viernes, 14 de octubre de 2016

momentazo #329: tetas



Mother's Milk (Red Hot Chili Peppers, 1989)

Resultado de imagen de red hot mother's milkEl bloque empieza a solidificar en un trabajo rotundo y contundente. Quizá demasiado - véase la metálica "Nobody Weird Like Me". Contiene versiones acertadas - "Higher Ground" y "Fire" -, patochadas de las suyas como las demencialmente vertiginosas, "Subway to Venus" y "Magic Johnson", que esta vez sí que enganchan por su rítmica adictiva, y las destacadísimas: "Knock Me Down", casi pop; "Stone Cold Bush", casi hardcore; y el pozo de wah-wah circular "Johnny, Kick a Hole in the Sky", para algunos penoso y para otros (yo entre ellos) mántrico y salvaje.

Hay que destacar cuando se habla de este disco que fue el que mostró al mundo los poderes de John Frusciante a las seis cuerdas. Apocado y pusilánime si lo comparamos con la máquina de ruído funky que era Hillel Slovak, pero tremendamente certero y dotado para la melodía. Toda esta emotividad se traduce en un cambio de sonido palpable (véase el instrumental "Pretty Little Dirty"). Además de Frusciante, este disco también fue el bautismo de Chad Smith, un gigantón de pegada demoledora que venía a sustituir a Jack Irons y a un D. H. Peligro que no llegaría ni a grabar un álbum con el grupo. Smith traía un bagaje más orientado hacia el heavy y el rock clásico que no parecía ir en consonancia con las querencias punk de los otros tres. Aún así la conexión funcionó a la primera.

A pesar de todas estas novedades, los restos de la maquinaria hardcore siguen imponiendo su presencia en el disco pero ya se empieza a apreciar un deseo por hacer otras cosas. Incipiente y leve aún pero que se aprecia en esa versión de Stevie Wonder ya mencionada y el toque claramente melódico de "Knock Me Down". El ritmo sigue mandando pero la melodía se va abriendo paso en cierta forma. Y esto sin olvidar que Frusciante estaba de pelea constante con el productor, Michael Beinhorn, por sus diferencias respecto a su forma de tocar. El guitarrista siempre se ha quejado de que en este disco suena demasiado metalero, demasiado "macho", cosa que cambiaría de inmediato en discos posteriores aportando sus licks blueseros y unos aromas setenteros mucho más sutiles.


"Mother's Milk" puede ser visto por tanto como un disco de transición o como el comienzo de una nueva orientación que algunos llamarán comercial y que se vería con más claridad en el pelotazo que seguiría un par de años después. Sea como fuere es una de las obras clave de los angelinos. Un disco desprejuiciado y torrencial que cuenta con ese homenaje al tristemente desaparecido Slovak en forma de una implacable versión de Jimi Hendrix en la que toca el guitarrista nacido en Israel y que fue grabada un tiempo antes. Sí, en "Mother's Milk" hay espacio para casi todo.

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