domingo, 19 de noviembre de 2017

momentazo #479: mudando la piel

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'Chameleon Skin' (David Bowie, 2001)

POP / ROCK
AUTOR - art rock
Recopilatorio de singles y caras b, auténtica crónica del lado oculto de la discografía de David Bowie, aquí se pueden rastrear las numerosas pieles que ha ido mudando el camaleón. Estamos delante de una selección nutritiva, más casual que enciclopédica, pero muy interesante para tener esa visión de lo que el genio iba dejando en el tintero, auténticas joyas en algunos casos.


El disco está desequilibrado por completo en favor de un primer volumen donde se concentra lo más magro del conjunto. El segundo volumen es algo más anecdótico y se ve descompensado por contener nada menos que cuatro caras b de "Thursday's Child", emblema del más bien mediocre "Hours..." (1999).




A pesar de todo, es más que interesante apreciar cómo ha evolucionado el sonido de David Bowie a lo largo de las décadas y aquí, a pesar de no ser canciones que incluyera en ninguno de sus álbumes oficiales, queda más que claro el toque que aplicaba en cada época. El cantautor semiacústico entre Dylan y el vodevil, el rockero glam de purpurina y rímel de los primeros 70, el artista de pluma incisiva y sonidos de otro mundo, el amante del baile y los sonidos más negros... En definitiva, el transgresor, el artista que se ríe de todos y de sí mismo.

Una selección nutritiva, más casual que enciclopédica, pero muy interesante para tener esa visión de lo que el genio iba dejando en el tintero, auténticas joyas en algunos casos

Un disco sorprendente porque no sorprende. Si "Never Let Me Down" era malo, sus caras b también lo son, si "Black Tie White Noise" era frío y certero como un bisturí, sus caras b tienen ese mismo hálito. Aquí Bowie podría haber aprovechado para hacer lo que le viniera en gana. En realidad lo hace, lo que pasa es que enterrar tamaña personalidad es una tarea futil. Eterno siempre.

viernes, 17 de noviembre de 2017

momentazo #478: la huella se queda en el aire

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Ghost of Love (David Lynch, 2007) 
ROCK
PSICODELIA - blues onírico

Lo de David Lynch con la música va de la mano con ese ansia raruna que lo espolea como realizador. Esto último es lo importante, lo que ha hecho de su nombre un sello indeleble e inconfundible en esto del arte. Lo de la música es más anecdótico, pero no deja de tener su enjundia. No, el David Lynch músico no es una nota a pie de página y eso ha quedado claro en la forma en que mete la mano en la música de sus películas, ya sea como seleccionador de equipos de pesadilla o incluso componiendo para reforzar sus ya de por sí poderosas imágenes.

La turbulencia de su aproximación al blues, con ese toque psicodélico, preñado de un eco ultraterreno pasado de reverb, sigue siendo una experiencia que roza lo místico



La canción titular aparece en "Inland Empire" (2006), pero en realidad no tiene coartada fílmica que lo espolee. Es simplemente una válvula de escape para la creatividad desbocada del genio de Montana. Un par de temas que no parecen mucho, pero que acaban iluminando muchas noches y muchos rincones oscuros. Los ingredientes serán familiares para el degustador de la obra lynchiana. Es lo que nos ha ido mostrando en sus películas y otras aventuras discográficas. La turbulencia de su aproximación al blues, con ese toque psicodélico, preñado de un eco ultraterreno pasado de reverb, sigue siendo una experiencia que roza lo místico.

 



Estos dos cortes son una muestra pequeña pero tremendamente interesante. Una zambullida en lo onírico y en lo desviado. En su progresión sencilla y obsesiva nos remiten a cosas como Twin Peaks, a cosas turbias y recónditas, casi malsanas. Lynch subraya todo esto con su escasísima voz, un eco implorante e impotente que repite consignas de amor sucio y hecho jirones. Esta música representa los retazos de algo que una vez fue bueno, los harapos de un amor que existió alguna vez y que ya no es más que humo. Y lo hace con una fragilidad tan auténtica que acaba cortando como la hoja más afilada.

lunes, 13 de noviembre de 2017

momentazo #477: el silencio como un estallido

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In a Silent Way (Miles Davis, 1969)
JAZZ
FUSIÓN

El primer arrebato eléctrico de Miles es una joya de dimensiones escalofriantes. De un aparato arreglístico sobrecogedor, "In a Silent Way" es una obra mayestática dentro del canon del trompetista de Illinois. Supuso una ruptura que aún hoy cuesta apreciar en toda su amplitud. Una brecha insondable entre el jazz que era y el que sería. Aún hoy suena aventurero y difícil, de una textura tersa pero con infinitas rugosidades por descubrir a cada pasada.

