sábado, 7 de mayo de 2016

momentazo #283: robar novios, matar padres



Goo (Sonic Youth, 1990)

"Goo" es la prueba definitiva del mayestático estado de forma del combo neoyorquino entre mediados de los ochenta y los primeros noventa. En su séptimo disco de estudio articulan de una manera más visible si cabe la relación entre el rock más o menos claro y el ruído más inclasificable. Y viniendo justo después del maravilloso y torrencial "Daydream Nation" hacen que parezca que su caudal creativo fuera inagotable.

"Goo" es más directo y concreto que el anterior, para empezar, por no ser doble. Sigue contando con ese turnismo en el micro que los ha hecho únicos y sigue sonando doloroso y eufórico a partes iguales. Atrevimientos casi mainstream como incluir a Chuck D (Public Enemy) rapeando en la muy grande "Kool Thing" conviven sin chirriar con la metralla noise de siempre ("Mote"). Esto es lo que convertiría a Sonic Youth en la banda más adictiva e irreductible de su generación. Experimentos interminables, incansables pero sin renunciar a la forma. Así consiguen que todo este caos tenga sentido.

"Goo" (pringue, porquería) empieza perezoso y claro y se va emborronando en su parte final. Es como si una de tantas canciones del grupo se desarrollara a lo largo de todo un disco. Con sus partes de euforia eléctrica y de oscuridad abisal. Es punzante, arisco y casi siempre evocador. Todo esto y más es "Goo", mucho más que una simple bisagra entre "Daydream Nation" (1988) y "Dirty" (1992). Mucho más que un simple disco de rock ruidoso. La pureza envenenada del "torbellino, el calor y el resplandor".

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