domingo, 26 de junio de 2016

momentazo #294: magreb pop



Diwân (Rachid Taha, 1998)

En su primer pelotazo de talla mundial, Taha rinde tributo a los grandes del raï y el chaâbi, a sus raíces argelinas en definitiva. Asentado en París desde 1989, el de Oran arma un álbum magnético construído sobre temas clásicos de autores canónicos como Abderrahmane Amrani o Mohammed El Anka, sin olvidar a sus adorados Nass El Ghiwane, que él siempre ha comparado en talla a los Beatles o los Stones.

El disco sorprende porque Taha deja un poco de lado su faceta más rockera y punkarra y se centra en la esencia más tradicional de su música. Aquí sólo hay dos temas firmados por él. Dos temas que, a decir verdad, quedan diluidos en la grandeza de revisiones de órdago como "Ya Rayah", "Bent Sahra", "Ach Adani" o "Menfi". Se apropia de ellos y de todos sus aromas moriscos y mediterráneos. La constatación de una conexión invisible entre los pueblos que bordean este mar.

"Diwân" es una obra que niega el aislacionismo mientras se divierte en su potente magma rítmico y que tiene toques milenarios revisados y actualizados para probar sin lugar a dudas que lo eslavo, lo norteafricano, lo andaluz y el oriente próximo se han abrazado con fruición a lo largo de la historia. Y además cuenta con leves toques de rock y electrónica que unen todas las piezas para la eternidad. Discazo.

viernes, 24 de junio de 2016

la interzona #78: y cuanto más acelero...



Accelerate (R.E.M., 2008)

Puede que nos hayamos dejado llevar por la euforia. Son muchas decepciones y en cuanto aparece algo parecido a lo bueno lo abrazamos fanáticamente. En frío ya es otra cosa. "Accelerate" no es la panacea, no. No es el disco que nos va a devolver a los R.E.M. inmaculados de los 80. Por no tener, no tiene ni canciones bandera propiamente dichas. Lo más parecido sería un "Supernatural Superserious" que acaba justo como ese "Stand" con el que golpearon hace veinte añazos, o un "Houston" tan delicado como oscuro.


Aclarado lo que no es el disco de la primera despedida de R.E.M. viene lo más difícil, y es delimitar lo que sí es. Un disco espontáneo, aparentemente de poco pensar y mucho hacer. Un disco que nos trae a los R.E.M. más frescos desde "Monster" (1994). Una obra que con todas sus miradas a "Green" (1988), "Document" (1987) y hasta a "Up" (1998) consigue que le prestemos nuestros sentidos durante su poco más de media hora. Porque, lo más importante, este es un disco insustancial, vale, pero con nervio. No sé si es mucho pero seguro que es algo.

jueves, 23 de junio de 2016

la interzona #77: hades eléctrico



Inferno (Motörhead, 2004)

La renovación es un concepto curioso para Lemmy y los suyos. Una utopía cuando la variedad hay que encontrarla en los infinitos matices del acople y la distorsión. Infinitos e inapreciables para el no creyente, por supuesto. Después de más de 30 años en la carretera no se tienen ganas de zarandajas. Y Lemmy menos, que nunca ha sido proclive a las tonterías.

Así están las cosas en 2004 para Motörhead y su séquito. Los tomas o los dejas, lo mismo que llevan diciendo desde el principio de los tiempos. Marcianadas cero. Metal a toda tralla y a tirar millas. A veces te sale mejor, otras peor, pero la decepción es imposible. Salvo que esperes lo que no debes. Culpa tuya, no lo olvides.


"Inferno" es un disco duro y fiero. Heavy a toda tralla que ajusta cuentas con todas esas medianías que han seguido el camino marcado por la banda más espídica y adictiva del planeta. No busquen innovación. Mejor, no busquen. Siéntense y sométanse a la última tormenta de Motörhead. Si no un clásico, sí uno de sus mejores trabajos desde "1916" (1991). Ni mucho ni poco. Lo de siempre pero mejor.

trick or trick? #72: up???



