domingo, 30 de octubre de 2016

jurado popular #9: a room of one's own



Curtains (John Frusciante, 2004)


"Yo creo que es un disco íntimo y con el sello Frusciante, elegancia y minimalismo por encima de florituras. Aunque es un disco simple y con mucha carga en la guitarra acústica no me parece un disco monótono gracias a los arreglos que inserta ya sea mediante riff, coros (A Name es una maravilla de 2 minutos y es un ejemplo de lo que hacen unos buenos coros ) o mediante teclados como en Leap Your Bar. Para mi el tema del disco es Control, es el ejemplo viviente de que lo bello no necesita de excesivas florituras. 7,5/10" (Barbanegra)





"Dentro de que soy muy delicado para los cantautores, tengo que decir que este me ha gustado, no en exceso, no me ha vuelto loco, pero tiene cosas que me gustan, intimista, desgarrado a veces solo a veces, cercano al British Pop (Oasis) en algunas canciones, pero sobre todo lleno de fuerza, las dos primeras me han encantado, Anne, Control, Ascension. Buen disco sin alardes. Le doy 6/10." (Mr. Noise)




"Buen disco que se sobrepone a su excesiva parquedad. Apenas unos conatos eléctricos para adornar algunos temas. Todo lo demás está construído en base a una guitarra acústica espartana. Por eso creo que se agradece el piano que cierra con honores en esa estupenda "Leap Your Bar". Lo mejor, no obstante, creo que se concentra al principio porque conforme avanza se instala en mí una sensación creciente de monotonía y desidia. Todo eso no quita que Frusciante se las apañe por sí solo para crear algo bastante más interesante que lo que sus amigos en los Red Hot Chili Peppers venían haciendo, como mínimo, desde "Californication". Sin avasallar, sin dar un ruído. 6/10" (La Ranra)



viernes, 28 de octubre de 2016

trick or trick? #78: macario va al estadio




Stadium Arcadium (Red Hot Chili Peppers, 2006)

Resultado de imagen de stadium arcadium… Los nuevos Peppers… ¡Qué poco para la imaginación! Más melosos, AOR, jevilones y psicodélicos que nunca. No voy a echar en cara a este disco que eche de menos ese funk atacado con actitud punk, ese rock tóxico y absurdo que enganchaba. No, eso ya hace mucho tiempo que se quedó en el camino. La edad, la maduración mental… Lo que sea acabó con eso hace eones, pero incluso con un rasero más amable esto no tiene ni atractivo ni valor. Sin duda ahí radica lo mejor del disco. Me refiero a que gracias a él podemos apreciar las dos primeras obras del combo como magistrales y adictivas cuando antes podían parecer casi infumables.

Sin querer pretender ser demasiado severo, el disco me parece tan ambicioso como pobre. Los temas de tempo rápido no impulsan al bailoteo y los lentos son aburridos hasta el bostezo. Hay excepciones, por supuesto, pero me niego a enumerarlas. Es un trabajo demasiado tedioso el encontrarlas entre la maraña de hierbajos que es esta obra.

Por supuesto lo peor de todo está en que se saben importantes. Más de lo que son en realidad. Si no no se explica que tengan la jeta de endosarnos este formato doble que hace que me dé más rabia. Se puede hacer un disco malo, pero pretender que alguien se siente tranquilamente y le entregue dos horas y media de su tiempo a esto es una falta de respeto. Seguramente comprobaremos si se puede caer más bajo, aunque yo no estoy tan seguro de probarlo en mis carnes… Continuará.

martes, 25 de octubre de 2016

momentazo #331: de bajón



Down Colorful Hill (Red House Painters, 1992)

Resultado de imagen de down colorful hillMark Kozelek puso en marcha Red House Painters en 1989. Para ello se mudó a San Francisco donde estableció su base de operaciones y empezó a girar incansablemente por el circuito local y a grabar demos hasta que, fruto de su actividad y del apadrinamiento de todo un Mark Eitzel, lograron editar este debut en el sello 4AD. Estas seis canciones no son más que sus demos primerizas remezcladas por el mismo Kozelek. Con el tiempo se arrepentiría de todo este sonido reverberante, pero el hecho es que este estreno sentó las bases de una de las carreras más rutilantes del mundo alternativo en los 90.