Un disco embriagador, misterioso, lleno de teclados que entran y salen como espectros, guitarras dulces, arriesgadas o punzantes que se entremezclan con una belleza y una autoridad solo superada por el aliento de Miles en su trompeta
 
Para este disco Davis se alió con Joe Zawinul al órgano y John McLaughlin a la guitarra, entre otros. Esta pareja en concreto resultó fundamental a la hora de definir el nuevo rumbo del artista. Zawinul influyó en los arreglos eléctricos así como en la composición de "In a Silent Way", la pieza que cierra el disco. McLaughlin aportó su virtuosismo a la guitarra eléctrica haciendo que muchos oyentes identificaran el nuevo sonido de Davis con el rock. Yo no veo tanto de esto, o no tan claro al menos. Sí que se observa un espíritu experimentador importante y se percibe el componente eléctrico con viveza y fuerza. Fusión lo llamaron y a partir de este disco, el término iría tomando una fuerza que explotó en los 80, no siempre con la misma eficacia artística. El espíritu integrador y rupturista que Davis había adoptado como condición indispensable para su música explotaría con una fuerza aún más devastadora en "Bitches Brew" (1970), pero eso es otra historia.

 



En cuanto a "In a Silent Way", aún hoy se detecta a la primera que fue pionero en algo. Solo se necesitan unos segundos de escucha para darse cuenta. Es un disco embriagador, misterioso, lleno de teclados que entran y salen como espectros, guitarras dulces, arriesgadas o punzantes que se entremezclan con una belleza y una autoridad solo superada por el aliento de Miles en su trompeta. El sonido más hermoso, conmovedor y furibundo que imaginarse pueda. Un aullido eléctrico. Impuro y salvaje.

domingo, 12 de noviembre de 2017

jurado popular #63: doble personalidad

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Dualize (L.A., 2013)

"Bueno, el disco no aporta nada nuevo ni excepcional a la escena indie, pero es un disco bonito y bien hecho. Doy fé de que en directo se defiende bastante bien. Me flipan Dualize, oh why? y Mirrorball. Es cierto que se pasa de pasteloso y poppy pero también tiene una producción y unos arreglos muy buenos. Para mí un 7/10." (Barbanegra)





 
"Tienen clase y su sonido se pega, pero ya no puedo más con este estilo tan adorable como blando. Si las que más me llaman la atención son las que más se parecen a Coldplay (grupo que, en lineas generales, no soporto), apaga y vámonos. Son "Oh, Why?" y "Under Radar", y esas me azuzan para que sea más generoso, pero es que no puedo. 5/10." (La Ranra)








 
"Buen disco en líneas generales, corto y audible, con tintes de folk americano en algunas canciones pero sin nada nuevo que añadir. Pop bien hecho y sin complicaciones, destacaría outsider, oh why? Y Under radar. 5/10" (Mr Noise)




sábado, 11 de noviembre de 2017

trick or trick? #94: y al quinto descansó

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Descanso dominical (Mecano, 1988)

POP
 ORQUESTAL / TECNOPOP

En su obsesión por aparentar, los hermanos Cano componen un conjunto de temas que tontean con las referencias cinéfilas, el dicho popular y la intelectualidad impostada. Por todo esto era difícil que triunfaran en un quinto trabajo que les acaba quedando resultón y reluciente, pero que no resiste el análisis ni la inexorable prueba del tiempo.

"Descanso dominical" es el disco más sobrevalorado de Mecano. Los fans de toda la vida lo tienen en un pedestal inalcanzable y es comprensible, aunque para mí su épica y su sentimiento aparecen desequilibrados y faltos de refinamiento"

La cosa queda clara si nos fijamos en los temas extra que incluye el CD. "Laika" muestra una vistosidad que acaba confesándose hueca y las demás por ahí andan. No es de extrañar que no acabaran en la alineación titular de un equipito que no deja de tener su calidad y que puede llegar a sorprender al contraataque. Para ello cuenta con fichajes de relumbrón como "El cine", "Los amantes", "La fuerza del destino", "Quédate en Madrid" o su gran estrella, la maravillosa "Mujer contra mujer". Por supuesto, ni siquiera todas estas acaban de ser perfectas. Se regodean en la pompa y la insustancialidad y suenan mojigatas cuando tratan de provocar y tontorronas cuando intentan seducir.