Up (R.E.M., 1998)

Lo advierten claro desde el principio con "Airportman". Que nadie se lleve a engaño. En esta entrega R.E.M. se pasan a la electrónica. Después, la reconversión tampoco es tan extrema, pero más vale avisar por exceso que no llegar. Siempre es digno tratar de sorprender. No siempre se consigue sin embargo y esta vez es una de ellas. No se consigue porque la sorpresa está, pero no convence.

Y eso que demuestran su enorme talento en temas grandes como "Lotus" con ese sonido de guitarra tan increíble, "Suspicion" con esas brumas electrónicas tan pegajosas. Son dos de los momentos que contribuyen definitivamente a hacer de este un disco misterioso al que puede apetecer regresar. También lo hacen los otros dos singles: "At My Most Beautiful" hace honor al título convirtiéndose en uno de los temas más hermosos que los de Athens hayan creado, vestido de una belleza que solo puede dar la experiencia. Aquí sí es un grado. Como en "Daysleeper", repetición de la jugada por enésima vez. Folk-pop delicioso de los de verdad.

También cabe destacar otros temas en una segunda linea que defienden la idea de mejora de un grupo cansado a estas alturas. Esos serían "Hope" (no me creo que no se dieran cuenta que sonaba como el "Suzanne" de Mr. Cohen), "The Apologist", "Why Not Smile" o "Falls to Climb". Tampoco es que sean sobresalientes. De hecho les cuesta pasar del bien, pero lanzan un rayo de esperanza sobre una posible vuelta a glorias pasadas.

Esperanza que queda truncada por el resto del listado. Y es que son temas que poseen las mejores intenciones del mundo pero no consiguen dar la talla por mucho que se esfuercen. Buenas estructuras, letras más o menos gustosas, pero aburridos hasta desfallecer. Esta anemia congénita es la que diluye cualquier esperanza, la que hace que reneguemos una vez más de esperar genialidades de un grupo que quizá haya sido engullido por su propia fama. Demuestran talento, pero a ráfagas. Y eso para ellos no es suficiente.

sábado, 18 de junio de 2016

la interzona #76: predicando en el desierto



New Adventures in Hi-Fi (R.E.M., 1996)

Largo, disperso, desenfocado… Todo esto se podría aplicar a la vez al "Rattle & Hum" (U2, 88) de R.E.M.. Tomas en directo en plena gira Americana. No es el mejor ambiente para registrar un disco coherente y perdurable. Como documental del momento no está mal. Incluso cogemos canciones sueltas y están más que bien. Todas juntas es otra cosa. Esto es un ladrillo de cuidado. Sobre todo cuando enchufan los amplis y descargan a toda potencia (excepciones: "Leave", "Be Mine").


Para mucha gente este es simplemente el disco de "E-Bow the Letter", tema compuesto para la colaboración de la suprema Patti Smith. De verdad que hace suyo todo lo que roza. Majestuoso de verdad. Cerca de él hay otros momentos: "New Test Lepper", "Leave", "Be Mine" o "Electrolite", el loable y precioso intento de repetir otro "Man on the Moon". Todo esto daría para un EP más que apañado porque el resto es simplemente argamasa que se encarga de sostener una obra sin pretensiones ni objetivos. Una argamasa de mala calidad. Y ya sabemos lo que pasa cuando no se construye con solidez, a no ser que te llames R - E - M.

la interzona #75: freaks and monsters



Monster (R.E.M., 1994)

No dudo que en 1994 fuera fácil vilipendiar este álbum, el noveno de los norteamericanos. Venía justo después de "Automatic for the People" (92), casi nada. Ahora me resulta más difícil. Ya hemos presenciado lo que han hecho en los últimos tiempos y, claro, esto no es ambrosía pero se parece un poco. Para su concepción adoptaron una actitud loable en todo artista: la huída hacia delante. No tenía sentido intentar una jugada parecida al disco anterior. Por ello armaron este disco con electricidad borboteante.

