miércoles, 8 de marzo de 2017

momentazo #373: el señor es mi pastor...



Crève cœur (Daniel Darc, 2004)
POP / ROCK
CHANSON - malditismo
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Diez años tardó Daniel Rozoum en volver al ruedo discográfico y lo hizo por la puerta grande. El ex-Taxi Girl se regodea en la poesía maldita con la que siempre ha "triunfado" para redondear una alabanza al destrozo sentimental con Dios, Baudelaire y Lou Reed en el retrovisor.


Entre teclados de fantasía y cajas de ritmo delicadas e insistentes, Darc despliega sus plegarias con sabor a Gainsbourg, sus letanías salvajes para el judío-ruso-de-la-no-voz, el intérprete que se come al cantante inexistente. Un intérprete que sabe sobreponerse a toda limitación para acabar haciéndose oir alto y claro, con la potencia de un monstruo de la palabra. Darc, ese "Monstruo Sagrado" al que se refieren algunos, inicia la última etapa de su carrera discográfica con un disco único, un dechado de potencia poética, contención emocional y sabiduría melódica.

Este clásico contemporáneo destaca por su tono elegíaco, por su melancolía nada impostada y presenta un conjunto de canciones rotundo como un puñetazo en guante aterciopelado. Todas me ganan, aunque por supuesto tengo mis favoritas. "Rouge rose" es la sensibilidad llevada al límite, la belleza en un suspiro. "Je me souviens, je me rappelle" es, gracias a su teclado, una de las mejores canciones que he oído jamás. "Et quel crime?" pone la energía para trasladarnos a otros tiempos de puro rock 'n' roll sin abandonar el gancho más pop. Y por último, "Psaume 23" redondea dos de las obsesiones del cantautor: su conversión al cristianismo que le lleva a adaptar de la Biblia con armónica dylaniana y ese desarmante "el señor es mi pastor, nada me falta", y esa melodía que se espeja en "Sad Song", el prodigioso cierre del "Berlin" de Lou Reed (1973). La mejor oración posible para poner el colofón al que puede ser el mejor disco de un artista aterrador e insustituible.

Daniel Darc estuvo en lucha perenne con la vida, consigo mismo y con sus adicciones. Me gustaría pensar que al final vio la luz más allá de su fe redescubierta. Con obras como esta me atrevo a afirmar que así fue.

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