domingo, 31 de diciembre de 2017

momentazo #499: autopista hacia el final de la noche

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Tonight's the Night (Neil Young, 1975)
 ROCK
AUTOR / ROCK & ROLL - luto

Grabado en 1973 y publicado en 1975. Tanto en este disco como en el anterior, Neil Young se enfrentó cara a cara con la muerte. Ese es el tema que apuntala ambas obras y las hace brillar con esa luz negra que las ha hecho tan apreciadas como malditas. Ni siquiera el propio artista estaba seguro de la necesidad de airear tanta pornografía. Por eso este disco tuvo que esperar dos años para ser editado, siendo posterior a un "On the Beach" que se había grabado después.

Todo está muy cargado en este disco y eso lo hace tan evocador como insoportable

El dolor no era algo figurado sino que surgía de los fallecimientos de Danny Whitten, guitarrista de Crazy Horse, y Bruce Berry, uno de sus roadies. Las canciones se escribieron a raíz de ambos sucesos, y se nota en su cadencia, en su morosidad y en sus letras. Todo está muy cargado en este disco y eso lo hace tan evocador como insoportable. Para más inri, incluye una canción compuesta por él junto a Whitten en la que canta el guitarrista. Se trata de una toma en directo desde el Fillmore East de NYC, y es un tema de rock & roll eufórico, casi espídico.




Y es que el sexto disco de estudio del canadiense no es un disco pacato, ni se compone de baladas, no, muy al contrario, es un disco de rock & roll. Un rock angustioso y lleno de rabia, pero un rock directo con mucho piano, el cual salvo un par de intervenciones de Jack Nitzsche, es aporreado por el propio Young, y mucha guitarra, puesto en el que brilla un imberbe y apasionado Nils Lofgren. La sección rítmica la forman Billy Talbot y Ralph Molina, por lo que se puede decir que Crazy Horse sigue acompañando al maestro, aunque no firmen así en los créditos. Era pronto todavía para enterrar el recuerdo de Whitten.

momentazo #498: la vida pasa y tú con tus planes



Blues de la frontera (Pata Negra, 1988)
 ROCK
BLUES / FLAMENCO - rock gitano

Resultado de imagen de blues de la fronteraPata Negra necesitaban un disco así. Una obra en la que plasmaran su grandeza como músicos, como intérpretes y como escritores de canciones. Con su tercer disco fuera de la órbita de Veneno ya taparon muchas bocas, pero este era el que acabaría por encumbrarlos como uno de los dúos del momento, tal vez los que mejor han entendido la palabra fusión, sí, ese vocablo casi de mal gusto que alguna que otra vez ha tenido un sentido positivo e incluso glorioso.


"Blues de la frontera" o cómo integrar el flamenco, el blues, el rock, el reggae y hasta el jazz sin que chirríen. El tratado perfecto para aprender sobre digitación vertiginosa y compás sincopado, cante jondo y deje populachero, poesía lorquiana y rimas callejeras. Un disco sobre Andalucía y sobre Broadway, así son los Amador, siempre tendiendo puentes que parecían imposibles.




Es cierto que "Guitarras callejeras" (1986) puede sonar más espectacular en el sentido físico del término. Lo que hacen con las guitarras españolas y acústicas ahí roza el terrorismo, pero este creo que es bastante superior. Por sutileza, por lo difícil que es camuflar unas sevillanas como una pieza de jazz canalla ("Pasa la vida"), porque no se olvidan de su tierra ("Calle Betis", "Yo me quedo en Sevilla"), ni de sus ídolos ("Camarón"), y porque esos ídolos aplaudirían gozosos toda esta desvergüenza.

Un disco sobre Andalucía y sobre Broadway, así son los Amador, siempre tendiendo puentes que parecían imposibles

Aquí queda claro: no todo en el nuevo flamenco tiene valor, pero hay que reconocer que aquello que lo tiene, vale millones. Este ataque contra lo establecido es de lo mejor que se ha hecho en este país. Brindemos por ello. ¡Por la bendita irreverencia!

sábado, 30 de diciembre de 2017

momentazo #497: una grieta en el sistema

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Crack in the System (Dead Moon, 1994)
ROCK
PUNK / ROCK & ROLL - garage
 
Pocas novedades en el sexto disco. Dead Moon no van a cambiar ni en mil vidas, lo que no quita que en este trabajo no les salga la jugada, o no les salga tan bien.

Un disco un pelín más tibio que los anteriores, algo que no les impide seguir en su huida hacia delante para seguir, eso, inalcanzables

Las dos primeras son inapelables, frescas, ruidosas, contundentes. La tercera es una pausa que hace arquear la ceja, y la cuarta no borra el rictus. No son malas, no, pero... Poco a poco vuelven a recuperarse, ondean de nuevo la bandera pirata y entregan algo parecido a un clásico con "It's OK". Con todo, al final no sólo salvan los muebles sino que vuelven a convencer y a saciar. Incluso me ganan con la a priori dudosa maniobra de regrabar "Unknown Passage" que ya hicieran en "Defiance" (1990). Aquí la alargan hasta los seis minutos y sellan lo que creo que debería ser su versión definitiva.




Debo admitirlo. Desde que empecé a disfrutar de esta banda siempre he estado al acecho para cazarlos en un descuido, como si no me acabara de creer que se pudiera ser tan inmaculadamente bueno. Pues por el momento esto parece lo máximo que me van a conceder. Un descuido, un disco un pelín más tibio que los anteriores, algo que no les impide seguir en su huida hacia delante para seguir, eso, inalcanzables.

tótem #107: sunburns

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Álbum: On the Beach
Artista: Neil Young
Año: 1974
Productor: Neil Young, David Briggs, Mark Harman, Al Schmitt
Sello: Reprise

1. Walk On
2. See the Sky About to Rain
3. Revolution Blues
4. For the Turnstiles
5. Vampire Blues
6. On the Beach
7. Motion Pictures
8. Ambulance Blues

ROCK
AUTOR / BLUES - luto

Su visión del blues. Este es un disco triste hasta el escalofrío. La pérdida de Danny Whitten, guitarrista original de Crazy Horse marcó esta época del canadiense con obras taciturnas y de una profundidad abisal, obras de grandísimo nivel como Harvest (1972) o Tonight's the Night (1975). Aún así, me quedo con este que fue grabado con posterioridad al último mencionado y se publicó antes que él.


