lunes, 29 de mayo de 2017

la interzona #121: songs from nowhere



Dondestan (Robert Wyatt, 1991)

EXPERIMENTAL / JAZZ
PROGRESIVO

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Es imposible atrapar los hilachos que aletean en esta música. El Robert Wyatt más hermético insufla su voz cósmica a unos temas que amenazan con evaporarse a cada segundo. Él siempre acaba explicándose, tan solo hay que dejarlo que desarrolle su teoría y escucharlo con paciencia y dedicación. Habrá quien diga que demasiadas de estas dos últimas y no seré yo quien le quite la razón.

"Dondestan" suena a una versión más reposada y pensada de su eterno "Rock Bottom" (1974)

En su quinto disco en solitario no sé si se le va la mano o se queda corto. Apoyado por su esposa Alfreda en labores compositivas entrega un disco acaraciado y acariciante, volátil, esquivo y muy difícil. Es lo que tiene el vivir en las antípodas del acomodo. Wyatt hace lo que quiere y sabe, y somos conscientes de que saber, sabe muchísimo. Por eso le damos mil oportunidades a un disco que si viniera firmado por otro no pasaría de la primera escucha.


"Dondestan" suena a una versión más reposada y pensada de su eterno "Rock Bottom" (1974). El piano es el líder indiscutible en unas canciones en las que la voz del maestro planea libre sobre fondos atmosféricos de teclado y melodías que se abren paso poco a poco, pero de manera decidida, hasta nuestro cerebro. Eso cuando no se meriendan la paciencia del fan más dedicado. Un disco en definitiva de difícil veredicto, una tasación cambiante ante una obra que triunfa a su modo. Y es que nunca la belleza ha sonado tan esquiva, tan misteriosa, tan auténtica, tan irrefutable, y tan difícil, eso también.

la interzona #120: lágrimas en la lluvia



Temple of the Dog (Temple of the Dog, 1991)
ROCK / SOUL
GOSPEL - elegía grunge


Resultado de imagen de temple of the dogFirmado por "Temple of the Dog", proyecto efímero y concreto formado por miembros de Soundgarden y Pearl Jam. Tanto que se limitó a este álbum. Tiene sentido, ya que el disco surgió como homenaje para llorar la muerte de Andrew Wood, cantante de Mother Love Bone, una figura muy querida por la escena local de Seattle.


Se trata de un compendio de composiciones de Chris Cornell, en su mayoría, que trataban de canalizar el dolor por la pérdida. Un disco emocional por tanto, de nudo en la garganta, que se regodea de manera impúdica en el dolor. Muy apropiado para el grunge que se destilaba en esos primeros 90 y algo que con la perspectiva del tiempo ha perdido vigencia, también. No es algo que me pudiera engatusar a priori. El aire de jam session que tienen la mayoría de los temas tampoco. Está claro que no es un disco elaborado y de acabado fino, sino más bien un exabrupto, pero lo cierto es que a ellos les sirvió para exorcizar sus penas y lanzar sus carreras.

Un disco emocional por tanto, de nudo en la garganta, que se regodea de manera impúdica en el dolor

Lo curioso es que el disco sigue funcionando a pesar de todas sus pegas y la producción de Rick Parashar tiene buena culpa de ello. El responsable detrás de pelotazos grunge como "Ten" (Pearl Jam, 1991) dotó a este disco de una pegada atemporal, un sonido potente pero con atmósfera que resultó ideal para su función de panegírico. Un lamento que lo recorre de arriba abajo y que podría significar una pesada losa para su credibilidad. Una losa que se quita de encima una y otra vez en cuanto lo ponemos a sonar. Sin exageraciones, ni las letras tienen la profundidad que los fanáticos dicen, ni la música es un canto contenido y precioso todo el rato. Es un buen disco o incluso uno muy bueno. De los mejores que han salido de la mente de Chris Cornell. Esa es mi apuesta, no subo más.

domingo, 28 de mayo de 2017

jurado popular #39: superhéroes de barrio



Atletes, baixin de l'escenari (Manel, 2013)

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"Es uno de mis discos favoritos, y para mí el mejor de la banda. Como dices se produce un gran cambio con respecto a los anteriores, todo suena más cuidado, se deja de lado el folk pero manteniendo la esencia de la banda con letras que hablan de lo cotidiano. No sé con cuál quedarme, el disco me parece una locura de principio a fin, pero quizás "Mort d'un heroi romàntic" por lo complejo y original de la letra sea mi favorita del disco, aunque también me parece flipante la vuleta de hoja que se da a la historia de Lennon y Yoko Ono en "Ai, Yoko" y la melancolía de una banda que ya no funciona en "banda de rock". Lástima que con el álbum que sigue a este hayan pegado un bajón considerable. Pero para mí este tiene 9/10." (Barbanegra)



"Conocía su primer disco. Me encantaba. Este no tiene nada que ver. Antes eran más folkies, más de guitarrita y casualidad. Aquí todo está mucho más pensado, las letras siguen hablando de lo de todos los días, te levantas por la mañana y esto es lo que hay, pero también cambian. Es como si Bob Dylan hubiese metido la mano y algunas son desparrames de escritura semiautomática que te disparan al centro del cerebro. No hay más que ver "Mort d'un heroi romàntic" o "Teresa Rampell". Lo curioso es que toda esta complejidad me convence totalmente. Bueno, tampoco es tan extraño. El disco está muy bien hecho y es muy potente en lo melódico y en lo que cuenta. A las canciones comentadas añadidles "Ai, Yoko", "Ja era fort" y "Un directiu em va acomiadar" y tendréis los motivos por los que me flipa. Barbanegra, tenía ganas de decirlo, un discazo sin paliativos. Creo que el mejor de los que has elegido. Profundo, bonito, grande. No te pega. 8/10." (La Ranra)

http://www.manelweb.com/lletres-es.html







"Siento decir que este disco me ha costado sin llegar a encontrarle el punto y no sé si es por que está en catalán o porque lo encuentro un tanto anodino. Salvo alguna excepción como la segunda canción, no me ha gustado mucho, me parece algo frío, musicalmente es un tipo de pop que a mí no me llega, no puedo decir que sea malo, la verdad, por eso le doy un 5/10." (Mr Noise)


la interzona #119: el jardín estroboscópico



In-A-Gadda-Da-Vida (Iron Butterfly, 1968)

ROCK
PSICODELIA


Prisionero de una época que marca a fuego, este artefacto no ha envejecido bien, como tampoco lo ha hecho toda la psicodelia que limita con un proto-heavy de dudoso gusto. Millonario en ventas y de alcance artístico limitado. Momentos inspirados, los tiene: el final galopante de "Are You Happy", la lírica "My Mirage" (muy a lo Jefferson Airplane), y el tour de force que le da título. Cierre extenuante e inspirado que ya sonaba antiguo cuando se compuso.


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En definitiva, como una catedral hecha con prisas: majestuoso hasta que nos fijamos en los detalles. Demasiado grueso y cutre, pero de alguna forma perversa, me gusta.