lunes, 28 de noviembre de 2016

jurado popular #13: ¿obsesión o fanatismo?



Ty Rex (Ty Segall, 2015)

Resultado de imagen de ty rex segallSegún parece este disco de versiones de. T. Rex es un recopilatorio de un par de EPs editados por el músico en  2011 y 2013 respectivamente. Aquí juntos para dar gloria. Son datos que vamos dando.

" No sabía que eran versiones, jajajaja! La verdad es que aunque sean versiones el estilo es fiel reflejo de sus anteriores discos, algunos lo meten dentro del saco de Jack White, pero creo que está muy por encima de él. Sonido crudo, rabioso y ruidoso pero siempre melodioso, una maravilla este tío que de seguir así nos va a dar muchas alegrías. 7/10, porque pensaba que eran suyas si no un 8." (Mr. Noise)



"No puedo comparar con los T. Rex de Marc Bolan porque nunca he escuchado nada de ellos, al menos siendo consciente, pero después de ponerme este disco ganas no me faltan.

Me encanta el sonido del disco, voz sonando en la distancia y guitarra a tope de overdrive, aunque se me hace un poco repititivo a ratos. Insisto, sin conocer las originales me cuesta describir esto, aunque sí puedo decir, que como no soy muy fan del rock ochentero, el sonido cavernoso y ruidoso que le da Ty Segall a este genero me resulta bastante agradable.

Para mí un 6/10." (Barbanegra)




"Llevaba tiempo oyendo hablar de este tío y debo decir que me ha sorprendido para bien. Me lo imaginaba garajero y no sólo no me ha decepcionado, sino que se me ha aparecido aún más salvaje de lo que creía, infectando de ruido puro y tralla eléctrica unas canciones que para mí son canónicas y casi intocables. Tampoco es que las conociera todas, y de ellas, sobre todo las cinco primeras no pueden ser más frenéticas ni adictivas. Una puerta de entrada fantástica para indagar más a fondo en la discografía de este Ty Segall. Quién iba a decirlo, con lo difícil que es encomendarse al espíritu de San Marc Bolan sin acabar sonando como una sombra pálida de su enormidad. Sin olvidar, claro, que esto no deja de ser un modesto disco de versiones. Pero este artistazo demuestra que, por una vez, eso es muchísimo. 7/10." (La Ranra)




 

domingo, 27 de noviembre de 2016

tótem #95: negro, fuerte y formal

Resultado de imagen de curtis 1970

Álbum: Curtis
Artista: Curtis Mayfield
Año: 1970
Productor: Curtis Mayfield
Sello: Curtom

1. (Don't Worry) If There's a Hell Below, We're All Going to Go"   7:50
2. "The Other Side of Town"   4:01
3. "The Makings of You"   3:43
4. "We the People Who Are Darker Than Blue"   6:05
5. "Move On Up"  8:45
6. "Miss Black America"   2:53
7. "Wild and Free"   3:16
8. "Give It Up"   3:49


Es muy corriente que un artista se lance a una carrera en solitario para librarse de las "cadenas" del grupo. Eso no quiere decir que la cosa salga bien siempre. Demasiadas veces las buenas intenciones se han quedado en eso. Imagino que Curtis Mayfield no debía tenerlas todas consigo cuando lanzó este debut al margen de sus superexitosos The Impressions. Por suerte ese vértigo ante el abismo se tradujo en un disco, no solo válido, sino esencial para la historia de la música.

"Curtis", que así se llama la criatura, fue un producto de su tiempo, hijo predilecto de una mente inquieta como la de Mayfield. Abandonando el pop-soul amable que facturaba con su grupo anterior, se lio la manta a la cabeza y fabricó una maravilla atemporal donde el funk, las guitarras y la orquesta se aparean indecentemente con el soul de seda de siempre. En lo musical el disco sobresale por el empleo mayúsculo de unos arreglos para la posteridad. Las cuerdas y los vientos estremecen al tratar de sostener la voz de Mayfield, un gorjeo aparentemente frágil pero poderoso y expresivo como pocos. El wah-wah da su toque funk inflamando tonadas como la reivindicativa "(Don't Worry) If There's...". Sonidos prístinos y sonidos duros, eso era lo que a Curtis le pedía el cuerpo.