Resultado de imagen de young on the beach coverYoung quería acentuar el pesimismo de unas letras agónicas que noqueaban al oyente incapaz de comprender de dónde salía tanto dolor

Curiosidades al margen, "On the Beach" no fue recibido con los brazos abiertos. "Uno de los discos más desesperanzados de la década" (Rolling Stone dixit) fue todo un impacto para los aficionados por estar en las antípodas de ese exitoso y precioso "Harvest" (1972) que elevó al cantautor a los altares. Aquí Young se decantó por las mezclas más crudas y se negó a pulirlas lo más mínimo para desesperación de los ingenieros de sonido que trabajaron en la obra.


Ese sonido tenía una función y Young lo buscó a propósito: quería acentuar el pesimismo de unas letras agónicas que noqueaban al oyente incapaz de comprender de dónde salía tanto dolor. Aun hoy en día sigue impactando como entonces. Neil parecía ver claro para qué servía el blues y se decidió a servirlo sin aditivos, con sus dosis de electricidad y su ritmo, pero dejando a la primera llorosa como una plañidera, y al segundo siniestro como un luto.



Yo lo tengo claro, siempre lo he tenido. Las mejores cosas de la vida son las que se hacen con el corazón. Si aquí el del canadiense está roto, eso no va a contradecir esa máxima. Por eso esta obra maestra y dolorosa, este suicidio comercial va a sonar siempre tan real como la tierra golpeando en el ataud, tan subyugante como un disparo. Por eso siempre va a emocionarme hasta lo más hondo, hasta hacerme llorar desconsolado. Muy pocos pueden.


Curiosidades

- El disco, lo hemos señalado, acentúa su mensaje a través de la infraproducción a la que fue sometido y al pesimismo de sus letras. Esto polarizó las opiniones sobre el mismo. Para algunos críticos era un álbum sin esperanza, pero para otros era la prueba evidente de que Young se estaba rehaciendo y dejando atrás el dolor, al poder expresarlo abiertamente.

- El disco ha sido una rareza durante mucho tiempo. En los primeros 80 dejó de reeditarse en vinilo, aguantando algo más de tiempo la versión cassette. Hubo que esperar hasta 2003 para verlo editado en CD. Todo esto no hizo más que aumentar su aura de obra maldita y esta leyenda, por supuesto, enardeció a un público deseoso de ver qué guardaba una obra tan oscura y tan maltratada.



viernes, 29 de diciembre de 2017

trick or trick? #97: exprimiendo un mástil seco

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The Book of Taliesyn (Deep Purple, 1969)

ROCK
PSICODELIA - hard rock

Segundo intento... Y no, no hay casi nada destacable que reseñar. Siguen la tónica de su estreno y ofrecen cuatro originales y tres versiones muy adaptadas pero muy flojas. Una vez más, se guardan una para sus idolatrados Beatles, y vuelve a ser otro pestiño infumable. Unas y otras se miran en la psicodelia de la época con personalidad más que limitada. En fin, el segundo es una pieza que ni representa, ni da pistas, ni tiene interés para casi nadie.



trick or trick? #96: matices inapreciables

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Shades of Deep Purple (Deep Purple, 1968)
ROCK
PSICODELIA - hard rock 

En estos inicios con esta primera formación conocida como Mk. I hay muy poco del sonido que los haría grandes. A los archiconocidos Jon Lord, Ritchie Blackmore y Ian Paice habría que añadir a Rod Evans en la voz y a Nick Simper en el bajo. Y lo que pergeñaban en estos orígenes tenía más que ver con el rock psicodélico y casi progresivo que con el bramido protometálico por el que son conocidos hoy.

Deep Purple hicieron lo que pudieron para diferenciarse del pelotón, pero habría que esperar un par de años todavía para verles hacer algo de enjundia

El disco puede tener interés para el fan irredento, pero la verdad es que tiene poco que ofrecer al más casual. Blackmore suena bastante amordazado casi todo el rato y Lord tiene un protagonismo que ofrece cosas interesantes pero escasas. Mención especial tan sólo para un "Mandrake Root" que anuncia la intensidad que acabarían desplegando con los años.




El disco se compone de cuatro temas propios y cuatro versiones bastante cambiadas o alargadas para tratar de dotarlas de una personalidad que, si existe, es muy poco carismática. Está claro que no todos los grupos tienen la capacidad de estrenarse con una gema. Deep Purple hicieron lo que pudieron para diferenciarse del pelotón, pero habría que esperar un par de años todavía para verles hacer algo de enjundia.

jueves, 28 de diciembre de 2017

momentazo #496: recoges lo que siembras

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Harvest (Neil Young, 1972)
 FOLK
AUTOR / COUNTRY - folk-rock

La década de los 70 fue para Neil Young una cima creativa que nadie ha podido igualar. Por la altura que alcanzó y por lo mucho que le duró esa fiebre. "Harvest" nacía con el difícil sambenito de secuela de ese maravilloso "After the Gold Rush" (1970). Esa dificultad había que unirla a la tragedia que se iba a cebar con el entorno del canadiense. Su guitarrista Danny Whitten moriría meses después de la grabación del disco, un disco en el que no había participado por sus adicciones.

No es un disco de mal agüero, muy al contrario es una obra de country-rock profunda y emocionante
 
Este suceso convirtió a la canción "The Needle and the Damage Done" en premonitoria y su ominosa presencia ha acabado aumentando la leyenda del disco. Máxime cuando Young llamó a Whitten para que participara en la gira y tuvo que despedirlo porque no daba una a derechas. Horas después de esto moriría de una combinación fatal de medicamentos y alcohol.