El resultado es desigual aunque placentero en algunos tramos. Nada que objetar en los picos, "What's the Frequency Kenneth" (novedosa por abrir fuego y vibrante), "Strange Currencies" (de estética algo manida aunque inmaculada), "Bang and Blame" (tortuosa y chirriante) y esa cumbre llamada "Let Me In" (celestial pozo de estática y reverberación que homenajea al recientemente desaparecido Kurt Cobain y para la que usan una de sus guitarras). Eso sí es tomar la esencia de "Automatic for the People" y filtrarla en algo memorable.

Lo malo es cuando se equivocan. Y lo hacen cuando intentan jugar a lo que no son ni deberían querer ser. Cuando juegan a la sobrecarga barata y teatral ("King of Comedy") o a disfrazarse de Led Zeppelin en oscuro ("You"), por decir dos. Y es que la autoindulgencia en el grupo empezaba a dominar sus decisiones y eso era preocupante. Por ello el futuro ha dictado sentencia sobre el origen de los males de los de Athens. Está aquí. A pesar de todas las bondades de un disco arisco emparentado con un grunge que empezaba a agonizar. "Monster" es lo que es, ni más ni menos, rock rudo que no puede esquivar la sutileza por mucho que lo intente.

miércoles, 15 de junio de 2016

decíamos ayer...

http://laranra-ojosyorejas.blogspot.com.es/2011/05/totem-51-la-musica-del-pueblo.html

trick or trick? #71: producción en cadena



Made in Heaven (Queen, 1995)

Inesperadamente este artificio con tara desde el origen se acaba sobreponiendo a sus muchos problemas para salir del pelotón de cola donde parecía condenado a estar dentro del canon de los británicos. Sin poder aspirar al triunfo artístico, y aunque me pese reconocerlo, se hace su hueco en la discografía de Queen.

Quizás "Innuendo" debería haber sido su colofón definitivo. Una obra en la que Freddie metió sus manos hasta el fondo. Esto es otra cosa. A priori sólo una excusa para llenar las siempre ávidas carteras de los tres supervivientes del grupo, y está claro que mucho de eso hay aquí. La buena noticia, no obstante, es que de alguna forma consiguen invocar el espíritu del malogrado vocalista en una mezcla que, como todo lo que hicieron siempre, conjuga lo interesante y lo bochornoso. Todo con ese punto kitsch y epopéyico del que siempre han hecho gala.

Reunir descartes y retales y añadirles instrumentaciones y voces no me parece el mayor ejercicio artístico del mundo, y este álbum no es una excepción a eso. Por eso resulta reconfortante, dentro del tono mediocre del disco, encontrar alguna pieza con una cierta valía. "It's a Beautiful Day" nos muestra a Mercury relajado y entregado al soul. "Mother Love" acaba venciendo por su tono solemne. "Too Much Love Will Kill You" parece una tontería para llorones pero acaba convenciendo. Y "You Don't Fool Me", con su tono a lo "Living On My Own", nos muestra a Mercury en la discoteca y en su salsa. Sé que no es mucho. Sobre todo si lo enfrentamos al resto del disco, una zozobra continua entre oleadas de sentimentalismo barato. Ya lo sabíamos cuando lo publicaron, esto jamás debería haber visto la luz, pero ya que está aquí...

lunes, 13 de junio de 2016

momentazo #293: verde que te quiero verde



Green (R.E.M., 1988)

"Green", el comienzo de la madurez dorada de R.E.M., su asalto a los cielos, un disco preñado de una evanescencia materializada en tonadas acústicas de corte zeppeliniano y extraño, y también dotado de una potencia pop que sólo puede venir de la seguridad que da la experiencia. Para su sexto disco los de Athens ficharon por una multinacional tan potente como Warner y se tomaron en serio el reto, vaya que sí. Con "Green" armaron un disco sólido que bebía del pasado para crear una nueva mitología en los minutos previos a su conquista del mundo.