"Descanso dominical" es el disco más sobrevalorado de Mecano. Los fans de toda la vida lo tienen en un pedestal inalcanzable y es comprensible. Tiene épica, melodía y mucho sentimiento. Para mí, en cambio, todo esto aparece desequilibrado y falto de refinamiento. Lo veo grueso y sin empaque. Como un intento de repetir la jugada magistral del disco anterior a base de lujo y oropel. Nos hartamos de decir que el dinero no da la felicidad, pero al final acabamos arrastrándonos ante el vil metal. Es nuestro sino.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

la interzona #147: gases tóxicos

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Eraserhead (David Lynch, Alan R. Splet, 1978)
EXPERIMENTAL
VANGUARDIA - banda sonora / soplido protoindustrial

Una gran banda sonora que, eso sí, es más reveladora y profética que disfrutable. Lynch demuestra una vez más su gusto y su visión premonitoria avanzando a toda una pléyade de adoradores del ruido mediante esta obra protoindustrial recorrida de cabo a rabo por el latido obsesivo y metálico de unas tuberías industriales que son los auténticos intestinos que transportan todo ese detritus metalúrgico como metáfora de la alienación y la decadencia moral de una sociedad tan moderna como despiadada.


   


Para endulzar un poco la propuesta, nos encontramos entretejidas entre el muro de ruido las piezas de un magnífico Fats Waller, bluesman de culto y delicadeza extrema. Mezcladas con el rumor metálico de las máquinas suenan ingrávidas, tenues y truncadas, como golosinas manchadas por vertidos tóxicos. Dulzor y amargor que alcanza su cénit en la falsamente naïf y etérea "In Heaven". El ejemplo supremo de que la belleza no es algo que todo el mundo percibe igual.


Una obra recorrida de cabo a rabo por el latido obsesivo y metálico de unas tuberías industriales que son los auténticos intestinos que transportan todo ese detritus metalúrgico como metáfora de la alienación y la decadencia moral de una sociedad tan moderna como despiadada

A pesar de la fuerza de estos sonidos, decir que funcionan perfectamente sin las imágenes es falso. Lo ideal es escucharlos durante el visionado de esta película, extrema como las que más en la obra lynchiana. El que la haya visto podrá disfrutar de los ruidos mientras vuelve a recorrerla en su cerebro, ayudado también por los diálogos que van surgiendo aquí y allá en el disco. Ahora, el que ni siquiera la haya visto, no creo que pueda apreciar la banda sonora en su justo valor. A no ser que sea un loco del ruido y los ambientes viciados. ¡Que haberlos, haylos!

martes, 7 de noviembre de 2017

momentazo #476: blood on the dance floor

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Thriller (Michael Jackson, 1982)
POP / SOUL
FUNK / R&B
 
Por una vez se hace bueno eso de "algo tendrá el agua cuando la bendicen" 40 millones de compradores. Aunque no haya una razón objetiva para ello, esta vez, tanta gente no puede estar equivocada. Y no lo está. El disco más vendedor de la historia (o uno de ellos) es también todo un exitazo artístico. Cuando las cosas se ponen en su sitio y no hay una voz más alta que otra el resultado tiene que agradar. Y si encima se lo adorna con unos videos de antología que aumenten su potencial icónico... Pues eso, que el clásico está más que asegurado. Ni que decir tiene que el aspecto tan saludable de Michael en la portada también ayuda... Sobre todo en estos tiempos.


Temas cantables además de rompepistas. Bombazos directos a la cima de las listas de éxito y a las cabinas de los DJ's, y además el potencial icónico de unos videoclips de antología

Aquí Jackson demuestra que es posible casar los sonidos negros del funk, el rhythm & blues, el house primigenio y el soul con el pop más descarado. Y enseña a toda una legión de imitadores cómo hay que hacerlo. Temas cantables además de rompepistas. Bombazos directos a la cima de las listas de éxito y a las cabinas de los DJ's. "Wanna Be Startin' Somethin'", "Thriller", "Beat It", "Billie Jean"... ¿Quién no ha soñado alguna vez con ellas? ¿Quién no las ha bailado? ¿Quién no vendería su alma por este ramillete para su repertorio? O paro ya o me toco...

¡¡¡Auuuuuuuuuuuhhhh!!!




decíamos ayer...

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lunes, 6 de noviembre de 2017

jurado popular #62: sangre nueva

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Los Ángeles (Rosalía, 2017)

"Este disco es una pura contradicción. Por un lado, la profundidad insondable, la hondura abisal que consigue alcanzar Rosalía, una chavala de veintipocos que transmite todo el dolor concentrado en estas coplas tradicionales y milenarias a base de rajo y de esa campanita que tintinea en su voz, un brillito que me recuerda a Billie Holiday y Karen Dalton. Por el otro, el rasgueo primitivo y maleducado de un Raül Fernández que suple el virtuosismo por instinto y crudeza. La mezcla deja una obra única, visceral y hermosísima, que es puro flamenco sin serlo y que te toca en el tuétano. La forma en la que esta jovenzuela paladea estas tonadas de muerte y entierro te hacen creer que el futuro es posible. Entre tanta inmundicia y baratijas podemos vislumbrar algo de la grandeza antigua, esa que a veces parece haberse esfumado para siempre y que con Rosalía es toda una realidad. Por encima del turismo de postal, esto es una verdad absoluta. 8/10." (La Ranra)