 

No obstante el disco tiene muchas otras virtudes para alzarse por encima del desastre. No es un disco de mal agüero, muy al contrario es una obra de country-rock profunda y emocionante construida alrededor de la exitosa y eterna "Heart of Gold", uno de los temas más famosos del canadiense y el estandarte de un disco lleno de gemas acústicas como "Harvest" (mi favorita), "Out on the Weekend", "A Man Needs a Maid" o "Old Man". También se atreve con los arreglos orquestales, aunque con resultados muy dudosos ("There's a World"). Y por supuesto, también se remanga para un par de cabalgadas eléctricas de enjundia. "Alabama" y "Words (Between the Lines of Age)" cumplen sobradamente aun no teniendo el empaque ni la fuerza de un "Southern Man" o de alguna de las barbaridades que grabara en "Everybody Knows This Is Nowhere" (1969).




 

Los excesos y cuestiones artísticas hicieron que Neil Young interrumpiera su relación con los fantásticos Crazy Horse que él mismo había reclutado y bautizado para su segundo disco en solitario. Este parón duraría hasta 1975 donde volverían a unirse para ese prodigioso "Zuma". Entre 1971 y 1973 Young contó con un grupo de músicos de sesión que bautizó como los Stray Gators, una banda ajustada y en su sitio, sin la flama de los Crazy Horse, pero más que efectiva, grandiosa. Así, no hay quien se resienta de ninguna pérdida. Por mucho que duela.

 

"I hit the city and
I lost my band
I watched the needle
Take another man
Gone, gone, the damage done."

miércoles, 27 de diciembre de 2017

momentazo #495: serial killers

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The Contino Sessions (Death in Vegas, 1999)
ELECTRÓNICA / ROCK
ALTERNATIVO / PSICODELIA - trip hop

A veces parece que quisieran ser Primal Scream pero les falta el lustre. Otras, sueñan con Massive Attack, pero les falta la opresión. A ratos, se imaginan disfrazados de Tricky, aunque sin retruécanos. Tampoco le harían ascos a reencarnarse en Godspeed You! Black Emperor, aun siendo más directos. O ya puestos, ¿por qué no unos Spacemen 3 con los pies en el suelo? Pues no, no son ninguno de ellos, ni falta que les hace. Estos tíos son Death in Vegas y, aunque solo fuera por este disco, ya merecerían todo el respeto.




Sí, son muy buenos. Y tienen su toque. Ese que nos hace recordar a The Doors o a los momentos más lisérgicos de Deep Purple o Iron Butterfly. Entre toda esa maleza ruidista que convocan no dejan de implorar a todos unos Silver Apples. Así de seria es esta propuesta. Mucho más concreta y disfrutable que la de los genios protoelectrónicos, eso también, pero lo suficientemente asertiva como para no renunciar a ningún referente.


Y tras todos estos nombres sería muy injusto olvidar que también ha habido gente que parece haberse fijado en ellos. Barbaridades como "Xtrmntr" (Primal Scream, 2000) o "Third" (Portishead, 2008) beben siquiera a sorbitos de este blues electrónico. Y también tienen su pequeña deuda grupos como Chromatics o Beach House, auténticos referentes de la modernidad en nuestros días.

Sí, son muy buenos. Y tienen su toque. Ese que nos hace recordar a The Doors o a los momentos más lisérgicos de Deep Purple o Iron Butterfly

No es moco de pavo por tanto este ejercicio notable de rock electrónico a las puertas del cambio de siglo. En esos años en los que creíamos saberlo todo. Si Hawkwind levantara la cabeza...

tótem #106: la quimera del oro

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Álbum: After the Gold Rush
Artista: Neil Young
Año: 1970
Productor: Neil Young / David Briggs & Kendall Pacios
Sello: Reprise

1. Tell Me Why
2. After the Gold Rush
3. Only Love Can Break Your Heart
4. Southern Man
5. Till the Morning Comes
6. Oh Lonesome Me
7. Don't Let It Bring You Down
8. Birds
9. When You Dance You Can Really Love
10. I Believe In You
11. Crippled Creek Ferry

FOLK
AUTOR - folk-rock

El arrebato acústico de esta llamada del oro está en lo más alto de una discografía inescalable. Gemas templadas a fuego lento ("After the Gold Rush"), melodías imperecederas ("Tell Me Why") y algún desmán eléctrico irrefrenable ("Southern Man") se apelotonan en la primera obra maestra incontestable del cantautor. Un disco que nació en medio del torbellino de una época muy intensa para el canadiense. Ese mismo año había participado en otra joya como fue ese "Déjà Vu" que facturara junto a Crosby, Stills y Nash. Además, escribió ese clásico llamado "Ohio" con los mismos compinches. Todo eso no evitó que la inspiración le visitase como nunca y le diera para pergeñar el que puede ser su mejor disco con permiso de "Rust Never Sleeps" (1979).


Para inspirarse, Young se basó en la pieza teatral para TV de la que sacó el título. Un guión escrito por Dean Stockwell y Herb Bermann que nunca llegó a realizarse. Canciones como la titular y "Creeple Crick Ferry" fueron escritas específicamente para la obra. Muy poco para que podamos hablar de concepto, aunque en parte la filosofía junguiana que permea la obra y ese aire apocalíptico como de fin del mundo están en el disco en cierta manera.