"Down Colorful Hill" rubrica el sello inconfundible de una banda que ha disfrutado de un culto religioso por parte de una legión de fans para nada masiva, pero absolutamente fiel. Está compuesto por canciones largas como ríos, temazos que fluyen radiantes en toda su oscuridad. Esta música profunda, abisal airea más que arropa las llagas supurantes de un escritor doliente, sincero y arrollador. Mark Kozelek desarrollaría y perfeccionaría su poesía descarnada a lo largo de una carrera larga y sólida. Después llegaría Sun Kil Moon, pero los Red House Painters dieron primero y dieron bien. Llegaron para quedarse, y aunque sólo editarían seis álbumes de estudio, han dejado una huella profunda en miles de melómanos de oído inquieto e insaciable.


Aún así, cuidado. Sumergirse en esta obra sin escafandra ni traje de neopreno es un suicidio. Hay que saber lo que nos vamos a encontrar aquí para estar preparado. Profundidad, desarrollos morosos hasta el coma, palabras que muerden y sangran. En fin, toda una paleta en tonos oscuros y fríos para los que conviene estar sobre aviso. Pornografía emocional en su grado máximo en un disco exigente y poderoso para el que no todo el mundo está preparado. Por suerte.

domingo, 23 de octubre de 2016

jurado popular #8: dios nos bendiga



2 (Retribution Gospel Choir, 2010)

Resultado de imagen de retribution gospel 2 

"Este es el grupo paralelo de Alan Sparhawk, uno de los motores de Low (que a algunos os sonará). Se ve que usa el grupo para desfogarse del misticismo de su banda madre y dar rienda suelta al amperímetro. Ya me diréis. Creo que como mínimo es intenso.




En este discazo Sparhawk desfoga a base de bien. Fogonazos grandiosos como "Hide It Away", con ese estribillo y ese solo atremolado se mezclan con la barbarie de "Your Bird", "Poor Man's Daughter" o "Electric Guitar" donde conjuran al Neil Young más salvaje en una colección de solos catárticos. Un disco para cualquiera que se estremezca con los matices que pueden salir de una guitarra eléctrica a toda tralla pero que no se olvida de la melodía. 8/10" (La Ranra)





"Me ha encantado. Rock épico, pero sin que te den ganas de invocar a los dioses (jevy) y diría que con ciertos tintes grunge. Me encanta la canción del comienzo, "Hide It Away", "Poor Man's Daughter" y "Electric Guitar", y sobre todo "Bless Us All", temazo para cerrar el disco, (no-man, creo que algo así estaría buscando)... Muy distinto y liberador entiendo, de lo que normalmente Sparhawk hace en Low, mi puntuación 8/10." (Mr. Noise)


  
"A mí me ha gustado a ratos, llegando a hacerse pesado por momentos. Es como una amalgama de estilos, lo que ha hecho que el disco en conjunto no termine de llenarme. Mientras que Hide it Away y Bless us all me parecen temazos, la parte mas rockera del disco me resulta demasiado densa. 6/10 and bless us all." (Barbanegra)


 

la interzona #97: amanece y es muy poco



New Morning (Bob Dylan, 1970)