   

 
 
"Pues me ha gustado más de lo que pensaba en un primer momento. Pensaba que iba a ser un producto más denso y menos articulado, y me he encontrado con una joyita. Entre tanto ñoñi pop e intentos de flamenco de feria, es agradable encontrarse con alguien capaz de usar el flamenco de forma elegante. 7/10" (Barbanegra)


trick or trick? #93: escalera a vete a saber dónde

White Ladder (David Gray, 1998)
FOLK / POP
AUTOR - pop intimista

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David Gray toma el testigo de los cantautores británicos que dieron forma al género en los 60. Toma las referencias y las refina en su dormitorio con unos toques dulces que lo acaban arrimando al pop de consumo. El resultado reluce y parece increíble que este disco tan bien acabado haya sido grabado básicamente en su apartamento londinense. Lo que no quita que me parezca aquejado de esa anemia típica de un género que siempre veré más pensado para centros comerciales y películas pastelosas que para arrasarte el alma. Un comentario algo injusto, lo sé, a la luz del puñadito de momentos emocionantes que "White Ladder" atesora, que tampoco son tantos, la verdad.

David Gray, o su repertorio, encajan perfectamente en los pubs que abarrotan Temple Bar, el barrio más bullicioso y pintoresco de Dublín. El hogar soñado para imitadores con ganas de expresarse
 
Siendo positivos, y el disco se merece esa actitud, habría que alabar la finura de su acabado. Es importante el trabajo artesanal de sus arreglos, sus melodías y la interpretación de Gray, algo sosa, pero bastante auténtica en general. De todo esto se benefician los puntos álgidos, "We're Not Right", "This Year's Love" o "Sail Away". Cumbres más bien bajitas en una cordillera que no llega a rozar el cielo.

 



El disco fue todo un éxito en Irlanda, donde llegó a ser el disco más vendido de su historia. No sé si mantendrá el record y tampoco puedo decir que me sorprenda. El disco va que ni pintado para la idiosincrasia irlandesa, ese pueblo tranquilo (si no le tocan las pelotas, claro) que ama lo melodioso y lo poético por encima de todas las cosas. Un pueblo que no se harta de cantarle al amor y a sus dolores con guitarrita y poco más. David Gray, o su repertorio, encajan perfectamente en los pubs que abarrotan Temple Bar, el barrio más bullicioso y pintoresco de Dublín. El hogar soñado para imitadores con ganas de expresarse. Lo dicho, como anillo al dedo.

tótem #104: el epicentro


Álbum: Kick Out the Jams
Artista: MC5
Año: 1969
Productor: Jac Holzman / Bruce Botnick
Sello: Elektra 

1. Ramblin' Rose
2. Kick Out the Jams
3. Come Together
4. Rocket Reducer No. 62 (Rama Lama Fa Fa Fa)

5. Borderline
6. Motor City Is Burning
7. I Want You Right Now
8. Starship


ROCK
ROCK & ROLL - protopunk

Estamos ante el cañonazo de salida de una de las bandas más importantes que haya dado el rock. Desde Detroit, territorio comanche, los MC5 graban este atentado sónico contra todo lo establecido en puro y duro directo, y con ello dan registro de salida al derecho universal a formar un grupo. Se toque mejor o peor, que estos sí que sabían, cualquiera debe poder dar salida a sus dolores ya sea gritándolos o escupiéndolos.

"Kick Out the Jams", para mí, posiblemente, el mejor disco en directo de la historia del rock, es un contenedor volcánico de rock 'n' roll crudo, tocado con una rabia desconocida hasta entonces

Los MC5 fueron un grupazo bestial, pero no sólo fueron eso. Lo suyo con la música era pura simbiosis, pero no podemos olvidar su militancia, siempre al límite de lo correcto, sus lazos con los White Panthers o esa forma de vida comunal que bebía del hippismo que a la vez se encargaban de dinamitar en cada concierto. Algo muy cercano al comunismo real, aun siendo más americanos que nadie. Lo suyo, más que un estilo, era una forma de vida, esta vez con todas las letras. Su hábitat natural, la electricidad desbocada, su credo: "dope, rock'n'roll, and fucking in the streets". Más claro el agua.
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Con estos datos es fácil imaginar lo que contiene su debut, "Kick Out the Jams", para mí el mejor disco en directo de la historia del rock, es un contenedor volcánico de rock 'n' roll crudo tocado con una rabia desconocida hasta entonces. The Sonics y demás salvajes benditos resuenan de alguna forma, pero los MC5 redoblan la apuesta aquí con una intensidad que se desborda en cada grito de Rob Tyner y en cada duelo de guitarras al rojo entre Fred "Sonic" Smith y el inimitable Wayne Kramer. Pura energía atómica.