En "Green" encontramos toneladas de energía pop-rock en canciones infecciosas y furiosas como "Pop Song 89", "Get Up", "Turn You Inside Out" o esa gloriosa "Stand" que podría pasar por segunda parte (más relajada eso sí) de "It's the End of the World...". También temas acústicos enrevesados y frondosos con ese punto de misterio que los hace duraderos, entre el Jimmy Page más bucólico y el Syd Barrett más desquiciado. "You Are the Everything", "The Wrong Child" o "Hairshirt" están entre lo más personal que hayan grabado nunca Michael Stipe y los suyos. Es cierto que no son temas redondos, no como las cimas del álbum, las cuales beben claramente de la oscuridad tintineante de "Document" (1987). "World Leader Pretend" y "Orange Crush" son dos clásicos impolutos, herederos de "Welcome to the Occupation" y "The One I Love" respectivamente, relucientes y heridos como cualquiera de sus mejores temas. Por su parte "I Remember California" cierra en los créditos con la profundidad abisal de ese memorable "Oddfellows 151" del disco anterior. Digo en los créditos porque como sorpresa se guardan una pista extra sin título que redondea un disco excelente.



Un disco excelente que parece pecar de un exceso de deudas. Unas deudas que no me gustaría exagerar. "Green" acaba teniendo una personalidad fascinante que lo sitúan entre los grandes trabajos de la banda. Ese rosario de clásicos imperecederos a los que regresar una y otra vez. Por aquel entonces no lo sabían pero este disco representa los prolegómenos de un éxito que ya fue patente aquí pero que reventaría sin tapujos en esa brutalidad de ventas que se llamaría "Out of Time". Esa historia comenzaría en unos años. Aquí todavía podemos encontrar la esencia de unos R.E.M. enamorados de una forma de hacer sincera y única. Siempre lo han sido pero hasta este disco más que nunca, inimitables.

viernes, 10 de junio de 2016

gigantes #44: dios salve a la reina




Queen, esa hipérbole vergonzosa, entre el vodevil y la brillantina. Un ente engullido por sus propias ínfulas que reinó en las décadas de los 70 y 80 como un dragón que escupía fuego y amasaba fortunas inimaginadas. Una banda tan sobrecargada y con un gusto tan cuestionable que quizás no debería estar aquí. Aunque por otra parte, bien pensado, todos estos son ingredientes más que de sobra para aumentar su aura y un poder de fascinación ya de por sí ilimitado.

A nadie le pasa pero estoy seguro de que a Farrokh Bulsara sí. Seguro que estaba muy seguro de lo grande que iba a llegar a ser desde bien guacho. Incluso antes de bautizarse como Freddie Mercury en esa ceremonia de fuego que supuso la formación de Queen junto a Brian May y Roger Taylor. La seguridad y el dominio escénico del cantante, junto con su impresionante rango vocal de cuatro octavas, serían las señas de identidad más poderosas de una de las bandas llamadas a dominar el mundo. No las únicas, por supuesto. La aportación de la base rítmica fue sin duda básica, tanto la batería del fundador Taylor como la incorporación posterior de un bajista como John Deacon que como el resto del grupo permanecería en su seno hasta el final. Aún así me parece más importante si cabe la contribución de la guitarra del superlativo Brian May que encontró formas nuevas de expresión en un instrumento fabricado por él mismo y que poseía un timbre y una personalidad propia e inigualable.
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Queen empezaron como un grupo glam con pretensiones operísticas y cabareteras. Amantes del concepto por encima de la canción, se estrenaron con un par de discos tan enrevesados y barrocos como insulsos. Queen (1973) y Queen II (1974) cuentan con defensores acérrimos, como toda su discografía, pero yo los situaría entre lo peorcito de una carrera, seamos realistas, irregular, pretenciosa y con poca miga más allá de un puñado de canciones, eso sí, antológicas. Las letras, por otra parte visitaban con obcecación demasiados lugares comunes y tenían poca chicha. La fuerza interior, el poder ilimitado de la amistad verdadera, el poder sanador del amor y un positivismo más bien tontorrón son su argumentario más recurrente.

No, Queen nunca fue un grupo de álbumes. Tienen un par de trabajos intensos y dignos pero en general les podía la falta de un filtro, de una autocensura que elevara el nivel de calidad. El directo en cambio era otra cosa. Ahí sí podíamos verlos en su elemento y eran capaces de defender lo indefendible, convirtiendo temas infumables en piezas memorables de rock incendiario y emoción a flor de piel.