Y en cuanto a sus letras este disco es uno de los mayores exponentes de la denuncia social en una época donde esta era más necesaria que nunca. Cantos contra el racismo y en pos de un orgullo negro que pocas veces han sonado más certeros y rotundos. Un escándalo magistral que no renuncia a la luminosidad con esa portada totémica en la que vemos al propio artista, un negro orgulloso enfundado en un traje amarillo que parece retar al mismo sol mientras vislumbra el horizonte. ¿Qué es lo que verá?

Curiosidades

-  El disco supuso el abrazo por parte del artista a unos sonidos más afilados que en su época con los Impressions. Todo esto conjuntaba de maravilla con la denuncia social que latía en sus letras, una característica que sí estaba presente en cierta medida en el soul-pop de su banda madre. Aquí revienta en toda su extensión con canciones de denuncia desde su mismo título. "Miss Black America", "If There's Hell Below..." o "We the People Who Are Darker Than Blue" son un canto de negritud militante. Clamores en favor de esa diferencia que nos hace iguales. Qué faltica sigue haciendo, joder.


viernes, 25 de noviembre de 2016

momentazo #339: when my guitar gently weeps



Songs for a Blue Guitar (Red House Painters, 1996)

Resultado de imagen de songs for a blue guitarEs bien sabido. "Songs for a Blue Guitar" es un disco en solitario de Mark Kozelek. No importa que lo firme el grupo, los créditos hablan fuerte y claro. Él lo toca y lo escribe todo aquí. El primer disco del de Ohio fuera de 4AD es fruto exclusivo de su talentosa obsesión. Algo que a muchos parece escocerles al colocar el álbum entre lo peor del canon de Kozelek y los Painters. Una injusticia sangrante en mi opinión.

El cantautor parece tomar un camino mucho más abierto y radio-friendly, alejándose del sonido tortuoso que siempre le había caracterizado. Abraza decidido tanto el pop de raigambre folk como la electricidad borboteante escuela Neil Young. Él solo con sus manitas se basta para emular a los Crazy Horse en eyaculaciones ampéricas acorazadas como "Make Like Paper" o "Silly Love Songs" que era de Paul McCartney y ahora parece sacada de lo más crudo del repertorio del canadiense.

Por lo demás habría que destacar la belleza inagotable de "Have You Forgotten" que desarma con su sencillez y su serenidad, el tono sobrio y elegantísimo de "Song for a Blue Guitar", el pop saltarín absolutamente inédito en el estilo kozelekiano, "I Feel the Rain Fall", preciosa como esa versión de The Cars llamada "All Mixed Up", la cual hace suya en un nuevo y soberbio ejercicio de apropiación, y un puñado de tonadas a pelo, acústica y voz que completan un disco sólido, emocionante y currado, muy currado.

Que el sonido del "grupo" ha cambiado enormemente, sí. Que se echan de menos los redobles precisos y espaciados de Anthony Koutsos, un sello de identidad inimitable, también. La guitarra de Gorden Mack, bueno vale. Que sobra el éxtasis eléctrico en ese par de temas mencionados, ..., bueno, .... eso no. Por ahí no paso. Y es que esto para mí es un gran disco, quizás no de los Red House Painters, pero un discazo de folk-rock. Un trabajo que exuda buenas melodías y las fantásticas letras de siempre. Poesía en la obra de madurez de un creador llamado a volar solo pocos años después de su edición. Aunque, admitámoslo, todos sabemos que el bueno de Mark lleva volando libre desde que nació. Y lo que nos gusta.