En este disco intentó fusionar el sonido de Crazy Horse con el de unos CSNY con los que estaba a punto de partir peras
  
Muy curioso, sí, pero este trabajo de tono pastoral se erigió alrededor de conceptos más bien post-industriales, lo que lo hace vigente y con capacidad de morder más allá de su falsa dulzura. Young confesó a posteriori que en este disco intentó fusionar el sonido de Crazy Horse con el de unos CSNY con los que estaba a punto de partir peras. En cierta forma se puede considerar que lo logró y me parece una descripción muy fina para lo que suena en este discazo que es pura emoción en sus letras, sus melodías y sus arreglos, con la participación capital de esos "nuevos" Crazy Horse que fueron Jack Nitzsche y un jovencísimo Nils Lofgren que resultaría clave en la evolución del sonido de Neil Young en esta época.


Todo este recogimiento encontraría una versión más perfeccionada (y menos emocionante) en el también grandioso "Harvest" (1972) que continuaría el tono acústico de este disco añadiéndole un fuerte toque country a la mezcla. Muy bueno también, pero claramente inferior a este dechado de emoción pura, el disco más sincero, claro y certero del cantautor candiense. Los años pasan, los artistas nacen, crecen y mueren, pero este disco siempre está ahí en su pedestal, observando al mundo y a la historia desde las alturas. Y ahí seguirá siempre. Eso es una certeza que no admite duda alguna.


Imagen relacionadaCuriosidades

- Danny Whitten, guitarrista de Crazy Horse, estaba en esta época en su apogeo heroinómano. Su salud empezaba a deteriorarse a pasos agigantados. Sin duda, uno de los motivos que llevó a Young a despedir a la banda a mitad de grabación.

- El efecto de la foto de portada tomada por Joel Bernstein no tiene que ver con el "oro" del título. Esa sobreexposición fue realizada a posta, aunque el motivo fue otro: la imagen estaba desenfocada.

- La historia es bien conocida, a raíz del tema "Southern Man" de este disco y "Alabama" del siguiente, recibieron una respuesta airada por parte de Lynyrd Skynyrd y su archifamoso "Sweet Home Alabama". El problema, que Neil denunciaba el racismo galopante que campaba por esas tierras, hecho que a la banda sureña no pareció sentarle muy bien. De todas formas la sangre no llegó al río y aun hoy en día es normal ver a miembros de ambos grupos llevando camisetas del otro en señal de camaradería.

- Si bien en su momento no impresionó a casi nadie, el tiempo ha dictado sentencia sobre este disco colocándolo entre lo mejor no sólo de Neil Young, sino de la historia del rock. Publicaciones de todo pelaje no dejan de incluirlo en sus listas de "lo mejor de...". A fe mía que lo seguirán haciendo por los siglos de los siglos.


martes, 26 de diciembre de 2017

jurado popular #69: atmósferas sobre atmósferas

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A Divorce Before Marriage (I Like Trains, 2016) 


"Más o menos lo que puse la otra vez es que estaba de acuerdo contigo salvo en la nota. A mí me gusta la música de fondo, sí, reconozco que para la mayoría de las personas escuchar esto resultará aburrido, pero estos o grupos como Ursula, me despiertan un no sé qué dentro que no puedo explicar. Para mí se debate entre un 6 y un 7, porque aunque me gusta la música de fondo, reconozco que tampoco es un discazo. 6/10." (Barbanegra)








"Nunca he sido muy fan de los discos que parecen bandas sonoras de una aurora boreal. Por tanto no es nada sorprendente que este no me acabe de entrar. En sus mejores momentos, el grupo me suena a una versión dulcificada de Mogwai ("Bethesda", "X"). Y en el resto no supera el calificativo de música de fondo. Muy bonito y muy ambiental, de los de te enseño la patita y te la vuelvo a esconder, pero lejos de dejarme huella. Un 5/10." (La Ranra)



"No acaban de convencerme, demasiado monótonos a pesar de su esfuerzo por evitarlo en tanto sus canciones son laboriosas pero no dejan de ser eso , ensayos que no conducen más que a algunos momentos de lucidez. Música de fondo que podría encajar mejor en los aeropuertos. 4/10" (Mr Noise)




la interzona #151: muero día a día sin saberlo tú

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Transatlanticism (Death Cab for Cutie, 2003)
POP
ALTERNATIVO - indie pop
 
Estamos ante una de las grandes panaceas de la música independiente, uno de los álbumes clave del cambio de siglo. Y para mí una pequeña decepción, un disco que no veo que haga honor a su aura, ni a su portada, ni a su profundidad temática. Un disco tan templado que llega a ser tibio y que, y eso no me extraña, es carne de series de ese tipo que todos se imaginan. Sí, "The O.C." al frente.




El cuarto álbum de los norteamericanos gira en torno a la dificultad de las relaciones a distancia, de ahí su título. Tanta hondura emocional requería de unas letras a la altura y ahí es donde Ben Gibbard despliega sus habilidades poéticas para construir una obra de un sentimiento profundo e inmenso como el océano que le da título. Inapelable en las palabras, es en la música y los arreglos donde encuentro más pegas. No es que las canciones no sean bonitas o efectivas, que lo son en extremo. El problemilla radica, para mí, en un empalago sutil pero muy evidente. Una insustancialidad y exceso de engolamiento que acaba pudiendo conmigo.

Una pequeña decepción, un disco que no veo que haga honor a su aura, ni a su portada, ni a su profundidad temática. Un disco tan templado que llega a ser tibio

Con todo, entiendo perfectamente que "Transatlanticism" siempre va a tener su público. Sus hechuras son muy nobles y su acabado muy redondo como para pasar desapercibido. Tanta loa puede parecerme exagerada y su mojigatería acaba pesando mucho en mi apreciación, pero sus calidades son de primera. Ah, y su tan cacareado rock indie no es tal, dejémoslo en un pop brilloso que calienta pero no abrasa. Por mucho que reluzca ese temazo que es la canción que le da título, lo mejor de una obra interesante pero menor.

lunes, 25 de diciembre de 2017

trick or trick? #95: libertariana song



Canciones populistas (Nacho Vegas, 2015)

FOLK
ALTERNATIVO / AUTOR - política
 
Nacho Vegas sigue a piñón. No da ni un paso atrás. En este complemento a su exitoso y discutido "Resituación" (2014) coge carrerilla y corre decidido hacia ese populismo panfletario por el que tantas críticas ha recibido. No puedo decir que lo vea mal, como tampoco puedo negarle el valor, por mucho que los resultados me parezcan más bien pobres.