En sus múltiples mutaciones tocaron palos bien diversos. Tuvieron sus escarceos con la electrónica y los sintetizadores, colaboraron en un par de bandas sonoras y Mercury incluso se atrevió con la ópera y la música de baile. El hecho de que todos los miembros del grupo compusieran y cantaran (Deacon menos, todo sea dicho) facilitó el que casi todos tuvieran carreras en solitario en paralelo a Queen, lo cual, en la mayoría de los casos, no pasa de lo anecdótico.

Así las cosas todo parecía ir viento en popa con la edición de un flamante disco que ya se veía superventas (Innuendo) cuando el SIDA acabó con la vida de Mercury. Fue el 24 de noviembre de 1991, día de infausto recuerdo para sus entregados fans. Con Mercury moría no sólo un artista de voz portentosa y dominio escénico sin parangón, con Mercury moría Queen. El resto de la banda pareció tenerlo claro en un principio enterrando cualquier posibilidad de continuación. Con el tiempo este veto se relajó y se han intentado varias reuniones más o menos serias con diversos cantantes. Robbie Williams, Paul Rodgers o Adam Lambert han intentado ponerse en la piel de Freddie en diversas grabaciones o conciertos. No tengo que decir que sin ningún éxito más allá de la anécdota. Que Freddie Mercury era Queen  es tan impepinable que cualquier intento de maquillar esa idea siempre quedará en una cosa burda y sin sentido.

3 básicos

A Night at the Opera (1975) ***1/2

Obra maestra de dimensiones bíblicas (en todos los sentidos). Un tratado esencial sobre cómo aprovechar el estudio de grabación para combinar rock de vodevil, coros operísticos, conatos eléctricos y perlas de un naif que tira de espaldas. "No se han usado sintetizadores en la realización de este disco". Doy fe de ello.



A Day at the Races (1976) ***

La continuación del anterior no es tan redonda pero sí que consigue rozarlo en su "grandeza". No se olvida Queen aquí de sonar fuerte y claro con una querencia por la ampulosidad que siempre ha sido su perdición ante la crítica seria. Aún así esto funciona, es efectivo, es melódico y tiene poder.

The Works (1984) ***

Este fue el revolcón definitivo entre las masas. Canciones que petarían la radiofórmula y los elevarían a los cielos. El que no se haya empachado con "Radio Gaga", "I Want to Break Free", "It's a Hard Life" o "Hammer to Fall" no puede vivir en este mundo. Un disco que se diferencia por contener canciones valiosas más allá de los cacareados singles, algo a lo que Queen no nos ha tenido nunca acostumbrados.

Una canción

Un grupo con tantos éxitos no lo pone fácil, pero esta vez no me lo pienso en absoluto. Siempre me ha maravillado la euforia espídica de una canción de esas que sube la temperatura. "Don't Stop Me Now", himno gay, canto al desfogue desprejuiciado y libre. Una alegoría perfecta para la catarsis, el ansia y el exceso que encarnó Freddie Mercury en una de sus interpretaciones más geniales y una de sus melodías más eternas.




jueves, 9 de junio de 2016

la interzona #74: enchufarse y tocar



At the Beeb (Queen, 1989)

Material de archivo grabado en los estudios de la prestigiosa cadena británica. No se trata pues de un directo, eso se percibe por ejemplo en el ensamblaje de las partes vocales de "Keep Yourself Alive", cuyo solapamiento haría imposible el que fueran grabadas en directo en solo una toma. Ni siquiera por Freddie Mercury. Exceptuando un tema ("Ogre Battle"), en estas dos sesiones de 1973 grabaron el grueso del contenido de su álbum de debut de ese mismo año.

Decir que desnudan las canciones es decir demasiado. Aquí hay un trabajo de depuración claro y a saber cuántas pistas añadieron. De todas formas, confiando en la "pureza" de las grabaciones del gigante medíatico británico, creeremos que no habrá demasiado artificio aquí. Quizás sea por eso, pero estas grabaciones consiguen que vuelva a escuchar con otros oídos unas canciones que nunca me interesaron. De alguna forma estas tomas logran llegar al corazón de unas composiciones que demuestran una valía fuera de toda duda.


