miércoles, 20 de septiembre de 2017

tótem 104: toxicosmos

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Álbum: Una semana en el motor de un autobús
Artista: Los Planetas 
Año: 1998
Productor: Kurt Ralske
Sello: RCA - BMG

1. Segundo premio
2. Desaparecer
3. La playa
4. Parte de lo que me debes
5. Un mundo de gente incompleta
6. Ciencia ficción
7. Montañas de basura
8. Cumpleaños total
9. Laboratorio mágico
10. Toxicosmos
11. Línea 1
12. La copa de Europa

ROCK
ALTERNATIVO - pop galáctico

Un año después de "OK Computer" (Radiohead, 1997), Los Planetas rompen la baraja con un disco que se mira en la grandeza de ese. Un disco que, como el reseñado, habla de toxicidad y desgarro. Transmuta la crítica a una sociedad deshumanizada por su idolatría tecnológica para hablarnos de otra deshumanización: la de las relaciones, en realidad lo que siempre había tratado J en sus canciones, nada nuevo. El desgarro, el rencor, la venganza, el arrepentimiento y la evasión que proporcionan las drogas. No parecen tener mucho que ver, pero yo siempre he visto un paralelismo entre estas dos obras. Quizás por su coincidencia temporal, quizás por su grandeza.

Su secreto es la conjunción de un puñado de detalles, su sonido, sus melodías, sus historias tan cercanas, tan vívidas, tan certeras. Este disco te toca en la linea de flotación y te hunde sin remedio

El caso es que en su tercer disco Los Planetas tocan el cielo. Con la incorporación, ahora sí, definitiva de Eric Jiménez a la batería y la colaboración de Banin a los teclados, llevaron su sonido a una nueva dimensión. Empaque y dureza rítmica mezclada con la evanescencia de unos sintetizadores que envuelven algunas canciones en ruidos de otra galaxia, se iban a convertir a partir de este disco en uno de los sellos más característicos de la banda. Lo demás sigue ahí, aunque amplificado. La desgana al cantar de J, su poética cercana y críptica a la vez, y la heterodoxia mágica de Florent a las guitarras. Lo sé, uno de los guitarristas de nuestra vida.




Sería demasiado fácil explicar la hondura de este disco con esos elementos. No, su secreto no está tan a la vista. Es todo, la conjunción de un puñado de detalles, su sonido, sus melodías, sus historias tan cercanas, tan vívidas, tan certeras. Este disco te toca en la linea de flotación y te hunde sin remedio. En toda su insustancialidad acaba revelándose serio, grave, hondo, inabarcable. "Una semana en el motor de un autobús" es un ajuste de cuentas. Con el pasado, con el amor y con todo lo que estaba por venir. Se puede intentar fiscalizarlo, sí, han pasado muchos años ya, pero es inútil. Lo era cuando salió, lo es hoy y lo será siempre. Guardianes de la moral y el buen gusto, uno de los mejores discos en castellano de la historia. Hala, a rasgarse las vestiduras.

Curiosidades

- "Segundo premio" es una de las canciones señeras del disco. Canción de amor despechado con la humillación por bandera también carga con la leyenda de que se refiere a un concurso de maquetas de una prestigiosa publicación en el que quedaron segundos.

- El disco se cierra con "La copa de Europa", el reverso de su apertura, el primer premio y la felicidad absoluta, un concepto que difícilmente casa con lo taciturno de la propuesta planetaria.


- "Se trata no sólo del disco más importante publicado por un grupo nacido del indie, sino también uno de los mejores trabajos de pop en castellano desde que el pop en castellano existe" (Jesús Llorente)

momentazo #453: sugerente anomalía

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Los Pekenikes (Los Pekenikes, 1966)
POP
INSTRUMENTAL - sonido torrelaguna
 
Este disco se lo escamoteé a mi padre. Era de lo poco medio interesante en una colección con poca chicha, con tendencia a lo meloso y lo insustancial. Un par de discos del Cabrero, este y alguna recopilación de flamenco es lo poco que encuentro salvable entre la tuna, Julio Iglesias y lo que más o menos se llevaba en este país en los años 70, que es básicamente la época en la que mi padre amasó su coqueta colección.

