lunes, 17 de octubre de 2016

la interzona #95: el vals del minuto (caliente)




One Hot Minute (Red Hot Chili Peppers, 1995)

Resultado de imagen de one hot minuteEstamos ante un festín rítmico de cabo a rabo. La entrada del "guitar-hero" Dave Navarro (Jane's Addiction) supuso una vuelta de tuerca al histrionismo que de alguna forma siempre habitó en los Peppers y un exorcismo para expulsar los demonios del drogata de John Frusciante. Decir que el trabajo de guitarra de este álbum es excelso es quedarse corto. Lo mismo puede decirse del resto del reparto con brillo especial para las diabluras al bajo de Flea (como siempre, brillante y para nada contenido). También es cierto que el sonido de la banda sufrió un viraje radical no del todo comprendido por sus seguidores. Un viraje que quedaría aquí, porque "One Hot Minute" acabaría siendo una isla en su discografía. Frusciante volvería en el posterior "Californication" (1999) y las aguas volverían a su cauce. O algo así.


Disco poderoso que tiene en la histeria a su aliada y lastre. La potencia del sonido en estado puro + el fantasma de Jane's Addiction en el solo de "Warped" o la intro de "Deep Kick", por nombrar dos de los momentos más evidentes. Todo este exceso, este rockismo chispeante redundó en un sonido bombástico y brutal sin perder de vista sonidos más jazz y funk ("Walkabout" es una pausa magnífica que casi no parece de ellos). El funk-metal definitivo en un conjunto que es un puro vómito: mucho sabor pero no siempre agradable y sin cohesión. Transición endiablada en espera de noticias de una banda que hace una pausa para aclarar ideas y organizar futuros planes de dominación. Una pausa de lujo asíatico, por supuesto.

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