Aquí la guitarra de May suena crujiente como nunca y Freddie canta como de costumbre, demostrando que su voz nunca necesitó aditivos. De todas formas estaban trabajando con material poco apto para mis oídos. Esas tonadas versallescas nunca podrán enamorarme incondicionalmente por muy básicas que se me presenten. Aún así le veo la gracia a los Queen más punk que podremos escuchar. Lo que no deja de ser algo muy poco punk, por supuesto.

miércoles, 8 de junio de 2016

trick or trick? #70: magia barata



A Kind of Magic (Queen, 1986)

El disco más desigual y extraño de Queen, este "A Kind of Magic" que pasa por banda sonora de "Los inmortales", conjuga lo sublime y lo infecto en apenas un pestañeo.


El disco de la rudeza rockera bien entendida ("One Vision") y los baladones de rompe y rasga ("One Year of Love", "Friends Will Be Friends", "Who Wants to Live Forever") es también el de las tonterías de órdago casi insufribles. "A Kind of Magic" - la canción - puede tener un pase pero creo que "Pain Is So Close to Pleasure", "Gimme the Prize", "Don't Lose Your Head" o "Princes of the Universe" nunca debieron ver la luz del día.

"Sólo puede quedar uno", decían por ahí. Que no sea este, por favor.

martes, 7 de junio de 2016

momentazo #292: el cielo sobre nuestras cabezas



Lifes Rich Pageant (R.E.M., 1986)

Un magnífico trabajo que certifica la grandeza de los de Athens. "Lifes Rich Pageant" sacude con su rock poderoso. Está hecho de esa grandiosa emoción pura que sólo ellos saben fabricar y ofrece tonadas tan inmaculadas como "These Days", "Fall on Me", "Cuyahoga", "I Believe", "Just a Touch" o "Swan Swan H". Un elenco que eleva esta obra al nivel de lo inolvidable.


No se puede dudar. Este es uno de sus mejores trabajos, la culminación de ese cripticismo ilustrado supurante de dramatismo e intensidad verdaderos que habían ido perfeccionando en tres discos enormes. Una obra donde el intimismo y el ecologismo se dan la mano sin pudor ni miedo. Una obra donde los arpegios eclosionan en plenitud para que Michael cante a los bosques, los ríos y al cielo sobre nuestras cabezas. Un paseo por lo sanguíneo de una naturaleza vapuleada y fascinante. Un whitmaniano canto a uno mismo que acaba ahondando en lo más profundo de nuestras almas.

lunes, 6 de junio de 2016

trick or trick? #69: y calentito



Hot Space (Queen, 1982)

Hay una idea generalizada con este disco. Es tan malo porque Queen se pasó al disco-funk y al rhythm & blues olvidándose del rock. No creo que sea ese el motivo. Hay pruebas suficientes de artistas que intentaron virajes similares con éxito. El problema no es el "abandono" del rock de toda la vida. Es algo mucho más profundo, un desquiciamiento y una autoindulgencia tan brutales que el filtro de calidad del grupo simplemente dejó de existir. Un filtro que, dicho sea de paso, nunca funcionó a la perfección precisamente.

Podríamos discutir si el empleo de sintetizadores fue la mejor idea o no. Lo cierto es que podría haberles salido algo interesante como casi demuestran con la banda sonora de "Flash Gordon" (1981), pero la realidad golpea con una dureza implacable. El disco comienza con la medianía de "Staying Power" que sin ser buena tampoco molesta demasiado. Lo mismo podría decir de "Dancer". A partir de ahí y hasta "Las palabras del amor" (???) nos enfrentamos simple y llanamente a uno de los segmentos más lamentables que se puedan escuchar en toda la historia. Una amalgama de nada que navega entre ritmos funkoides, teclados desquiciantes y una insulsez galopante. Lo del estribillo en "castellano" del último tema mencionado es de cárcel y lo demás es para olvidar cuanto antes. Un desaguisado que ni siquiera los aires soul de la notable "Cool Cat" ni la subyugante presencia de Bowie en "Under Pressure" pueden arreglar.