Por si fuera poco, también deja algo de espacio para la experimentación y se permiten el lujazo de acabar el disco con una estratosférica "Starship", adaptación bastarda de un iconoclasta como Sun Ra, que les sirve para marcar el camino a lo que acabaría siendo el noise rock con el que nos golpearían en la no wave y que después influiría en grupazos como Sonic Youth.


No está mal para acabar una obra maestra. Crean toda una conflagración que se consume entre los drones humeantes del tema final, agotada y jadeante hasta que sólo quedan las volutas que ascienden hacia el espacio exterior. Así se consuma la barbarie, así se destroza la psicodelia. Por los siglos de los siglos, AMÉN.

Curiosidades

-  El LP se sacó de los conciertos dados en el Grande Ballroom de Detroit, el 30 y 31 de octubre de 1968. Curiosamente, o no, fechas conocidas como la Noche del Diablo y Halloween respectivamente.

- La revista Rolling Stone no acogió al disco con los brazos abiertos en el momento de su publicación. Lester Bangs, crítico del medio, los llamó "ridículo, insufrible y pretencioso". Esta tasación ha variado enormemente y hoy en día copa las listas de los mejores discos de la historia.

- "For my money, 'Kick Out the Jams' is one of the greatest records ever pressed. It is a magnificent time portal into the past, a fleeting glimpse of a band that actually had the balls to walk it like they talked it" and that "no live recording has captured the primal elements of rock more than the MC5's inaugural effort." (Adam Williams)



domingo, 5 de noviembre de 2017

la interzona #146: un paseo por las nubes


Beyond the Swirling Clouds: An Evening at Barrowland Ballroom (Mercury Rev, 2011)
 POP
ALTERNATIVO / PSICODELIA - americana cósmica / broadway

Concierto grabado el 6 de marzo de 2005. El CD lo regala la revista Rockdelux y es una grabación directa de la mesa de sonido. Sin remezclas ni doblajes adicionales. Por ello, documento suculento que conjuga la exclusividad y la pureza, y que acaba satisfaciendo con holgura.
Música en estado puro, sin aditivos ni maquillajes. Eso es lo más valioso de un disco más que interesante para redondear la trayectoria de los de Buffalo
 
Este directo es perfecto para comprobar in situ el poder prístino y bestial de los Mercury Rev en directo. Un poderío sónico que los muestra sólidos y precisos tanto en los momentos más duros como en los de mechero y lagrimita. También destapa esos excesos imperdonables que los han hecho acreedores de burlas y menosprecios más allá del amor incondicional. Sí, me refiero al lado melindroso, a la hinchazón con la que nos obsequian cuando se entregan al sentimiento en carne viva. Son momentos que se pueden paladear con mesura o acabar con nuestra paciencia al situarse a medio camino de Broadway y Walt Disney.


  


Con todo esto en cuenta, creo que el balance sale bastante a su favor. Quizás eche en falta algo de potencia y desmelene. No sé si será achacable a la mesa de sonido o al grupo, pero ese terremoto que siempre ha sido "Funny Bird" suena aquí demasiado domesticado. Precioso, delicado y muy grande, pero sin el desgarro eléctrico que lo partía en dos en los momentos clave. Un detalle que en el conjunto del disco tampoco es para tanto y que no debería hacer que olvidemos que esto es música en estado puro, sin aditivos ni maquillajes. Eso es lo más valioso de un disco más que interesante para redondear la trayectoria de los de Buffalo.

momentazo #475: la roja insignia...


Broken English (Marianne Faithfull, 1979)
ROCK
AUTOR - new wave

El inglés roto. Relaciones rotas por la falta de comunicación que desembocan en guerra. También un toque de atención a las conciencias y un ejercicio de autocrítica. No le echéis la culpa a los rusos ni a los alemanes. Las guerras se hablan en inglés roto. El inglés roto de las arengas políticas que enardecen al pueblo. El de los alaridos de los heridos y los muertos. El argot lleno de errores gramaticales que se expone en novelas como "The Red Badge of Courage" (Stephen Crane, 1895). El lenguaje de la impotencia y la injusticia.




Faithfull también explora el idioma de la crítica antipuritana y del canto a la vida ("Witches' Song"), el de la autoafirmación y la relación absorbente ("Guilt", "Brain Drain"), el inglés narrativo ("Ballad of Lucy Jordan"), el de la revuelta social ("Working Class Hero"), y desemboca en el inglés sucio, el de la lasciva y desafiante "Why d'Ya Do It?". El volcán que cierra el disco con un ritmo insistente y eléctrico.

