jueves, 29 de diciembre de 2016

momentazo #353: la energía que se crea y te destruye



The Atomic Mr. Basie (Count Basie, 1957)

JAZZ
Resultado de imagen de basie atomicSWING / BIG BAND
A mediados de los 50 la banda de Basie se había convertido en una de las más importantes "big bands" para algunos de los mejores vocalistas de todos los tiempos. Esto no significaba que se limitara a esta función de acompañamiento. Que Basie era un creador impresionante quedó patente en obras como este "The Atomic Mr. Basie" de 1957 donde impone su ley al piano a la vez que se deja "arreglar" por Neal Hefti (el creador de la melodía de la serie "Batman" (66-68)).

El resultado es una turgente combinación de vientos sobrehumanos y el pulso rítmico del piano de Basie que siempre marcaba el sendero a través del bosque exuberante de percusión y contrabajo sutiles o endemoniados dependiendo de la ocasión. Tiene un buen puñado de ritmos realmente duros este trabajo que, con el subtítulo de "e = m c2 = Count Basie Orchestra + Neal Hefti arrangements", intenta preparar para la descarga, aunque no hay preparación posible que prevea la avalancha de jazz total que albergan sus surcos.

A todos nos han enseñado que la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Lo que no nos dijeron es que se transformaba en las manos de este pianista que domina la orquesta con su teclear ordenado y fantasioso. Y la orquesta a veces lo sigue, otras se desborda torrencial, pero siempre vuelve al cauce que marca Mr. Basie y se pone a sus órdenes para configurar un disco de jazz atómico que solo podía concebirse en los 50, la época dorada para una música que nos va a sobrevivir a todos y de la que este disco es ejemplo y epítome.

trick or trick? #80: rupias falsificadas



When I Was Born for the 7th Time (Cornershop, 1997)
POP
PSICODELIA / ÉTNICA - britpop
 
Resultado de imagen de born for the 7th timeLoas inexplicables para este superventas, según mi opinión. Ni ese exitazo que fue "Brimful of Asha" resiste la comparación en su versión álbum con la del single que arrasó las radios. Para mí es un disco pacato y soso que ni invita al baile ni a la meditación. Sus interludios psicodélicos son mayormente aburridos ejercicios de estilo. Lo mejor está en "Sleep on the Left Side", "Brimful of Asha", "We're in Yr Corner" y "Good to Be on the Road Back Home Again" con Paula Frazer, una extraña y curiosa aproximación al country que, sin ser apasionante, hace que pegues la oreja.



Muy poquito más encuentro en una obra que mantiene un extraño estatus de obra clave de los 90. No entiendo tanto premio. Para mí "When I Was Born for the 7th Time" es lo que anuncia el título: un jugueteo frívolo y sin mucho sentido con las músicas indias de raíz por parte de unos hijos de inmigrantes que no sé si han interiorizado la densidad de esa tradición o simplemente la recrean en un pastiche al que le falta pegada, atractivo y casi sentido. Todo muy bien tocado, los detalles electrónicos, curiosos, pero ya está. No me llena, me parece un experimento vacuo y sobre todo carente de emoción.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

momentazo #352: desde la fragua



El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía (Camarón, 1969)


Resultado de imagen de CAMARON COLABORACION PACOFOLK
FLAMENCO

Como un elefante en una cacharrería. Así entra un imberbe Camarón de la Isla en el mundo discográfico. Escoltado, guiado y casi apadrinado por el gigantesco Paco de Lucía, se estrena en disco con una obra ya mayor en la que atina en casi todo. Su voz inexperta ya cuenta con esa cualidad etérea capaz de engancharte para siempre. Aquí suena salvaje y fresca, atacando los palos como un puñal. Sin guardarse nada, con esa insolencia juvenil del que no sabe de frenos ni reservas.

Palos canónicos para soltar a la fiera que aparece indomable en clásicos tempranos como "Al verte las flores lloran", "Que un toro bravo en su muerte", "Detrás del tuyo se va" o "Barrio de Santa María". Tótems para venerar ya desde los mismos orígenes del mito de San Fernando. Y a la par, no lo olvidemos, De Lucía firma una de sus grandes obras de siempre. Bendita bicefalia. La liaron parda y el comienzo es este. Impresiona.

martes, 27 de diciembre de 2016

momentazo #351: hombre de tierras duras



Tierras duras (El Cabrero, 1977)
FOLK
FLAMENCO
"Así es el paisaje y entorno de "El Cabrero". La sierra, el llano, la jara, el polvo, los cardos, las matas, los trigales de secano, los toros, la tierra de pocos y el paro de muchos. Andalucía, 1977. Aznalcóllar (Sevilla). Manos sin trabajo: paro del reloj de los ángeles y los demonios. Máquinas que arrancan a cielo abierto las riquezas mineras del pueblo para llevarlas lejos, muy lejos, ... más allá de los pueblos blancos de cal y cantes. (...)" Francisco Millán.


Uno de los discos definitivos del cantaor de Aznalcóllar, este "Tierras duras", define impecablemente su gigantesca figura. La de un artista sin aspaviento alguno, que sabe de dónde viene y a dónde va. Arraigado a su tierra, a su microcosmos, y con el enemigo detectado y en el punto de mira. A todo esto sabe este disco del año del punk. A tierra y a polvo. Un trabajo culpable de amplificar su alcance, no sólo en el flamenco, sino en la cultura popular. Es normal en estos tiempos unir la figura de El Cabrero con la de otros outsiders como Johnny Cash o Woody Guthrie. Poco que ver en lo musical, cierto, pero no es ninguna barbaridad relacionar sus espíritus combativos y sus modismos al margen de los dictados de leyes o modas.

Estas conexiones no son para mí gratuitas ni banales. Para un aficionado al rock que se aproxima a esta música son más que bienvenidas. Aclaran y sugieren. Dan ganas. Hacen más llevadero el trayecto por la sequedad de estas tonadas polvorientas. Soleás, tarantos, martinetes, bamberas, tientos, fandangos, seguiriyas, serranas y cartageneras forman el repertorio de un disco de flamenco por derecho. Un artefacto pedregoso e indigesto en el que hasta las bulerías van por soleás. Así es nuestro hombre de negro. Siempre huyendo de lo fiestero, de lo frívolo, de lo superficial. Con él, como con John Lee Hooker sólo puede uno preguntarse cuán profundo lo queremos. Más, siempre más, aunque nos duela.