viernes, 29 de julio de 2016

momentazo #300: heavy rising sun


Made in Japan (Deep Purple, 1972)

Para el número 300 teníamos que guardar algo especial, y me parece bastante justo dedicárselo a uno de los directos más míticos de la historia. Un mito con demasiada leyenda tal vez, pero mito al fin y al cabo.
  ROCK
METAL - hard rock / protometal 

Para empezar, decir que esto no es un concierto íntegro de la banda, sino un resumen de su gira nipona del 72. Las grabaciones se escogieron de entre las más impactantes de sus actuaciones en Osaka y Tokio durante tres días. Aún con esta ventaja (bastante habitual por otra parte) debo afirmar que fueron tres días gloriosos. No me queda otra ante tamaña demostración de poder. Una banda conjuntada, encendida y a pleno galope fotografiada para la posteridad en el momento álgido de su arte.

 

Lo más curioso es que el grupo ni siquiera quería hacer una grabación en directo. En la época, un disco en directo no era algo respetable en el mundo del rock duro, sino más bien una forma de cumplir reglas contractuales o de hacer tiempo mientras la inspiración llega. No es de extrañar que este fuera una obligación medio impuesta a la que accedieron a cambio de que sólo se publicara en Japón. Al final la cosa se les fue de las manos y por suerte se desparramó por todo el mundo, convirtiéndolo en uno de los ejemplos seminales de todos esos "live in..." por venir. "Made in Japan" se convirtió en el epítome de lo que una grabación de este tipo debe ofrecer.
 

A partir de él se admitiría la intromisión, la improvisación, la creación in situ. Incluso, y esto es clave, el error

¿Y qué ofrece? Es bien sabido: poder instrumental, contundencia sagrada y precisión suiza. Pero esto no es lo que lo hace grande, no. Su grandeza reside en esas jams casi litúrgicas que aplican en todos los temas, alargándolos, dejando que Ritchie Blackmore sacuda su guitarra y la torture en busca del matiz de ruido más escondido, diferenciándolos en definitiva de la versión de estudio. Y es que en esto radica el secreto de este disco. A partir de él se entendió y se apreció definitivamente la diferencia entre una cosa y otra. No hacía falta que los músicos duplicaran a la perfección lo que el oyente se sabía de memoria. Se admitía la intromisión, la improvisación, la creación in situ. Incluso, y esto es clave, el error. Porque el disco, a pesar de su apariencia inmaculada, tiene también errores, cómo no. Y estos no dañan su aura, ni lo afean, ni merman el disfrute. Más bien lo hacen algo vivo, borboteante y suculento.

 

Hoy, "Machine Head" es el disco clave de Deep Purple, el favorito de la afición. Después de este, claro. Sin embargo, en su momento tampoco significó tanto. Tuvo que llegar este "Made in Japan" para poner en valor las canciones de ese disco. Antes de él parecía que no existían, después de él nadie podría olvidarlas. Me quedo con eso por encima del par de tonterías que pueden ponerte de los nervios. Lo sé, los jingles tontorrones de Blackmore en medio de algún tema son insufribles y tampoco se puede defender el ejercicio de llamada-respuesta entre este y Gillan en medio de "Strange Kind of Woman". Aun así, son momentos icónicos y muy imitados. ¿Recuerdan a unos tales Freddy Mercury y Brian May en Wembley? Nada grave, este directo de directos sigue impresionando como el primer día. Me aferro a esos cinco segundos de silencio, interminables, entre el final de "Space Truckin'" y los gritos del público. Eso les costó salir del trance al que fueron sometidos. Al que todos seguimos sometidos.
 


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