No le echéis la culpa a los rusos ni a los alemanes. Las guerras se hablan en inglés roto. El inglés roto de las arengas políticas que enardecen al pueblo. El de los alaridos de los heridos y los muertos

Apabullante cierre para una obra maestra que viene a ocupar el nicho dejado por el paréntesis que Patti Smith se tomó entre el 79 y el 88. Y para todo ello se vale del rock funky, del blues seco y del folk de cámara. Todo remozado en teclados, alquitrán y hormigón. El toque urbano. Como la Smith de los últimos 80 pero sin la tontería. Avanzando de alguna forma a la Smith de los 90. La desbordada. Así la espera se hace más llevadera. Marianne toma el testigo y lo hace sobrada. Y de paso se crea un nuevo mito.

sábado, 4 de noviembre de 2017

momentazo #474: simpatía ilimitada

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Blue Lines (Massive Attack, 1991)
ELECTRÓNICA / SOUL
ALTERNATIVO - trip hop

Con su debut, los de Bristol sorprendieron al mundo entero con una sabiduría musical impactante conjugada con su maravillosa intuición mezcladora. De sus mentes sacaron este batiburrillo tremebundo entre lo tecnológico, lo callejero y lo sedoso. Usaron samplers e incunables de pelaje diverso y profundo color negro para llegar a esta obra definitiva de eso que los 90 elevarían a la categoría de arte: el pastiche. Enorme.

Destaca por su sonido profundo y claro pero no exento de una oscuridad casi masticable

Este disco es importantísimo, no en vano fue el primero bajo la etiqueta del trip hop, un calificativo de gusto dudoso del que todos quieren escapar, aunque lo cierto es que es la mar de descriptivo y atinado. Esta ocurrencia aparecería unos años después de su publicación, pero todo el mundo coincide en situar a "Blue Lines" como el pistoletazo de salida del subgénero. Su mezcla de electrónica, dub, hip hop, reggae y soul así lo atestigua.


Este contenedor de samplers de primera destaca por su sonido profundo y claro pero no exento de una oscuridad casi masticable. Esa producción es lo primero que noquea al oyente. Después, cuando entramos en detalles, nos resultará casi imposible no rendirnos a gozadas como "Safe from Harm", "One Love", "Be Thankful for What You've Got" o la grandiosa "Unfinished Sympathy", una de las mejores canciones de la década, como mínimo.





El cancionero es tremendo se mire por donde se mire. Los culpables directos, aparte de la finura a las voces y los teclados del trío, son los invitados de superlujo con los que cuentan. Tricky, Horace Andy o Shara Nelson hacen algo más que prestar sus voces, se mimetizan con los sonidos turbios o acariciantes, con los bajos gordos y los ritmos sinuosos o truncados. En suma, aportan una personalidad muy bestia a una obra que ya de por sí cuenta con mimbres de clásico. Lo digo las veces que hagan falta: "enorme".

momentazo #473: esos achaques cardiacos

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The Pains of Being Pure at Heart (The Pains of Being Pure at Heart, 2009)

POP / ROCK
ALTERNATIVO - noise pop
 
Teenage Fanclub y The Jesus & Mary Chain campan a sus anchas por los surcos de un debut que acabaría poniendo en primera linea a un grupo discutido y amado, a uno de esos que aman la música sobre todas las cosas y que sabe hacerla como nadie.

Sea como sea, dulce o salado, puro o viciado, la diversión está más que garantizada con el debut de los Pains of Being Pure at Heart

Con todo esto a su favor se les podrá achacar lo que se quiera a niveles de originalidad, algo que acaban demostrando que está sobrevalorado. No siempre es así, lo normal es que cuente el doble, al fin y al cabo es lo que hace que el mundo avance. Sin embargo, no tengo tan claro que lo novedoso vaya de la mano de lo que nos eriza el vello de la nuca. Así me lo dice mi humilde experiencia y así me lo confirman pelotazos como "Young Adult Friction", "This Love Is Fucking Right!", "Everything With You" o "A Teenager in Love".




Motivos en uno u otro sentido hay muchos y muy válidos. Así las cosas, con el debut de este grupazo, porque así lo describiría yo, se puede tender hacia lo cicatero o hacia la generosidad más absoluta. O se puede quedar uno agazapado en su guarida sin definirse por eso de no enseñar tus cartas. Sea como sea, dulce o salado, puro o viciado, la diversión está más que garantizada con el debut de los Pains of Being Pure at Heart. La piedra de toque y la plataforma de lanzamiento perfecta para estos pomposos insufribles, estos jetas encantadores.

viernes, 3 de noviembre de 2017

miércoles, 1 de noviembre de 2017

momentazo #472: con lentejuelas entre las bestias

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High Dive (Maria McKee, 2003)
 ROCK
ALTERNATIVO / COUNTRY - broadway

El cuarto disco de Maria McKee es un trasunto exuberante y explosivo con unos arreglos de fantasía en los que la cantante encaja su voz superdotada. "High Dive" es un disco que para mí se pasa de extrovertido, una auténtica conflagración prolongada en la que la música se funde con las volutas de humo que provoca. Un humo un pelín demasiado dulzón, todo hay que decirlo.