"Hot Space" tiene su fama más que merecida. No, no voy a ir de visionario que ve más allá para descubrir las bondades ocultas de una obra vilipendiada por toda la humanidad. Este puede ser el peor disco de la historia. O el peor que yo haya escuchado. Los habrá iguales, los habrá peores, pero cada vez que lo escucho se me olvida que existen.

momentazo #291: murmuraciones



Murmur (R.E.M., 1983)

R.E.M. presentándose al mundo en formato largo. La prueba de fuego que da fe de su grandeza tras un EP más que prometedor. No dejan lugar a la duda y salen airosos y relucientes con un disco de arpegios limpios y poderosos donde The Byrds y la Velvet más dulce se fusionan con la lírica evanescente de un Michael Stipe que ya se veía único.

"Murmur" está lleno de bombazos a los que el tiempo no puede más que dar la razón. "Radio Free Europe" fue el primer single y ya dejó babeando, pero para mí no está entre las mejores canciones del disco. Aún maravillándome, prefiero los hallazgos melódicos de "Pilgrimage", "Talk About the Passion", "Perfect Circle", "Sitting Still", "Shaking Through" o incluso esa naif "We Walk" que sorprenderá al más pintado.

Empezar con un disco clave en tu carrera puede ser inspirador pero a la vez una losa terrible. A R.E.M. no les supuso problema alguno, sino que les sirvió para proyectarse desde las alturas y planear autoritarios por toda la década que los vio nacer y buena parte de la siguiente. La mezcla que consiguieron en "Murmur" sería la base de todos sus mejores momentos. Un sonido brillante endeudado con el folk y el rock tintineante y unas letras oscuras, crípticas que resultaban esenciales para ahondar en el misterio de una banda con aura, pero lo más importante, con un fondo inextricable y abisal. Estreno de quilates.

domingo, 5 de junio de 2016

trick or trick? #68: freakismo de manual



Flash Gordon (Queen, 1981)

Interesante experimento que muestra a unos Queen capaces de lidiar con la tecnología para fabricar unas texturas que van al pelo a la película (infame) a la que subrayan. Una de las razones es que parece que saben dónde buscar la inspiración y ofrecen sonidos emparentados con joyas como el "Low" (1977) de Bowie o el grueso de la discografía de Kraftwerk. El resultado es un score retrofuturista la mar de pintón con sus momentos de vergüenza ajena, eso también.

Los diálogos que meten aquí y allá tienen su gracia y la atmósfera que conjuran es por momentos opresiva, jocosa o desvergonzadamente fiestera. Atmósfera al fin y al cabo. Sólida y solemne, inspiradora y chabacana. Queen en definitiva. Dejar libertad a estos personajes en un estudio para una obra que por definición limita las partes cantadas podría haber tenido resultados desastrosos y para ser justos no fue así. Por contra tengo que arquear la ceja y casi quitarme el sombrero ante uno de sus discos más salvables, aunque parezca una herejía.

Y bien mirado, esta idea puede muy bien ser una herejía. Sí, una vez más les sale una obra que no es para nada equilibrada y conforme va avanzando se va emborrachando de todos los excesos posibles, lo que la acaba arrimando a lo farragoso y lo pasteloso y ensucia lo que podía haber sido un disco, al menos, digno. Una lástima. Una vez más.

sábado, 4 de junio de 2016

momentazo #290: la vida es un carnaval



Chronic Town (R.E.M., 1982)

Debut popero, intenso, sincero. R.E.M. en estado puro en su prehistoria, calentando motores para asaltar el mundo desde su rinconcito escondido. "Gardening at Night" y "Carnival of Sorts" son sus primeras maravillas para la eternidad, y el resto promete un futuro a lo grande. "Chronic Town" es compacto, modesto y hermoso. Unas gotitas arpegiadas para perfumarse con los orígenes de unos de los llamados a dominar la Tierra.

gigantes #15: cerca del cielo salvaje

R.E.M., Rapid Eye Movement y todo lo que ya sabemos sobre la fase del sueño en la que movemos los ojos involuntariamente, es lo primero que se solía decir de esta banda cuando empezaba a despuntar. En nuestro país lo hizo con Out of Time (91) y el bombazo que fue "Losing My Religion" se convirtió en himno para toda una generación gracias al bombardeo sistemático al que las radios y televisiones nos sometieron. A partir de ahí la grandeza más absoluta les esperaba. A alguno puede que incluso le sorprenda averiguar que R.E.M. ya llevaban seis discos magníficos. Y desde la independencia más absoluta. Eso sí, el significado de su nombre lo sabíamos todos bien.