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Resulta que el estreno de Los Pekenikes es un disco mítico entre los entendidos, algo que hasta hace poco me extrañaba sobremanera. No, no puedo decir que haya apreciado las delicias de este remedo de The Shadows a la primera. Con las escuchas y después de dejarlo reposar un tiempo me llegó al fin. Y lo hizo como un flash, como una epifanía. De repente, no sé porqué, me di cuenta de que la melodía de "Hilo de seda" y sus arreglos no eran ninguna tontería. Ahí los tenía, flotando en el aire, creando una atmósfera elegante y sugerente.




A partir de ahí empecé a disfrutar el disco y empecé a reconocer que la comparación con los Shadows no es para nada justa. De alguna forma Los Pekenikes tienen un sonido propio y, perdonen el atrevimiento, yo diría que bastante más excitante que el de los sosainas londinenses. Tal vez sería más atinado compararlos con los geniales Booker T. & the MG's.

A partir de ahí empecé a reconocer que la comparación con los Shadows no es justa. De alguna forma Los Pekenikes tienen un sonido propio y yo diría que bastante más excitante que el de los sosainas londinenses

Otra cosa es que esto no sea lo mío, un lastre personal que hace que no pueda elevar el disco a los altares. Y es que a pesar de su calidad, más que palpable, no deja de sonarme mojigato y hasta un pelín rancio. Sé que es algo injusto, pero es así, no puedo disfrutar de Los Pekenikes a tumba abierta. Mi pecado y mi penitencia.

lunes, 18 de septiembre de 2017

la interzona #140: el chico de oro



Gold (Ryan Adams, 2001)
FOLK / ROCK
ALTERNATIVO / COUNTRY

En este segundo intento en solitario Adams se encomienda a la Santísima Trinidad que forman Bob Dylan, Van Morrison y Bruce Springsteen, y lo hace de una forma totalmente abierta, sin tapujos. Sobre todo en los primeros minutos, esos que derrochan efectividad pero se quedan un poco cojos de personalidad.




Son una buena introducción pero no lo mejor de un disco del que habría que destacar la sugerente "La Cienega Just Smiled", la castiza "Rescue Blues", la linda "When the Stars Go Blue" y el gospel-rock inflamado de la apoteósica "Nobody Girl". Esta última con todos los peros del mundo, ya que aunque de una contundencia emocional fuera de toda duda, transita el abarrotado sendero que tan bien había explorado Primal Scream. Nada nuevo bajo el sol.

Vamos que con estos ingredientes la ensaladilla queda resultona, aunque parece que el ex-Whiskeytown haya olvidado añadirle el toque secreto. Quizás tan sólo aligerarla un poco

 Por supuesto no es que sea oro todo lo que reluce aquí. Especialmente flagrante es el caso de "Enemy Fire", un mazacote post-grunge de cuidado. La stoniana "Gonna Make You Love Me" se podría calificar de graciosa, y "Touch, Feel & Lose" podría valer si no fuera por ese toque Prince descafeinado. Acaban molestando más que otra cosa, como un tramo final absolutamente irrelevante que merecería ser amputado sin piedad.


Vamos que con estos ingredientes la ensaladilla queda resultona, aunque parece que el ex-Whiskeytown haya olvidado añadirle el toque secreto. Quizás tan sólo aligerarla un poco. Al final lo sencillo y lo ligero acaba triunfando en el menú. Sin tantos aspavientos.

momentazo #452: recoge mis pedazos

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Heartbreaker (Ryan Adams, 2000)
FOLK / ROCK
ALTERNATIVO / COUNTRY
Aquí sí que visita la grandeza con cierta asiduidad. Y eso a pesar de que tira de clásicos cosa mala. Será que su malditismo impostado aquí está muy diluido aún… Y por eso nos lo creemos