Si ya tenía mis dudas con el disco largo a cuya sombra surge este EP, este no me las despeja sino que las espesa. Si antes sonaba demasiado prosaico y crudo, aquí encima le añade unas gotas de rabiosa actualidad que pone fecha de caducidad a unas canciones muy bonitas, muy logradas, muy concienciadas, pero que acabarán siendo de usar y tirar. Y más pronto que tarde, me temo.

Tal vez Nacho simplemente pretenda prender fuego a las conciencias y usa estas coplas como cócteles molotov que se consumen para cumplir su misión

O quizás no. También hay que reconocer que desde el comienzo de esta última crisis asesina las cosas no han cambiado, o no han cambiado tanto como nos quieren hacer creer. Eso acaba dando vigencia a estas proclamas que por su fondo dentro de diez años deberían seguir sacudiéndonos. Creo que no, porque no se puede pretender hablar de Rajoy como si de Felipe II se tratara. Aunque no sea esa la función de estas canciones. Tal vez Nacho simplemente pretenda prender fuego a las conciencias y usa estas coplas como cócteles molotov que se consumen para cumplir su misión.



En cualquier caso, como viene siendo habitual con el asturiano, hay varios puntos de interés en esta obra. Lo de usar el "Whiskey in the Jar" para esa "Canción para la PAH" no acaba de llegarme, a pesar de sus nobles intenciones, pero hay un par de hallazgos de gran belleza. Los mejores, la inauguración y el cierre, y las otras dos seguro que te sacan una sonrisa cínica y llena de empatía. Puede ser poco, sí pero... Es poco.

domingo, 24 de diciembre de 2017

momentazo #494: beltza iluna

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Borreroak baditu milaka aurpegi (Negu Gorriak, 1993)
ROCK
PUNK - rock de combate

"El verdugo tiene mil caras", más que un título, una advertencia que suena como un esputo, negra como un tumor y cruda como el frío invierno que da nombre al grupo. Así se las gastan los guipuzcoanos en su cuarto disco, su cima y su abismo. Un disco doble (en vinilo) que lleva al máximo nivel la rabia y la poesía política de Fermin Muguruza y los suyos.


Aquí no hay sólo cócteles molotov, aquí se habla de dolor y de alma, y eso acaba hiriendo de muerte
 
Si este disco es tan bueno es porque la banda pone toda la carne en el asador, arriesga y gana. Es lo que habían ido repartiendo desde su fundación, como una suerte de continuación del rock combativo de Kortatu. Es el punk, por tanto, lo que domina aquí, en música y actitud, aunque tampoco podemos obviar los toques de metal, ska y reggae que estallan por doquier junto con música incidental e instrumentales peliculeros que sirven de argamasa para introducir o unir unos temas y otros.

 

Negu Gorriak siempre ha sido un colectivo ecléctico y aglutinador. Aquí más y mejor que en ningún otro sitio. Porque esta obra tan negra y tan adusta en apariencia, acaba explotando en mil tonalidades e integrando las obsesiones de sus hacedores y sus mismas raíces. Aquí retoza Jamaica con la pelota vasca, Kennedy y Malcolm X con los aizkolari, el RH vasco con el jazz o lo latino, la poesía de Mikel Laboa con el thrash metal... Nada parece ser suficiente para este rock de voluntad universal que se jacta en lo local de una manera casi obscena.
 




Curiosamente, a Negu Gorriak siempre se les ha cuestionado por su posicionamiento político a la izquierda de la izquierda, por su nacionalismo y por una serie de ambigüedades que no son tales. Ellos siempre han sido como un puñetazo contra el sistema, claros y contundentes, y criticar a este disco por ser demasiado político es no haber entendido nada. Sobre todo porque con esa apreciación estamos dejando de lado su hondura emocional, su calidad instrumental, con una base rítmica brutal y unas guitarras espectaculares, y en definitiva unos valores artísticos que sitúan a este álbum como uno de los mejores, no sólo de Euskadi, sino de toda esta piel de toro. Aquí no hay sólo cócteles molotov, aquí se habla de dolor y de alma, y eso acaba hiriendo de muerte.

sábado, 23 de diciembre de 2017

momentazo #493: atrapados en la zona muerta

Stranded in the Mystery Zone (Dead Moon, 1991)
ROCK
PUNK / ROCK & ROLL - garage

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Inmunes al desaliento, los de Oregón siguen a lo suyo. En un mundo demasiado sordo como para prestarles atención, continúan con su brebaje sónico no apto para cardiacos. Después de tres discos impepinables, alteran un pelín su modulación. Sí, de primeras es imperceptible, pero el aliento pop llega a rozar siquiera a unas cuantas de estas composiciones. Y lo mejor es que eso no les quita ni una micra de su filo. Así lo prueban las novedosas reverberaciones de "Sorrow's Forecast", "Clouds of Dawn" o "Down the Road".


Esta "segunda época" que se inicia tras la bisagra que fuera su primer disco en directo, nos anuncia a un grupo más experimentado y dominador en cuanto a melodía y textura, entendiendo esto por variaciones mínimas al ataque frontal de siempre. Tampoco estoy sugiriendo que su cuarto álbum de estudio sea una marcianada, pero sí que observo una nueva complejidad que aporta matices sin rebajar la crudeza.


