martes, 13 de diciembre de 2016

momentazo #343: desde el púlpito eléctrico



3 (Retribution Gospel Choir, 2013)

Resultado de imagen de retribution gospel 3El tercero es el definitivo. En él RGC estiran los límites del sonido y la paciencia en un documento escalofriante con la guitarra eléctrica en primerísimo plano. Dos temas, más de cuarenta minutos.

En el primero, Alan Sparhawk demuestra el enorme guitarrista que lleva dentro, estrujando el instrumento en una agonía que pone a prueba el aguante y el deleite del oyente. Sobre una base rítmica que podríamos calificar como obsesiva y vibrante se encabrita atacado por la electricidad más tormentosa que se haya grabado en disco y se va enredando en una improvisación catártica y apasionada que acaba entre estertores de sudor y sangre.

El segundo, que ocupa la cara B de este vinilo formalmente perfecto, es mucho más llevadero. Y eso que dura dos minutos más. Por su melodía agradable y la colaboración celestial de Nels Cline, ¿el mejor guitarrista vivo?, es una travesía gozosa entre trinos imposibles que apela a la atmósfera por encima de la violencia del primer tema. Unos trinos que bracean para no ahogarse en un mar de estática y fluido ampérico, eso también.


Se me antoja difícil atisbar cómo pretenden superar el reto que ha supuesto este tercer disco. El colmo del minimalismo que parecen perseguir con fruición queda aquí elevado al infinito. El trío se encierra en una iglesia y registra en una sola toma estas dos piezas frondosas e inapelables. Sin artificios, sin aditivos. Sólo el salvajismo puro del sonido y el alma. Sin pretensiones y con una huella indeleble. Soy más de su segundo álbum, tampoco estoy para estos trotes ya, pero someterse a "3" va a ser una experiencia iniciática obligatoria para el buscador de los tesoros más ruidosos y más auténticos. Durante mucho tiempo.

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