domingo, 8 de mayo de 2016

momentazo #284: tras la cosecha



Time Fades Away (Neil Young, 1973)

"Time Fades Away" representa la incomprensible visión de un genio. En primer lugar es un disco en directo compuesto por material inédito hasta entonces, algo muy poco común. Por otra parte Young reniega de él hasta el punto de no haberlo editado jamás en CD. Todo esto no hace más que alimentar la leyenda de un material poderoso como el que más en el catálogo del canadiense. Puede que Young tenga demasiado en mente el caos que envolvió a la gira de 62 conciertos de la que se extrajo el grueso del disco. Muertes por drogas, torrentes de tequila y actitud vergonzosa por parte de algunos de sus Stray Gators y de él mismo. Ingredientes todos que adornan la vida al límite en la carretera, la mitología del rock, pero que a Young parecen haberle nublado el seso al no ver que esta obra merece otro trato.

Buena parte de lo que maravilla de este primer directo de Young está en sus errores. Está claro que viniendo de un artista de la integridad y la autenticidad del canadiense el disco no podía contener retoques. Efectivamente se trata de una grabación directa desde la mesa de sonido. El público se oye más bien de fondo, la voz de Neil se rompe con esa fragilidad que siempre la ha hecho tan expresiva, y para colmo hay críticos que han calificado estos conciertos como aquellos en los que peor ha tocado la guitarra. No sólo nada de esto parece importar al oyente, sino que más bien da al disco una atmósfera especial que lo sitúa entre las grandes obras del cantautor. El disco transmite verdad tanto en los momentos de pausa y nudo en la garganta como en cabalgadas eléctricas del calibre de "Time Fades Away" o "Last Dance". Estas junto a "Journey Through the Past" y una "Love in Mind" grabada en 1971 constituyen la cumbre de un disco genial que merecería mejor trato y difusión aún a riesgo de dañar su aura.

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