Resultado de imagen de new morningEl hecho de que el álbum saliera después del discutido "Self Portrait" (70) sin duda propició una recepción más calurosa de lo que el tiempo ha demostrado que merecía. Para muchos este será siempre el disco de "If Not For You". Para bastantes otros el de "Day of the Locusts". Y para algunos el de "The Man in Me" (gracias en parte a su gloriosa aparición en la película "El gran Lebowski" (98) de los Cohen). Lo que no me cabría en la cabeza es que hubiera alguien en el mundo que recordara esta obra como la que contiene "Winterlude", "Time Passes Slowly" o "Father of Night", canciones que se pueden situar entre lo peor que ha hecho Dylan jamás. Irregular, hermoso a ráfagas, incoherente... Esta nueva mañana se va oscureciendo con los años.

sábado, 22 de octubre de 2016

trick or trick? #77: sugar mountains



By the Way (Red Hot Chili Peppers, 2002)

Resultado de imagen de red hot chili by the wayNo les voy a negar ni el derecho ni la habilidad para ponerse melosos (¡Dios me libre!), pero, que me perdonen, este es su peor disco hasta la fecha. Y mucho me temo que el listón va a bajar aún más. Es el más sensiblero y el menos excitante. El que más se rinde a lo convencional y el que más tiende a la autoparodia. En definitiva, un espectáculo lamentable... Con algunas luces muy tenues. En lo que a mí respecta, "Dosed" es lo más lejos que voy a seguirles el juego en su viaje por las montañas de azúcar. Aunque, eso lo admito, voy voluntariamente. Y que la canción más potente sea "Throw Away Your Television" es sintomático y preocupante. Lo podíais hacer (mucho) mejor.

Y después del rapapolvo debo reconocer que, aunque como conjunto falla estrepitosamente, hay canciones que más o menos funcionan. Vamos que, visto de otro modo, han buscado afilar su vena pop y han demostrado que, como ya sabíamos, saben construir canciones (piezas con estribillos resultones que enganchan). Bonito, largo, intrascendente... Quizá sea lo de siempre, lo sé... Pero no es lo mismo... Los nuevos Peppers...

jueves, 20 de octubre de 2016

la interzona #96: fornicio en el solsticio



Californication (Red Hot Chili Peppers, 1999)

Resultado de imagen de californication"Californication", el séptimo disco de Red Hot Chili Peppers. La séptima prueba de que no saben hacerlos. Siete intentos después parece claro que ya no van a aprender. La vuelta de John Frusciante a las seis cuerdas, ansiada, esperada por los fans como agua de mayo, se queda en un trabajo tibio y conservador en el que confunden muchas veces la melodía emocionante con el pastiche más naif ("Easily", "Right on Time"). Un trabajo que se va esta vez a los quince temas como queriendo rememorar no sé qué de un tal "Blood Sugar bla bla bla" que no van a poder rozar ni en mil años.

Sé de sobra el cariño que la muchachada tiene por este álbum. Yo mismo lo adoré con fe ciega cuando nació. Era lógico. Tenía unas cuantas canciones que eran lo mejor que habían compuesto jamás. Temas en los que seguro que influyó Frusciante de manera decisiva. El clasicismo y la belleza de "Scar Tissue", "Otherside", "Californication" (la canción) o "Road Trippin'" lo vocean a los cuatro vientos. Los aires orientales de "Around the World" también, aunque me suena algo forzada. No como "I Like Dirt", un funk vieja escuela enternecedor en su gracejo, o "This Velvet Glove", elegante y sutil sin empalagar. Tampoco están mal la potencia de "Get on Top" o la fragilidad de "Porcelain".


Esto sería lo más destacado de un álbum que sigue beneficiándose de la alianza con Rick Rubin. ¡Qué sonido! Desde que empezara a colaborar con ellos en 1991 ha sido una figura clave para amplificar el impacto de sus discos. Otra de las razones por las que este noquea al oyente de la forma en que lo hace. Lo demás es paja y relleno. Demasiado y demasiado evidente cuando tiene al lado los temazos mencionados. Una pena, otra oportunidad de hacer un álbum grandioso tirada a la basura. Por ínfulas o lo que sea se les va la mano una vez más, todo un reflejo de su carrera. ¡Qué bueno(s) podía(n) haber sido!