La carrera de Ryan Adams no se puede considerar un hito coreado unánimemente por crítica y público. Sus motivos habrá, no hay duda, pero con este disco es normal que el chico levantara expectación ante un futuro que se preveía galáctico. Dejando de lado la broma privada de la introducción - que ¡maldita la gracia que hace! - el primer tema es cuando menos intrigante. En el sentido del "hallazgo" de comenzar una canción como el Dylan eléctrico y acabarla como el Young acústico. De acuerdo, parece más un ejercicio de estilo, o un "mira-de-lo-que-soy-capaz". Sí, las dudas siguen sujetando esa ceja arqueada pero la sospecha queda volatilizada ante un grupo de grandes canciones que merecen muchas escuchas: "My Winding Wheel", "AMY", "Oh My Sweet Carolina", "Come Pick Me Up" y "In My Time of Need" son maravillosas y tal vez insuperables para el "genio" de Jacksonville. Aquí sí que visita la grandeza con cierta asiduidad. Y eso a pesar de que tira de clásicos cosa mala. Será que su malditismo impostado aquí está muy diluido aún… Y por eso nos creemos eso de:

 

"Come pick me up
Take me out
Fuck me up
Steal my records
Screw all my friends
They're all full of shit
With a smile on your face
And then do it again
I wish you would"



Porque nos conviene…


domingo, 17 de septiembre de 2017

jurado popular #55: nacidos para el baile

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The Far Field (Future Islands, 2017)

"Segundo disco para mí de este grupo que me recuerda a los grupos pop de sintetizador como New Order o Blondie. Creo que sería su cuarto o quinto disco. Se presentan con una sólida propuesta basada en unas melodías incontestables bien elaboradas cargadas de fuerza en base a la profunda interpretación de su cantante, la línea de bajo es brutal, aplastante, una maravilla sencilla pero cargada de buen gusto, canciones como black star, through the roses, walking on her side, ran o shadow y la última del disco, black rose cierra un repertorio casi perfecto. Mantienen la línea de su anterior disco, toda una revelación para mí. 7,5/10" (Mr Noise)



"Un grupo con personalidad. Me encanta su estilo, esa música que yo llamo peliculera, con mucha atmósfera y mucha elegancia. Un estilo que derrocha pasión y drama, pero que no llega a lo llorón. Como digo, algo que me encanta. Aún así, el disco no es redondo, me parece que peca de derivativo y acaba siendo un pelín monótono. Esas son sus faltas. Por lo demás, y me temo que no me he expresado con claridad, me parece un muy buen disco. Seguramente no el mejor de esta banda. Habrá que comprobarlo porque nadie que meta bajos tipo The Cure / New Order me ha molestado jamás.

¿Una canción? "Through the Roses". 7/10" (La Ranra)




jueves, 14 de septiembre de 2017

momentazo #451: el daño

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Damaged (Black Flag, 1981)

ROCK
PUNK - hardcore
 
Black Flag fueron unos de los padres del hardcore. Los californianos llevaban años fogueándose en directos abrasivos, auténticas hogueras en las que acababa quemándose un vocalista tras otro. Todo hasta que encontraron la estabilidad con Henry Rolllins que, con todos los peros que se quiera, acabó dando continuidad a un grupo en cuyo núcleo siempre estuvo ese pedazo de guitarrista llamado Greg Ginn. Esta "estabilidad" hizo posible la grabación de su estreno en largo, una de las biblias del hardcore.




En "Damaged", la voz de Rollins aparece totalmente asentada y en perfecta "armonía" con la música endemoniada del combo. Los ingredientes son básicos y nutritivos: velocidad de vértigo, una base rítmica que es una hormigonera, la guturalidad sanguinaria de Rollins y ese caos ampérico en las guitarras marca de la casa. Pocos solos hay aquí, como mandaban los cánones en los orígenes del género, pero los detalles que se escapan de tan rígida norma nos ofrecen guitarras amputadas, cuerdas estranguladas y progresiones vertiginosas sin sentido aparente, punzantes y absolutamente adictivas.


