domingo, 3 de abril de 2016

momentazo #276: ¿jugamos a los médicos?



Tejido de felicidad (Chucho, 1999)

Fernando Alfaro comanda a sus huestes en esa huída que inició en 1995 y que culmina en este clásico del pop patrio. "Tejido de felicidad" se coloca en la cima del canon del albaceteño en todas sus encarnaciones, Surfin Bichos incluidos. Este y "Hermanos carnales" (1992) pueden ser considerados sus obras maestras (más) indiscutibles.

El porqué habría que buscarlo en la depuración lírica que alcanza Alfaro tras las explosiones gore con las que rompía lazos con el pasado y que le sirvieron para afilar la pluma más que nunca. La entrepierna y la religión siguen presentes en su imaginario, un panteón tan personal como evocador. Lo que hace aquí es diluir la violencia para alcanzar una madurez esplendorosa en temazos que lo mismo colean entre latigazos eléctricos que se visten de una belleza casi camp. Chucho consigue esa alianza imposible entre los Stooges y la banda sonora de "Vacaciones en el mar", y de una forma tan natural y hermosa que da miedo.



Chucho ha escrito algunas de las páginas más brillantes de nuestra música popular. Y de ellas, "Tejido de felicidad" es de las más relucientes. Un discazo que huele a clásico y se revaloriza con los años. Un álbum lleno de música valiente, sensible y brutal. Con esa foto de portada tan grandiosa que no hace sino aumentar su leyenda. Sexo y Dios en una alianza escalofriante. Fernando Alfaro te lo pregunta con insolencia: ¿jugamos a los médicos?, mientras exorciza sus demonios entre espasmos de miedo, gozo y dolor. Un placer adulto que te va a hacer sentir muy culpable por los siglos de los siglos. Amén.

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