jueves, 8 de septiembre de 2016

la interzona #89: medio cuerdos



Halfway to Sanity (Ramones, 1987)

Resultado de imagen de halfway sanitySi al undécimo disco de los Ramones le falta pegada, también es cierto que le sobra ese tino melódico con el que nos conquistaron a mitad de los 70. Richie Ramone se despediría del grupo con este disco y lo haría regalando una mediocridad hardcore como "I'm Not Jesus". Una despedida sin pena ni gloria. Una canción que enlaza con otra en la que canta Dee Dee, una mucho mejor "I Lost My Mind", que nos recuerda que nuestros héroes también se dejaban influenciar. En este caso por los Sex Pistols y todo el Punk 77 de la pérfida Albión.

Todo esto estaría en el haber de un punk enrabietado que, es cierto, suena encorsetado y más que apagado en todo un álbum que, como he dicho, concentra sus aciertos en pildorazos melódicos infalibles. Los más claros son como siempre los compuestos por Joey. Tanto "Bye Bye Baby" como "A Real Cool Time" suenan a truco oído mil veces. Ese mismo que ya no nos sorprende ni nos maravilla pero que queremos que nos repitan una y otra vez. Es lo que tiene la magia. Por suerte no son los únicos momentos destacables de un disco que sin dejar de sonar rock podemos ponernos en una reunión de amigos y charlar encima, algo impensable con este grupo unos años antes. "I Wanna Live" y "Death of Me" son fantásticas y "Bop 'til You Drop", "Garden of Serenity" o "Go Lil' Camaro Go" pueden aspirar al notable fácilmente.


No parecen loas suficientes para un disco de esta gente. O sí, si las comparamos con lo que merecen otras obras suyas de esta misma década. Casi todas ellas, si no todas, me parecen inferiores a un disco que puede engrosar esa necesaria clase media. Uno de esos que nos gusta recordar de vez en cuando. Sin euforias ni lágrimas. Un disquito buenecito sin más.

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