El aliento pop llega a rozar siquiera a unas cuantas de estas composiciones. Y lo mejor es que eso no les quita ni una micra de su filo
 
Reflexiones estas que unas veces me sirven y otras quedan volatilizadas por la energía sin filtrar del trío. Y es que quizás sería mejor dejarse de teorías chorras y disfrutar sin más. ¿Que noto un toque a blues-rock setentero? Pues también. Ahí está "Crazy to the Bone" sin ir más lejos, pero ¿es ese detalle importante para definir al disco? Quizás no. Al final esto no acaba diferenciándose claramente de lo que venían haciendo. Siguen teniendo un control de calidad finísimo a la hora de componer y una garra al alcance de muy pocos.




viernes, 22 de diciembre de 2017

tótem #105: glam de alcantarilla

NewYorkDollsNewYorkDolls.jpg 
Álbum: New York Dolls
Artista: New York Dolls
Año: 1973
Productor: Todd Rundgren
Sello: Mercury

1. Personality Crisis
2. Looking for a Kiss
3. Vietnamese Baby
4. Lonely Planet Boy
5. Frankenstein

6. Trash
7. Bad Girl
8. Subway Train
9. Pills
10. Private World
11. Jet Boy
ROCK
ROCK & ROLL - garage / glam de alcantarilla

"New York Dolls" es un hijo de puta al que no puedes evitar prestar toda tu atención, un brebaje venenoso cargado de punk primigenio, ese que todavía se llamaba rock 'n' roll!!!
 
El jaleo que armaron estas putazas fue de traca. Y no me extraña tras ingerir su debut en el que bulle el cruce infecto entre Stones y Stooges. Ataviados con las mejores galas que pudieron sacar de las alcantarillas se regodean en un rock 'n' roll voluptuoso que hace trizas el glam de manera salvaje. Está claro, los New York Dolls pillaron de muchos sitios y se cagaron en sus orígenes a base de tralla silvestre y primitivismo profusamente adornado. Meten teclados y coros pero su ornamento preferido es la electricidad a chorro, un voltaje que alcanza cumbres inusitadas en "Frankenstein", donde el duelo poco ortodoxo de las guitarras de Johnny Thunders y Sylvain Sylvain amenaza con hacer estallar los altavoces.


"New York Dolls" es un disco deslenguado, insolente, un hijo de puta al que no puedes evitar prestar toda tu atención. Es un brebaje venenoso cargado de punk primigenio, ese que todavía se llamaba rock 'n' roll!!! Con todos y cada uno de los signos de exclamación. Brindemos con él hasta caer redondos. Por la gloria de un grupo inmortal que entendió perfectamente a sus referentes para dotarse de un aura personal y única. Así fueron capaces de entregar uno de los debuts más grandes que se recuerdan. Uno de esos que unos pocos necesitan lustros para ofrecer, y que la mayoría no podrían crear ni en mil vidas.


Curiosidades

-  Antes de grabar este estreno, el grupo ya estaba bien curtido en los escenarios neoyorquinos, aunque ninguna disquera se decidía a contratarlos por sus letras vulgares y esa obsesión escandalosa de vestirse de mujer y aplicarse maquillaje hasta en los lugares más recónditos.

- Tuvo que llegar el sello Mercury para que alguien confiara en el potencial que casi todos reconocían en esta banda. Para este disco pusieron en la mesa de mezclas a todo un Todd Rundgren, cuya opinión acerca del grupo se podría calificar como tibia. Las sesiones han pasado a la historia rodeadas de una leyenda de desencuentros, discusiones y peleas que no acaban de ser desmentidas, aunque últimamente, tanto David Johansen como Sylvain Sylvain, cantante y guitarrista, reconocen que el productor supo capturar como nadie su sonido en estos surcos.

- El grupo y este disco en particular demuestra su enorme influencia en los sospechosos habituales. Gente como Kiss, los Ramones o Guns N' Roses se lo deben todo a este disco. Lo que ya no resulta tan obvio es que sirviera de acicate para todo un Morrissey, que no solo lo nombra como su disco favorito y su principal empujón para formar The Smiths, sino que también hizo que se involucrara personalmente en la vuelta de la banda en 2013.



domingo, 17 de diciembre de 2017

jurado popular #68: esa música abisal

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JLH [playlist] (John Lee Hooker, 2017)


https://open.spotify.com/user/laranra76/playlist/3u6BU5PySbaCunsF01VZzb


"Una selección de John Lee Hooker siempre es un valor seguro. Por algo es uno de los más grandes del blues. Para mí está entre los que más me llegan a la patata. Por su forma de tocar la guitarra que me recuerda que el blues viene de África antes que del delta del Mississippi. Es un estilo parco y duro, seco y emocionante. ¿Y qué decir de su voz? Eso es lo que más impacta. Lo decía en sus conciertos: "¿cuán profundo queréis que llegue?". Y es que siempre se ha sabido dueño de un poder más que profundo, abisal. Su cancionero es para mí fundamental para entender no sólo el blues sino el rock que vendría después. Por disfrute esto merece un 10, pero hay que tener en cuenta que este disco no existe como tal y que faltan muchas esenciales en su canon. Por eso no tengo más remedio que darle un muy injusto 9/10." (La Ranra)






"Un negro tocando música de negros con instrumentos de negros. Hay que decir que el negro es muy negro. 


A ver, es difícil para mí opinar sobre este tipo de música, apenas la escucho, no porque no me guste, si no porque me resulta densa para ponermela todo el tiempo. Se nota que es un músico de los que tocan por placer, son gente capaz de marcar una época y desde luego no hay mucho que reprocharle a su forma de tocar. Lo tendré en cuenta. 8/10" (Barbanegra)




"Blues corrosivo, violento, duro, pero al mismo tiempo lleno de melodía y fuerza. No te deja indiferente, sencillez al máximo, pero con una gran carga de sentimiento que se nota en todas sus canciones, incluso en las que solo está el con la guitarra y aún así lo llena todo. Parece que hay dos tíos ahí. Mención aparte merece la voz, seca, gruesa, cargada de vida, sin duda un bluesman no de esos de traje corbata y sombrero de mafioso sino de los que van con el mono lleno grasa. Para mí 10/10, aunque sea una playlist, es un referente no solo para el blues sino también para la musica." (Mr Noise)




momentazo #492: protoPUNK negro!!!