Destaca una interpretación extraordinaria en lo vocal y lo instrumental, unos arreglos precisos, complejos y excelsos, y una perspicacia compositiva que sólo puede venir de la sabiduría más absoluta. Sí, Maria McKee es una artistaza en todos los aspectos
 
Las virtudes del disco están más que a la vista y entre ellas destaca una interpretación extraordinaria en lo vocal y lo instrumental, unos arreglos precisos, complejos y excelsos, y una perspicacia compositiva que sólo puede venir de la sabiduría más absoluta. Sí, Maria McKee es una artistaza en todos los aspectos, no vamos a descubrir el fuego ahora. También es digna de mención la intervención de Jim Akin con su guitarra y otros instrumentos, su colaboración en la producción y en la misma composición de algunos temas. Un trabajo prácticamente a cuatro manos.






En cuanto a los aires de Broadway, más que palpables, bueno, eso es algo que siempre me va a costar horrores. Es un detalle que puede reventarme un disco. No me gusta la exageración de esas producciones tan inmaculadas, tan desgarradas y tan plastificadas. Aquí sólo hay un toquecito de todo eso, no hay que exagerar. Sigo pensando que no le sienta bien, pero también reconozco que no llega a hundirlo en la miseria. Seamos justos, sólo con "After Life", "In Your Constellation" o "From Our TV Teens to the Tomb", cualquier desastre podría ser salvado. Y "High Dive", que ya es muy bueno de por sí, no iba a ser una excepción.

martes, 31 de octubre de 2017

lunes, 30 de octubre de 2017

momentazo #471: compositor blanco, corazón negro

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Black Tie White Noise (David Bowie, 1993)
JAZZ / ROCK
AUTOR / DANCE
 
Desde ese "Let's Dance" (1983) con el que inauguró una nueva era, David Bowie ha ido vertiendo su amor por la música de baile en casi todos sus discos. Siempre ha mostrado debilidad por la música negra, el soul, el R&B y el funk y, por supuesto, aquí hay de todo eso. La novedad, ese puntito que hace especial a este disco, está en unos devaneos jazzísticos la mar de pintones, que son los que lo hacen destacar por encima de lo que venía entregando durante la década anterior.

Demasiada profesionalidad y muy poca alma. A veces me cuesta rebatirlo, es cierto, pero en cuanto suena veo claro que tampoco es cierto del todo. No con esos saxos que sobrevuelan los temas, los levantan y les insuflan aire, elegancia o veneno puro
 
A este disco se le echa en cara su asepsia y es cierto que parece grabado en un quirófano. Demasiada profesionalidad y muy poca alma. A veces me cuesta rebatirlo, es cierto, pero en cuanto suena veo claro que tampoco es cierto del todo. No con esos saxos que sobrevuelan los temas, los levantan y les insuflan aire, elegancia o veneno puro. Por cierto, son cortesía del propio Bowie, un auténtico amateur en el instrumento que consigue dar otra muestra de genialidad con un sonido puro, instintivo y salvaje, a la medida de un disco de acabado tan pulcro y perfecto.

 



Yo lo veo clarísimo, "Black Tie White Noise" es uno de los tapados de Bowie. Le falta mucho para ser una maravilla, pero después de un par de discos mediocres, una recopilación de su prehistoria bastante insípida a pesar de lo que revela y un par de discos autoindulgentes con Tin Machine en los que trataba de huir de su propio nombre, este disco supuso una reafirmación más que necesaria. Habría que esperar mucho para volver a disfrutar del londinense a este nivel. Yo diría que casi una década, la que lo separa de "Heathen" (2002). 


Como en la etapa berlinesa, pero a muchísima distancia, vuelve a hacer frío en un disco del Camaleón. Eso que en los demás es un defecto y que él siempre ha transformado en virtud.

jurado popular #61: góticos de cartón piedra

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Ill (Makthaverskan, 2017)

"Después de oír hablar mucho de ellos, el disco para mi gusto se queda en un puede ser quizás el siguiente, en este demuestran que tienen madera para algo más, suenan a música de los 80-90 como los U2 del Joshua Tree, o incluso a los Siouxie, son notables las influencias, pero llega un momento en que se vuelven repetitivos y monótonos. Para mí las mejores son Vienna, Eden, Comfort y Days Turn Into Years. 6/10" (Mr Noise)



