jueves, 12 de mayo de 2016

momentazo #285: me dejo llevar...



Gently Down the Stream (Come, 1998)

Duplican la duración del disco anterior para galvanizar unas micras el acero que arma toda su obra. Zedek y Brokaw comandan la nave con mano firme e ideas claras y entregan su trabajo más ambicioso y torrencial.

"Gently Down the Stream" se abre con la crudeza de "One Piece", una premonición prolongada en los estupendos temas posteriores que anuncia la grandiosidad de "Saints Around My Neck" (¿su mejor canción?). Ocho minutos y medio de montaña rusa que ejemplifican el poder de una banda con estilo y furia no siempre contenida. Este sería el corazón y las tripas del álbum. Un disco que crece con las escuchas y que suena medido, contundente, sólido pero que también se permite el lujo de presentarse deshilachado por momentos como en la cruda "Jam Blues", un momentazo semiinstrumental, prolegómeno de la emotividad eléctrica de "New Coat" y del cierre en la cumbre que es "March", la hermana de "Saints...".


El cuarto disco de Come sería el último, el que acabó con ellos. Tendrían sus motivos para no estirar el chicle, aunque este testamento habla con claridad del magnífico momento de forma del grupo. Los trabajos posteriores de la Zedek en solitario no harían más que refrendar esta idea. Aún siendo otra cosa, careciendo de la mordiente de su colaboración con Brokaw, son una prueba clara del talento que siempre ha derrochado la de Washington. Aquí nos la encontramos en su salsa, eléctrica, hirviendo, acosada por sus demonios, esos que han propiciado estas cuatro páginas más que notables en la historia del rock. Y es que no siempre un grupo se va dejando tanta hambre, tantas ganas de más.

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