domingo, 20 de noviembre de 2016

perVERSIONES #25: el cruce del diablo

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Cream engullen el clásico de Robert Johnson para abrir la segunda rodaja de su maravilloso "Wheels of Fire" (1968). "Crossroads" en directo en el Fillmore East arrebatada al bluesman por antonomasia a base de guitarrazo y tentetieso en una interpretación para la historia. El blues se arrima al rock definitivamente y su matrimonio queda sellado por este beso negro, salvaje y brutal en el cruce de caminos donde Johnson se encontró al diablo. Lo demás es historia.

momentazo #338: el tic sin tac



Nones (Refree, 2003)

Resultado de imagen de refree nonesRaül Fernandez Miró ya tenía una reputada carrera antes de sacarse este disco de la manga. Empezó en bandas importantes en el mundo indie como Corn Flakes o Élena. Un entrenamiento magnífico para foguearse antes de dar el paso de lanzarse en solitario bajo el seudónimo de Refree. "Quitamiedos" (2002) sería su primer trabajo con este nombre, una obra en la que no acabó de soltarse. Sería en su continuación, este magnífico "Nones", cuando empezaría a dar muestras de su solvencia pop.

"Nones" juega con la ambigüedad desde su mismo título. 'Anar a fer nones' significa irse a dormir en catalán. Al mismo tiempo, nones, en castellano, además de expresar negación, significa impar. Y a decir verdad, falsa modestia aparte, el disco no tiene parangón en nuestra música. Será por elegancia, será por esa ambigüedad mencionada. Un eclecticismo que se traslada a la música de manera natural, sin imposiciones ni chirriantes ejercicios de estilo. Comienza con una sutileza extrema, con un trío inicial desarmante. Una introducción que le sirve para coger confianza y revolcarse entre melodías perezosas armadas con conatos de jazz sedoso, tradición mediterránea, sonidos afrancesados y lo que sea que le sirva para expresarse. Sin prejuicios y con las ideas clarísimas.

Si este se puede considerar el auténtico arranque de la carrera de Refree es por todo esto. Por ser un disco redondo por encima de individualidades, que también las hay, por cuidar el arreglo por encima de todo, por expresarse con palabras sencillas y sentidas, y en definitiva, por demostrar que uno puede regodearse en la pereza sin sonar aburrido. Que hace falta un poco de paciencia para disfrutarlo, también. Es lo que tiene el rechazo al efectismo barato. Aquí hay que pararse a escuchar. No hay agresión ni imposiciones en "Nones". Conmigo porque me quieres, nada más.

sábado, 19 de noviembre de 2016

momentazo #337: rocosos



Deep Purple in Rock (Deep Purple, 1970)
ROCK
METAL - hard rock / proto-metal

Resultado de imagen de deep purple in rock"Deep Purple in Rock", el primer disco de estudio con la formación mítica de Deep Purple, ese legendario Mk II, es un frenesí de rock & roll metálico, un festín de proto-heavy que te deja tiritando. Toda una demostración de fuerza y poder que encuentra en los solos histriónicos de Ritchie Blackmore el motivo perfecto para que el recién llegado Ian Gillan grite como un poseso enseñando el camino a infinidad de cantantes heavies. Su trabajo en "Child in Time" y "Bloodsucker" es para enmarcar aunque a mí me llega más ese bramido rajado que ofrece en "Speed King". Un rango de posibilidades infinitas para la voz definitiva del combo. Mención especial también para el teclado lisérgico y salvaje de un Jon Lord que vuelve al redil después de su aventura sinfónica ("Concerto for Group & Orchestra" (1970)) y esa apisonadora que es la batería de Ian Paice, aquí más que nunca. La incorporación de Roger Glover al bajo es también notable aunque tomando un papel más bien discreto, lo cual me parece un acierto indudable.