"Pues no sé qué decir. No me convencen, me parecen planos en demasía, con unas guitarras calcadas de grupos como Siouxsie o los Echo and the Bunnymen ( y un sonido muy de la época también ), que no están mal pero carecen totalmente de personalidad. La cantante me aburre muchísimo, me parecen un grupo perfecto para que te suene una canción aislada de fondo en un pub, y poco más. Ñeee, no los voy a suspender porque malos no son, pero se puede vivir sin ellos perfectamente. 5/10." (Barbanegra)




"Se pasan demasiado. A pesar de las buenas intenciones y la efectividad de pildorazos como "Vienna", "Eden" o "Comfort", no deja de ser un ejercicio de estilo. PURO Y DURO. Hay millones de grupos que viven de las rentas de unas influencias más que evidentes. Un puñado de ellos consiguen destacar por diferentes razones. Algunos tienen unas gotitas de personalidad y otros simplemente tienen unas canciones tan inapelables que da igual todo lo demás. Para mí estos no están en ese pequeño grupo de elegidos. Esto es una ceremonia de homenaje a SIOUXSIE SIOUX desde que la cantante abre la boca hasta que la cierra casi cuarenta minutos después. Podría decir que es entretenido y que la imitación está la mar de conseguida, no en vano han logrado sonar añejos con un sonido guarro que nos remite a esa época dorada, pero muy poco más. Suena "Eden" de fondo ahora mismo y por ahí se van a llevar un 6/10 que no sé si merecen realmente." (La Ranra)

viernes, 27 de octubre de 2017

trick or trick? #92: camaleón de peluche

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Labyrinth (David Bowie & Trevor Jones, 1986)
ELECTRÓNICA / POP
AMBIENT / FUNK / INCIDENTAL - banda sonora

Como la película, la banda sonora es un artefacto naif y excesivo, un constructo artificioso que picotea de muchos estilos, con una base atmosférica, pero con devaneos hacia lo juguetón e incluso lo progresivo que lo acaban haciendo pesadete más que otra cosa

Un artefacto tan curioso como la película a la que acompaña, esta colaboración entre David Bowie y Trevor Jones, no va a copar las estanterías de los recuerdos más dorados de ninguno de los dos. Como la película, la banda sonora es un artefacto naif y excesivo, un constructo artificioso que picotea de muchos estilos, con una base atmosférica, pero con devaneos hacia lo juguetón e incluso lo progresivo que lo acaban haciendo pesadete más que otra cosa. A pesar de que gana en seriedad y hondura a la película, todo sea dicho.







Toda la grandilocuencia plastificada que transmite la obra, toda esa épica en miniatura, no es creíble, por supuesto, ni tiene que serlo. Todo esto adorna a una película que no deja de ser un cuento de una fantasía colorida y febril. Sobrecargado y casi de mal gusto, dirigido a un público infantil por edad o corazón, que son los únicos que podrán disfrutar de esto a tumba abierta. Para el resto de la humanidad estos placeres están vetados, me temo. Nada que objetar, ya que esto no deja de ser un divertimento de Bowie al margen de su discografía personal, en una época, la de la mitad de los 80, que puede aspirar tranquilamente al dudoso título de la más pobre de su carrera. No se podía esperar ambrosía, creo yo.

trick or trick? #91: tomando aire

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Never Let Me Down (David Bowie, 1987)
POP / ROCK
AUTOR - art rock

Posiblemente estemos ante el peor de los discos que editara David Bowie. Al menos uno de los peores. Algo se fundió en la inspiración de nuestro genio infalible o todo se conjuró en su contra, la cuestión es que "Never Let Me Down" no funciona, nunca lo ha hecho y el tiempo no consigue levantarlo del barro en el que sigue enterrado.




Las canciones exudan un barniz sintético demasiado frío y el piloto automático al que parece abonarse el londinense no sirve para que levanten el vuelo. Todo sigue sonando impecable, no se equivoquen, y el comienzo es notable con las infalibles "Day-In Day-Out" y "Time Will Crawl", pero este intento por metalizar la calentura irresistible de "Let's Dance" se acaba quedando en poco.


Algo se fundió en la inspiración de nuestro genio infalible o todo se conjuró en su contra, la cuestión es que "Never Let Me Down" no funciona, nunca lo ha hecho y el tiempo no consigue levantarlo del barro en el que sigue enterrado
 
El decimoséptimo disco de estudio del Camaleón (sin contar la banda sonora "Labyrinth" (1986)) le salió rana y confirmó la caída que se había empezado a vislumbrar con "Tonight" (1984). Por todo esto o por lo que sea, habría que esperar seis años hasta el siguiente disco a su nombre. La cosa cambiaría ahí, aunque antes tendríamos que pasar el sarampión que fue su desfogue con eso que llamó Tin Machine. Bueno, al menos sirvió para algo.