop aunque, eso sí, bucee entre sentimientos obscenos y poco luminosos. Todo lo ya señalado y lo que sigue conforma un bloque de una coherencia indestructible. Y eso que en apariencia podría volar hacia la incongruencia y el exceso de manierismos y eclecticismo. El piano jazzy y económico de "Velvet Nights"; la africana y hermética "Mamma Winnie"; la soberbia y "claustrofóbica" versión de "Sex Machine" o el hara-kiri emocional de "Seppuku". Todas suman en su conjunto y no desmerecen en su individualidad, a pesar de las percusiones tan ochenteras y el exceso expresivo.

Este "arte"facto es un disco ominoso y dolorosamente arty. Desde luego, no es plato para paladares poco entrenados y deja claro una cosa: nunca se ha hecho nada que se le parezca, y eso... Acojona.

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