...For the Whole World to See (Death, 2009)
ROCK
METAL / PUNK - protopunk negro
 
Grabado en 1974 y escondido en un cajón durante treinta y cinco años, aquí tenemos la historia de otro ninguneo infame, el de un grupo que se adelantó a su tiempo y que fue único por muchas razones.

Aquí está su historia, resumida en estos siete pelotazos que suenan como una bomba de rock & roll garajero y protometálico. Su granito de arena está aquí, y no por pequeño deja de tener importancia
 
  
La primera radica en el hecho de que se tratase de un power trío formado por negros. En segundo lugar, los tres además eran hermanos. Y por último, tocaban rock. Y cuando digo rock no me refiero a un funk denso o a un rhythm & blues acelerado, no, hablo de ROCK con mayúsculas, con toda la agresividad y los matices, pero sin rastro de soul o sonidos negroides. Los albores de un género que años después mutaría en el metal y el punk.
Resultado de imagen de death for the whole world to see


Dicho esto así parece que menosprecio las raíces afroamericanas del rock & roll y nada más lejos de mi intención. Lo que quiero decir es que me parece increíble que un grupo como este se salte las convenciones y las barreras raciales, sociales y culturales que se imponían en la época y que prácticamente les obligaban a seguir un camino que ellos rechazaron.


  


Pues aquí está su historia, resumida en estos siete pelotazos que suenan como una bomba de rock & roll garajero y protometálico. Una cosecha muy escasa y muy tardía para que llegaran a tener alguna repercusión, aunque de una forma romántica se les puede considerar padres de algo. Su granito de arena está aquí, y no por pequeño deja de tener importancia. Se me ocurre que abrieron algún caminito para grupos como Bad Brains o Living Colour, aunque ambos traían de serie una negritud que sí que aplicaban a su música. Reggae en los primeros, soul y funk en los segundos. Esta mezcla siempre hace más interesante a cualquier estilo, aunque a Death (vaya nombre, que esa es otra) se les aplaude por su obcecación y su espíritu rompedor. Alabados sean.

momentazo #491: llamadme ismael




Cajas de música difíciles de parar (Nacho Vegas, 2003)
ROCK
ALTERNATIVO / AUTOR

Tras el tremendo éxito de su debut en solitario un par de años antes, Nacho Vegas se enfrentaba al difícil segundo disco con fuerzas renovadas. Lo que salió, un éxito inapelable. Para ello aumentó el malditismo, la duración y las aspiraciones literarias para empezar a sonar con una rotundidad que dejaba atrás la candorosa timidez de su estreno. En lo literario dotó a esta obra de un marchamo cultureta al airear a los cuatro vientos su obsesión con "Moby Dick" (Herman Melville), un poderoso aliado o un síntoma inequívoco de pretenciosidad. En cualquier caso, Ahab triunfa al final y "Cajas de música difíciles de parar" se ha convertido con el tiempo en el disco más importante de Nacho Vegas. Cada uno tendrá su favorito, pero este fue sin duda el gran salto hacia delante para el cantautor asturiano.





Todo esto no deja de ser sorprendente en un disco doble que se mira, queriendo o no, en la torrencialidad de "Honestidad brutal", el disco desbordante que publicara Andrés Calamaro cuatro años antes y que hizo tanta pupa en más de uno. Su duración y sus aspiraciones se asemejan, si bien es verdad que el señor Vegas no cae en el ripio o no lo hace con la misma frecuencia que el bonaerense y que su temática, aun maldita, va más allá del magno disco de divorcio que escribiera Don Andrés. Su pluma está afilada como nunca y su ansia expresiva parece inagotable. Así de plenas y exuberantes se presentan estas dos rozagantes rodajas en las que el asturiano se vacía de amor, desamor, muerte y maldición.

Este disco representa todo lo peor que pueda tener el cantautor. Que para mí es lo mejor que acaba teniendo, aun a sabiendas de que contradigo a todos los radicales que se quedan en el personaje y no van más allá. Una pena, porque se pierden el alma, el helor mortuorio y el brillo de un puñado de canciones espeluznantemente bellas

No todo es oro aquí, eso es cierto y según te pille te puede parecer algo pesado. Sobre todo en unas lentas en las que se recrea de manera morbosa, espaciando los acordes y los arpegios, masticando las palabras. Ahí es donde está la clave del disco. En decidir si cosas como "N.V. por la paz mundial", "El mundo en calma" o "Sólo viento", entre otras, son tan emocionantes como pueden parecer o se obcecan demasiado en su pesadez. Lo cierto es que cuando mi cuerpo me pide poesía, todas cobran sentido de repente y no desentonan junto a las glorias instantáneas de "Noches árticas", "Todos ellos", "En la sed mortal", "Gang-bang", "La sed", "Monomanía" o "Maldición". Y eso supongo que acaba hablando en su favor.



Siempre entendiendo, eso sí, a todos aquellos que odian a Nacho por su desidia, su tristeza forzada, sus drogas y, en definitiva, su supuesta impostura. Aquí tienen carnaza para su odio. Este disco representa todo lo peor que pueda tener el cantautor. Que para mí es lo mejor que acaba teniendo, aun a sabiendas de que contradigo a todos los radicales que se quedan en el personaje y no van más allá. Una pena, porque se pierden el alma, el helor mortuorio y el brillo de un puñado de canciones espeluznantemente bellas.

sábado, 16 de diciembre de 2017

la interzona #150: sólo pide comprensión


A Deeper Understanding (The War on Drugs, 2017)
 ROCK
ALTERNATIVO / PSICODELIA - americana

Bonito, de sonoridad sublime y celestial, este hermano pequeño del grandioso "Lost In the Dream" (2014) peca de derivativo y algo soso. Pasadas las cumbres, "Up All Night", "Pain", "Holding On"... podremos recrearnos en su grandiosidad, en su tumultuoso aparataje sónico y arreglístico y será difícil sustraernos a la idea de que las canciones nos van arrastrando poco a poco sin que ofrezcamos resistencia atrapándonos sin remedio. Esto podría ser algo bueno si no fuera porque cuando queremos salir todavía quedan bastantes minutos para completar su hora larga de secuestro.

