sábado, 2 de abril de 2016

trick or trick? #65: la sangre nos nubla la vista



A Rush of Blood to the Head (Coldplay, 2002)

En el segundo Coldplay parece que golpean con más decisión. Después del entrenamiento lujoso pero algo anémico que fue "Parachutes" (2000) se las arreglan para sonar más decididos y con una dosis extra de energía. Les sienta bien, no hay duda, aunque como todo en este grupo no me parece que todo eso sea la panacea.

Este álbum de título largo y portada horrenda ofrece ganchos más que suficientes para el fan acérrimo que llorara de emoción con los pelotazos sentimentales del anterior. Y además se las arregla para mostrar a la banda mejor armada en lo eléctrico y con un mayor dominio de una sutileza que aún así se les acaba yendo de las manos. Otra vez. Y no sería ni la última ni la más escandalosa. Lo que estaba por venir superaría con creces el almíbar y la pornografía melodramática de estas canciones.


Aquí encontraremos algunos de los momentos más memorables de los londinenses. "The Scientist", "God Put a Smile Upon Your Face", "Clocks" o el tema titular pueden pelear sin miedo alguno con los grandes éxitos anteriores, y "In My Place" puede aspirar al título de mejor canción de su historia. Así las cosas creo que este podría haber sido su mejor disco a pesar de no contener jitazos del calibre de "Yellow", "Trouble" o "Viva la Vida", canciones que tampoco creo que sean para tanto, la verdad sea dicha. Si acaba naufragando es por una sucesión de estrepitosas desdichas que lo acaban hundiendo sin remedio. No es que sea el único motivo pero el cuarteto que va de la pista 6 a la 9 es demasiado endeble para que el disco se sostenga, y eso lo acaba hiriendo de muerte.

Coldplay señoras y señores, esa hipérbole que aquí era todavía un proyecto con un encanto más que evidente, con mucha gloria y mucha inmundicia.

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