lunes, 30 de mayo de 2016

la interzona #73: el gemelo oscuro



A Day at the Races (Queen, 1976)

La continuación perfecta para "A Night at the Opera" (1975). Su gemelo oscuro, este "A Day at the Races" acabó por agotar el talento de los británicos, al menos en cuanto a formato largo se refiere. Una continuación de lujo para su "obra maestra" que lograba formar una dupla mítica para el seguidor fiel del grupo.

"A Day at the Races" mantiene intacta el aura que el grupo había construído. Esa que explotó en el anterior y que se colorea y refulge merced a un estilo bombástico y excesivo. Si ya en "Sheer Heart Attack" (1974) habían logrado centrarse en la canción por encima del concepto y del álbum como unidad indisoluble, en "A Night at the Opera" perfeccionaron la idea y la prolongaron en esta continuación de manera tan notable como ampulosa, todo hay que decirlo.


"A Day at the Races" se abre a golpe de rock visceral ("Tie Your Mother Down") y logra altas cotas en el capítulo de la flama eléctrica como en la heavy-blues "White Man". Sin embargo es en el sentimiento fogoso donde triunfa. "Take My Breath Away", "Somebody to Love" y "Teo Torriatte" comparten un sentimentalismo siempre al borde de lo melodramático y lo empalagoso pero que me toca en su belleza inmarchitable. Lo del estribillo en japonés en la última merecería un capítulo aparte, soy consciente, pero ni eso consigue que me deje de gustar. Una tara que no encontramos en la inmaculada "Good Old-Fashioned Lover Boy". Pop de vodevil de muchos quilates.


En definitiva, estamos ante un disco escuchable y de calado. Ni me parece una obra maestra ni me molesta que no lo sea. Es uno de mis favoritos de una banda que no sé si amo o detesto. Un punto clave en toda esta contradicción gigantesca que se llamó Queen. Larga vida...

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