El grupo se había formado en 1976, cinco años antes de este debut y ya tenían tres EPs en el mercado. Además tenían el culo pelado de dar conciertos. No eran por tanto novatos cuando tuvieron que plasmar toda su fiereza en plástico. Lo que no quiere decir que todo eso sea fácil de reflejar, así que no les restemos méritos, el disco suena como un cañón y ha capturado en sus surcos toda la rabia y la fiereza de su estilo. El secreto puede estar en las mezclas. La voz no sobresale, y eso hace que podamos disfrutar del cuerpo y la gravedad de la base rítmica y, sobre todo, de los jugos venenosos de las guitarras. Sin duda, los detalles marcan la diferencia y en este caso todo ha contribuído para redondear un trabajo escalofriante y, me gustaría recalcarlo, abierto de miras. 

Pocos solos hay aquí, como mandaban los cánones en los orígenes del género, pero los detalles que se escapan de tan rígida norma nos ofrecen guitarras amputadas, cuerdas estranguladas y progresiones vertiginosas sin sentido aparente, punzantes y absolutamente adictivas


La biblia del hardcore es un disco más abierto de lo que parece. En toda su ortodoxia punk tiene puntos de fuga más que interesantes. Tiene lascas de metal y algún conato melódico en un armazón punk indestructible. Y esas guitarras, ¿no podrían tomarse como una versión bestializada y acelerada del free jazz? Está claro, esto está hecho por amantes de la música por encima de toda consideración. Se nota.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

momentazo #450: inseparables

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Hermanos carnales (Surfin' Bichos, 1992)

ROCK
ALTERNATIVO / ROCK & ROLL
 
Al tercer disco llegó la hora. Los dos primeros habían sido un entrenamiento perfecto, pero ya era el momento de hacer algo gordo y catalizar todas las enseñanzas en un proyecto ambicioso y de calado. La idea original era hacer un disco doble, la materialización física del maravilloso título con el que lo bautizarían. "Hermanos carnales" al final se quedó en la mitad, pero aun así destila una grandeza arrebatadora que pone a la religión y lo perverso en el mismo plano. Muy atinado, creo yo.

Fernando Alfaro siempre ha tenido sus obsesiones. En estos comienzos, sus dudas, sus deseos y sus heridas están más patentes que nunca, con una rabia que hace arder toda esa expresividad en letras furibundas y profundamente poéticas

Fernando Alfaro siempre ha tenido sus obsesiones, no son ningún secreto, y las ha plasmado con disciplina monástica en todos y cada uno de los proyectos que ha emprendido. En estos comienzos, sus dudas, sus deseos y sus heridas están más patentes que nunca, con una rabia que hace arder toda esa expresividad en letras furibundas y profundamente poéticas. Con el paso de los años iría depurando sus habilidades, pero aquí no hay tanto filtro, lo que hace que su literatura sea más carnal, menos cerebral, totalmente abierta en canal.




Toda esta imaginería que combina lo incestuoso con lo bíblico se echa encima los ropajes de un rock tenso, crudo y a la vez hermoso y lleno de luz. Como un latigazo con guante de seda, contrastando distorsión y arreglos delicados, enfrentando lo agreste con la falsa dulzura de la voz de Alfaro, sello de identidad del grupo. Una voz escasa y casi impotente que se empeña por todos los medios en sonar delicada y acaba siendo lo más perverso de un disco ya de por sí lleno de negrura. Será por el contraste entre lo que dice y cómo lo dice. Esa indefinición tan difícil de conseguir, ese aura, esa actitud que todos buscan y que se tiene o no se tiene. Surfin' Bichos la tuvieron siempre, no creo que la buscaran en ningún sitio, y aquí reventó en mil colores. En uno de nuestros clásicos más imperecederos.

momentazo #449: profesores chiflados

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Crazy Rhythms (The Feelies, 1980)
POP / ROCK
ALTERNATIVO - art punk

The Feelies, uno de esos grupos malditos que siempre se han identificado con la profesionalidad y un estilo que ha sido calificado como "idiota, nervioso y ruidoso". Sin duda la perfecta descripción para un grupo de canciones que coquetean con el pop de vanguardia, la melodía pegadiza y las cabalgadas eléctricas de rítmica primitiva marca Velvet. Fueron importantes, incluso diría que clásicos. Y como tales, no tuvieron éxito en su época. Como tantas veces ha ocurrido, su debut, "Crazy Rhythms" (80) no tuvo ninguna repercusión. Hoy es considerado un clásico incontestable.





