lunes, 28 de marzo de 2016

momentazo #275: post-punk vestido de seda



Treasure (Cocteau Twins, 1984)

Los Cocteau Twins no son plato para degustar con prisas. Atrás los aficionados a la comida rápida. Esos serán los que no podrán paladear las delicias de la voz de Elizabeth Fraser, tan operística, tan poco rock, tan bigger-than-life que, he de confesarlo, puede empalagar al más pintado. A todo aquél con un paladar poco entrenado y más proclive a la carnaca que al matiz sensorial.

"Treasure" se antoja como un disco tan suculento, tan vistoso, tan perturbador como los más grandes. Con todas sus toneladas de exceso, de pompa y de boato sónico. Con esa huída cabezona hacia las antípodas de la mesura. Y aunque todo eso es cierto, también lo es el afirmar que es una gozada perderse en su floresta exuberante y frondosa. Las canciones que lo habitan son nombres propios y no decepcionan en sus ínfulas de individualismo. La mayoría nombres femeninos, el toque perfecto para redondear la jugada de un sonido ginecético y cargado de estrógenos. Un sonido donde el matiz y la sutileza ganan al ruido blanco y rosa, a la percusión brutal. Y eso que de todo esto también se alimenta.


"Treasure" parece buscarse continuamente sin éxito, a pesar de sus pasos más certeros ("Ivo", "Lorelei", "Persephone", "Otterley"). El disco se desarrolla y sobrevive en un continuo traspiés, en la inseguridad de lo inestable y lo volátil. Intentar amarrarlo a tierra sería un crimen que acabaría con su esencia, con ese halo de eternidad que tiene lo inenarrable. Porque aunque nos cree más dudas que certezas, "Treasure" nos gusta, nos gusta mucho. Y claro, no sabemos el porqué, ni queremos saberlo.

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