La banda se formó en Athens, Georgia (eso también nos lo recordaban a cada instante) y se estrenó con un EP tremendo que ya anunciaba lo grandes que iban a ser. Bueno, quizá no tanto, porque en esos momentos, aunque abanderados de eso que llamaron N. R. A. (Nuevo Rock Americano), nadie los veía llenando estadios ni vendiendo miles y miles de discos. Para eso faltaban unos años aunque R.E.M. siempre han mostrado que no tenían prisa. Su rock era melódico e intenso con tintes de folk y su directo volcánico y casi perfecto. Sus discos estaban cuidados al detalle. ¿Que por qué hablo en pasado? Bueno, lo que hacen últimamente tiene buenas intenciones pero dista años luz de la explosión de creatividad y sensibilidad que soltaron sin dosificar en los 80 y primeros 90.

R.E.M. va a quedar para la posteridad por diversos motivos. Su rosario de joyas en forma de canción y álbum es para respetar. Su trabajo instrumental y vocal destella por su magnífica factura y sobre todo por su personalidad. La misma que domina cada portada, cada título y cada letra de Michael Stipe. Evanescencia y solidez. Ambientes de una oscuridad estrellada y eclosiones de vigor melódico tan inmaculado como oblicuo. No te digo y te lo digo ... En un mundo perfecto a todos nos gustaría R.E.M. Seguro.

3 básicos

Murmur (83) ****
Resultado de imagen de murmurEl debut del grupo en LP fue un bombazo para el público alternativo. Y hoy sigue sorprendiendo por lo bien que envejecen unas composiciones que lo mismo beben de los Byrds que del lado dulce de la Velvet Underground. En este disco el grupo se estrena con la convicción del que sabe que lo que tiene es superior a casi todo lo que se hace en ese momento. Post-punk y Nuevo Rock Americano en un dulce y prolongado aleluya.

Una copla: "Perfect Circle"

Document (87) ****
Resultado de imagen de document r.e.m.Gravedad seca solo unos instantes antes de la explosión. El último disco con material nuevo antes de firmar por Warner suena como un tiro de rock sólido y certero. Composiciones de guitarras y esa lírica oscura y críptica que transporta aquí más que en ningún otro momento de los R.E.M. de los 80. Gozoso en su seriedad.

Una copla: "Welcome to the Occupation"

Automatic For the People (92) *****
Resultado de imagen de automatic  r.e.m.Su obra maestra más clara y rotunda hasta la fecha. El disco post-Out of Time (91) parece demasiado bueno para ser verdad. El ruido del feedback está en su sitio justo y se mezcla como almíbar con la belleza de unas composiciones apabullantes. R.E.M. se reinventan afilando su lado acústico y jugando con el folk hipnótico, el rock poderoso y el pop de pepinazos inapelables como "Drive", "Man On the Moon", "Nightswimming", "Sweetness Follows", "Everybody Hurts"... ¿Sigo? Podría hacerlo hasta intentar agotar un disco, eso... inagotable.

Una copla: "Find the River"

Una canción
 
¿Una? Hay que ser cabrón. ¿Debo escoger las más tópicas? "Everybody Hurts", "Shiny Happy People", "Near Wild Heaven", "Fall On Me", "Man On the Moon", "At My Most Beautiful", "Imitation of Life"... ¿Las más oscuras y apetitosas? "Welcome to the Occupation", "These Days", "Swan Swan H", "Maps & Legends"... Para no acabar. Parece que me dejo alguna... Sí, la más importante. La que encandila tanto al indie más militante como al seguidor de Beyoncé. "Losing My Religion". Para bien o para mal, himno, buque insignia, nudo en la garganta... R.E.M. en estado puro.