A veces llamaría a esto power pop, otras lo veo como una bastardización electrificada del rock de los 50. Todo este batiburrillo, las gafas de pasta, Buddy Holly, Weezer y el pop venenoso es un intento de mi mente por clasificar y encuadrar el estilo de una banda única que deja babeando tras la escucha de este estreno. En su obra maestra aceleran el ritmo de manera espasmódica y mezclan las guitarras limpias y las distorsionadas con una maestría que no debería estar al alcance de unos imberbes como ellos. El resultado es una obra de difícil clasificación.

Fueron importantes, incluso diría que clásicos. Y como tales, no tuvieron éxito en su época. Como tantas veces ha ocurrido, su debut, "Crazy Rhythms" (80) no tuvo ninguna repercusión. Hoy es considerado un clásico incontestable

"Crazy Rhythms" es una oda a lo febril y lo urgente. Todo un pildorazo pop que entra a la primera. Una cura y un veneno mortal. Un trabajazo complejo y profundo sin parecerlo. Con sus versiones (The Beatles) y sus canciones de más de seis minutos. Una montaña rusa que pasa de cero a cien en cero coma. Television, The Modern Lovers, el post-punk o sus adorados Velvet Underground, toda influencia queda volatilizada desde la raiz con este estilo tan directo y crudo. Un no parar con la autoestima al máximo. Creo que queda claro. Tonterías aquí, ni media.

martes, 12 de septiembre de 2017

momentazo #448: noise pop!!!



Pop (Los Planetas, 1996)
POP
ALTERNATIVO - pop galáctico

Segundo capítulo y a Los Planetas se les va la mano en todo. Se embadurnan hasta arriba de melaza melódica y meten los dedos en el enchufe del ruidaco sin filtro. Un exceso, un calambre, que acaba empastando en un disco fantástico, uno inédito en su carrera hasta y desde entonces. "Pop" es el disco más curioso de los granadinos, el más diferente al resto, una isla en medio de un océano encrespado.




Las melodías mantienen el tino y relucen en nuevos himnos para la muchachada. Ahí están "Jose y yo", "Himno generacional #83", "Ciudad azul", "David y Claudia" o "Punk", canciones arrebatadas y redondas. Temazos que en cierta forma enlazan con el pop exuberante de su debut y que supondrían el final de una era para el grupo. Un tal Eric Jiménez, batería de Lagartija Nick, mete sus manazas en buena parte de las percusiones del disco en una colaboración que culminaría con su incorporación como miembro de pleno derecho y figura capital en el sonido futuro de la banda.

Se embadurnan hasta arriba de melaza melódica y meten los dedos en el enchufe del ruidaco sin filtro. Un exceso, un calambre, que acaba empastando

"Pop" siempre me ha parecido un disco encantador, saturado, pizpireto y nada tímido. La ecualización podía haber estado más equilibrada pero mucho me temo que eso destrozaría el sutil encanto de un disco de pop furibundo que es la perfecta continuación a la fiebre de su estreno y el enganche inmejorable para la que sería su obra cumbre. Una de esas a las que se les endosa la palabra "madurez" así sin más. Este segundo disco no puede aspirar a ese calificativo. Y por supuesto tampoco se le puede llamar "aburrido" ni "acomodado". Esto está en las antípodas de todo eso.

momentazo #447: el UFO llegó...

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Chávez Ravine (Ry Cooder, 2005)
ROCK
LATINA - rock pachuco

A estas alturas parece claro que Ry Cooder no hace los discos de forma casual. Cuando se embarca en un proyecto suele haber mucha miga detrás. Aquí toca ponerle música a un documental que narra el expolio sufrido por los habitantes de Chávez Ravine. Su bullente comunidad de origen mexicano en su mayoría fue literalmente expulsada en la década de los 50 del pasado siglo para construir el estadio de los Dodgers.