El cuarto aspira claramente al título de disco más crudo y salvaje de los británicos. Posteriormente darían lustre a su sonido y entregarían joyas más relucientes como "Machine Head" (1971), lo que está muy bien, pero este disco es especial precisamente por ser diferente, por sonar como un puñetazo. Tanto la entrada de "Speed King" como el teclado que revienta en mil pedazos ese cierre estratosférico que se llama "Hard Lovin' Man" son de lo más poderoso que el rock nos ha ofrecido en toda su historia. No digamos ya esa obra de arte que es "Child in Time", capaz de elevarse por encima del topicazo y la sobredosis de épica sobre la que se construye. Este álbum monumental manda al carajo cualquier prejuicio y nos recuerda que las raíces del heavy están en lo atávico y lo primario del ser humano. En el instinto y el hambre por encima de recreaciones más o menos virtuosas y constructos gangrenados por el artificio y la pompa. No está de más que lo recordemos rindiendo pleitesía a un disco de un grupo que nunca va a estar en las revistas de tendencias, una obra que puede no haber envejecido bien, aunque yo no me atrevería a afirmar eso después de someterme a su escucha. No hay huevos.

jurado popular #12: érase una vez en un planeta muy lejano...



This Is All Yours (alt-J, 2014)

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"No es un grupo que me vuelva loco, pero como habéis dicho tiene sus cosillas. Mezclan guitarras y teclados con un poco de electrónica. Los juegos de voces me parecen geniales. Me quedo con Nara ( que no es la misma que Arrival In Nara). Carne de cañón para festivales. 6,5/10" (Barbanegra)




"Más que interesante. Un mogollón de influencias que lo mismo me llevan a Radiohead que a la música negra con toques de dubstep e incluso hip-hop. Me gustan "Arrival in Nara", "Left Hand Free", "Hunger on the Pine" y "The Gospel of John Hurt". Con eso me quedo por encima de un ensimismamiento arty que amenaza con adueñarse de un disco que, todo hay que decirlo, habría ganado recortando su ampulosidad. No diría que es un gran álbum. Más bien un disco curioso, muy curioso. 6/10" (La Ranra)



"Tengo que decir que al principio no me gustó nada, pero conforme he ido escuchándolo me ha parecido brillante, hasta cierto punto, por que considero que tiene altos y bajos, señables son arrival un Nara, left hand free, The gospel of John hurt... Pero Madre mía con garden of england... Y otras del estilo que creo que bajan el nivel, no puedo decir que me haya dejado con la boca abierta pero es interesante. 7/10" (Mr. Noise)




 

viernes, 18 de noviembre de 2016

momentazo #336: la playa y la lluvia



Ocean Beach (Red House Painters, 1995)

Resultado de imagen de ocean beach red houseKozelek y sus esbirros se apartan del rock canónico. Como si hubieran tocado de eso alguna vez, dirán algunos. Ciertamente el rock de los de San Francisco puede ser muchas cosas pero todas oscuras, desoladas y desviadas de toda norma. Con esto, llamar a esto folk comatoso puede ser rimbombante y rebuscado pero no creo que se aleje de la realidad ni una micra. Así de limpios y claros suenan en su cuarto largo, el último en el que tocaría Gorden Mack, guitarrista fundador del grupo. Y el último en su casa hasta entonces, 4AD.

El disco se sostiene merced a las sobresalientes "Cabezon", un instrumental de fantasía dentro de su parquedad, "San Geronimo", densa y amenazante, como sacada del "Document" (R.E.M., 1987), "Shadows", preciosa tonada al piano que también recuerda a los de Athens, y el fantástico cierre que es "Drop" junto a esa coda instrumental que acaba dejando el disco en el principio otra vez. Guitarras acústicas que sentencian a muerte a base de belleza terminal y sencillez a borbotones. Carentes de todo artificio, de toda pompa. Enmarcando uno de los momentos más refulgentemente hermosos de Red House Painters.