Un disco muy bonito, cálido en apariencia, muy sentido y con momentos espectaculares, pero que no, al final no...



"A Deeper Understanding" es uno de esos discos que engañan. El muy traicionero noquea en un primer instante y casi nos hace creer que cuenta con los materiales más nobles. No es de extrañar, ante el lujo que envuelve esta música. Con el tiempo y la dedicación, sin embargo, todo este maquillaje se acaba cayendo y nos muestra al grupo a rebufo de la pompa de Arcade Fire en lugar de mirarlos por encima del hombro como había venido siendo la tónica con ellos. En definitiva, un disco muy bonito, cálido en apariencia, muy sentido y con momentos espectaculares, pero que no, al final no...

momentazo #490: maléfico esplendor

http://gensmantel.net/wp-content/uploads/2013/04/dead_moon___live_evil.jpg

Live Evil (Dead Moon, 1991)
 ROCK
PUNK / ROCK & ROLL - garage

Hay algo por lo que este disco es el epítome de lo que fueron Dead Moon. Un grupo tan puro, tan liberado de artificios, encuentra en el directo su grial y su razón de ser. Y así queda refrendado en esta hora y media de pura barbarie en la que podemos disfrutar del grupo en todo su maléfico esplendor. No se me ocurre nada más punk que esta grabación en crudo, la mejor representación de toda la gloria y la mugre del trío de Oregón.




Y es que permitirse el lujo de tocar con la guitarra desafinada durante dos canciones no está al alcance de cualquiera, pero aun menos lo está el hecho de dejarlo en la grabación, requerimientos de Toody incluidos: "¿Estás afinado, Fred?". No creo que sea una maniobra para ensalzar su crudeza ni nada de eso. Es simplemente una obsesión clarísima por no maquillar nada en su propuesta. Así lo veo yo, y un grupo que no oculta sus miserias merece todo mi respeto. Además, cuando por fin afinan y entran con todo en una potente "Parchment Farm", el impacto es doble y nos damos cuenta de que la musicalidad es muy importante en todos los grupos, estos terroristas incluidos. Y es que al final hasta la atonalidad acaba teniendo su sentido.


En cuanto a su contenido, se recrean a base de bien en el material de sus tres primeros discos, que era el que tenían en la época y añaden novedades la mar de suculentas en forma de versión. Tocan cosas de Arthur Lee, el "Folsom Prison Blues" de Johnny Cash o una sanguinaria "Communication Breakdown" de Led Zeppelin. Además, introducen unos cuantos temas que, según creo, no aparecen en sus álbumes de estudio, como "Animal" o "Black September". El contenido, que ya era de por si suculento, se enriquece por tanto con todos estos aderezos. Lo que no quita que dejarse hacer por este rock & roll a chorro y disfrutar no tenga su parte de sadomasoquismo.

Hora y media de pura barbarie en la que podemos disfrutar del trío en todo su maléfico esplendor. No se me ocurre nada más punk que esta grabación en crudo, la mejor representación de toda la gloria y la mugre del trío de Oregón

Sí, definitivamente hay algo perverso y ruín en revolcarse en toda esta cacofonía, algo escalofriantemente bello y retorcido que se refuerza por la enorme duración del disco. "Live Evil" supone una amplificación escabrosa de todo lo obtuso y lo rugoso que tiene este grupo. El bajo de Toody siempre está en su sitio, eso es así y siempre lo ha sido, pero todo lo demás lucha por mantenerse a flote. En especial duele la voz de Fred, siempre entre el grito impotente y la rabia sanguinolenta, o esa guitarra tan agresiva como libre, que no siempre da en el clavo pero siempre consigue arañarte las entrañas. Está claro que estos no son para gourmets ni sibaritas, pero hay que reconocer que sacian más que nadie. Vamos, que aquí se come bien.

jueves, 14 de diciembre de 2017

momentazo #489: punk & western


Defiance (Dead Moon, 1990)
ROCK
PUNK / ROCK & ROLL - garage

Dead Moon tocan rock & roll, eso está claro. Un rock & roll con espíritu y orientación punk en toda la amplitud del término. Un rock & roll que puede sonar dulce o a surf rock desértico, pero que nunca pierde ni el filo ni la tensión. Como la Velvet con las baladas o los MC5 al rojo vivo, pero sin la miel de los unos ni la violencia de los otros. Un punto intermedio, eficaz, agresivo, bonito, sucio, delicado y único. Un estilo de esos a piñón que aquí encuentra su fuga en una inmersión más profunda en el blues. Un matiz aun más oscuro para su country-punk.




Un estilo de esos a piñón que aquí encuentra su fuga en una inmersión más profunda en el blues. Un matiz aun más oscuro para su country-punk

"Defiance" cuenta con las gemas de rigor. "Dagger Moon", "Walking on My Grave" o "Johnny's Got a Gun" son argumentos muy contundentes para engancharse a él. Aun así, no sé si este tercero es su mejor disco o no, ya que tienen una discografía bien extensa y suculenta, pero definitivamente es un ejemplo más que resultón para hacerse una idea del tipo de grupo que fue Dead Moon. Y digo fue, porque Fred Cole falleció en noviembre de 2017, así que parece evidente que no hay continuación posible para una banda maldita en toda la extensión del término. Otros se hacen llamar así por lo de aumentar su leyenda. Dead Moon tuvo que vivir con ello les gustara o no. Es lo que hay.


"Release me from your wire, Dagger Moon"