Tamaña injusticia merecía un disco de enjundia como este. En sus setenta minutos nos deleita con un abanico estilístico espectacular. Como es costumbre en Cooder también le sirve para reivindicar a viejos artistas de la zona, pachucos medio olvidados, que se recrean en boleros, rock chicano, ritmos tex-mex y aires latinos cantados en inglés, español y el spanglish de rigor. Un retrato del momento y el lugar absolutamente fidedigno y reivindicativo. Todo un homenaje.

Narra el expolio sufrido por los habitantes de Chávez Ravine. Su bullente comunidad de origen mexicano en su mayoría fue literalmente expulsada en la década de los 50 del pasado siglo para construir el estadio de los Dodgers

Esta labor casi arqueológica le da un plus de interés al disco. Además de Cooder, el siempre fiable maestro de cermonias, hay que celebrar aquí la participación de artistas ocultos que son todo un descubrimiento. Lalo Guerrero, Ersi Arvizu o Flaco Jiménez dan lustre a una obra que es todo un documento periodístico y que ayuda a comprender la herida aún abierta en toda una comunidad que vio amputado su futuro y enterrado su pasado. No es perfecto, peca de disperso, pero es más que necesario. Un acto de justicia.

lunes, 11 de septiembre de 2017

momentazo #446: la caja del diablo

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Super 8 (Los Planetas, 1994)

POP
ALTERNATIVO - pop galáctico

El principio de la leyenda, el estreno de la banda más grande que haya dado este país. O una de ellas, para que no escuezan los superlativos. Para mí y toda una generación nunca ha habido ni habrá un grupo como Los Planetas, y eso ya se ve en un estreno escandalosamente bueno donde cuecen un pop de tintes ruidistas y letras despechadas y carnales como la propia vida.

Desde el segundo cero Los Planetas se mostraron como Los Planetas. Todo está ya aquí: los himnos pop imperecederos, las letras vengativas con el amor y desamor en eterna lucha, el ruído más preciosista que otra cosa, o el caramelo ácido de unas melodías irrepetibles
 
Lo que más llega del disco es la exuberante personalidad de una banda que no esconde sus referentes porque no le hace falta. Si lo que haces es fresco, visceral y tiene todos los ingredientes para conectar con toda una caterva de jóvenes dispuestos a envejecer contigo, no hay problema en que se vea tu amor por Jesus & Mary Chain, My Bloody Valentine, Teenage Fanclub o Mercury Rev.


Dicho esto, me parece a mí que Los Planetas ya eran muy conscientes de la importancia de la imagen o de la anti-imagen en el rock, siendo esta última una manera muy estudiada de presentarte en realidad. En estos primeros pasos ya se observa una intención de rodearse de malditismo con toda esa ambigüedad ante las drogas, esas gafas de sol y ese bañarse en influencias de las que dan caché en esto del indie. De ahí que no sea casual esa declaración de amor a Ian Curtis (Joy Division) al dedicarle "Desorden", o esa alianza más que patente con la perversión y el incesto materializada en esa "La caja del diablo" que los relaciona directamente con The Doors ("The End") o The Velvet Underground ("Venus in Furs"). A más de uno parece escocerle esto por impostura y hace que no pueda creerse la propuesta de los granadinos.




Sin embargo, con los años y los discos, ha quedado más que claro que Los Planetas nunca han ido de nada. Se han mostrado como son, con toda su mala follá, con un aire un tanto elitista y con una chulería como distante que les ha ayudado tanto como les ha perjudicado. Desde el segundo cero Los Planetas se mostraron como Los Planetas. Todo está ya aquí: los himnos pop imperecederos, las letras vengativas con el amor y desamor en eterna lucha, el ruído más preciosista que otra cosa, o el caramelo ácido de unas melodías irrepetibles. "Super 8" es una demostración de fuerza irrebatible. Uno de los mejores estrenos que se recuerdan en la música independiente de este país. Un disco que crece y crece y se niega a envejecer con nosotros. Siempre nos deja atrás.

domingo, 10 de septiembre de 2017

jurado popular #54: mtrk rck


LNZNDRF (LNZNDRF, 2016)

"Una grata sorpresa que no he parado de escuchar en la semana. Ya desde el primer día me di cuenta de que tenía algo, y vaya que si lo tiene. Un disco completo cercano a Mogwai, elaborado con muy buen gusto, donde se nota la mano de los hermanos de The National junto con la aportación del musico Ben Lanz, cuyos estilos contrapuestos convergen en esta maravilla de principio a fin. Totalmente evocador y elegante, una joya que de seguro escucharé más veces. 7,5/10" (Mr Noise)





"Un disco sorprendente, de los que entran poco a poco. Al principio me decepcionó el bajón que percibía después de los dos primeros temas. Después fui comprobando que mantienen el tipo más que bien, que es más pop, pero acaba llenando. De todas formas, como digo, flipo mucho más con esos toques de krautrock que me remiten a Can, Kraftwerk e incluso a Joy Division. Y sobre todo cuando se ponen con ese rock motorik a piñón que me recuerda horrores a Neu!. Me quedaría con las dos primeras y la última por encima del resto.

Un sonido muy alemán en definitiva que va que ni pintado a ese nombre que juega con los apellidos de Ben Lanz y los hermanos Devendorf (The National) y que también parece relacionado con la localidad austriaca de Lanzendorf. Si esto es un divertimento, es de los que merecen la pena. También reconozco que el disco merece muchas más escuchas de las que puedo darle en una semana, y eso que me lo he puesto muchísimo. Grata sorpresa. 7,5/10" (La Ranra)






momentazo #445: el nuevo testamento

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Homenaje a Enrique Morente (Los Evangelistas, 2012)
ROCK
ALTERNATIVO / FLAMENCO - homenaje evangelizador

Homenaje es cuando te desnudas y dejas de lado lucimientos y egos. Homenaje es cuando te entregas a la causa ajena como si fuera propia y la haces relucir con generosidad. Homenaje es lo que late en cada sílaba de este proyecto nacido de la admiración más sincera. J, Florent, Antonio Arias y Eric Jiménez aparcan diferencias y proyectos personales para cantarle al más grande, para arrojar al viento las palabras y la sabiduría del Ronco del Albaicín. Cuatro granadinos que son aquí los cuatro evangelistas, los encargados de transcribir la buena nueva del cante en las sagradas escrituras de Enrique Morente. 

Los cuatro evangelistas, los encargados de transcribir la buena nueva del cante en las sagradas escrituras de Enrique Morente

Esto se podría haber afrontado de muchas formas, aunque estos artistas sólo tenían una salida posible, la de llevárselo a su terreno. Con Los Planetas ya habíamos visto de lo que eran capaces y con Lagartija Nick no hay más que echar un vistazo a esa biblia que es "Omega" (1996). Esto es una derivación de todas esas experiencias pero con un tono diferente salido de la mezcla, algo que sin duda aprobaría Morente sin rechistar.


Aparte de unos cuantos cantes flamencos por derecho, obra del rajo de Carmen Linares y de la dulzura forestal de Soleá Morente, el conjunto se construye sobre el estilo pop, anglosajón, dejadete de Antonio Arias y J, que son los que se alternan el micro. El fondo, el esperado, psicodelia venenosa con toques pop marca de la casa. Dejan un poco de lado el noise o más bien lo diluyen e incorporan teclados diversos a las guitarras entrópicas de Florent. El resultado, embriagador, sugerente, bestial.





"Homenaje a Enrique Morente" es un disco sorprendente que se regodea en su profundidad. Aquí no hay espacio ni para imposturas ni para frivolidades. Su seriedad es abisal, no en vano es un panegírico, una celebración pero también un luto. Todo eso transmite su atmósfera opresiva y eclesial, nada que invite a la euforia, y de todo eso se retroalimenta a su vez. Esto es un discazo de los que te empujan a la meditación y al recogimiento. Un templo. Un disco que lleva la palabra "respeto" hasta sus últimas consecuencias. Precioso y sanador.