miércoles, 17 de mayo de 2017

momentazo #392: ¿verdad o ficción?



Ruth Is Stranger than Richard (Robert Wyatt, 1975)

Resultado de imagen de ruth stranger than richardLa continuación al prodigioso "Rock Bottom" (1974) se antojaba complicada y resultó en una obra que ratificaba a Wyatt como creador original, sólido y único. Este "Ruth Is Stranger than Richard", con otro título en el que juega con el lenguaje, es todo un homenaje al arte del pastiche, esa forma de arte que, según T. S. Elliott, era la única posible en el mundo posmoderno.
Aquí vemos a Wyatt floreciendo en plenitud, dándole duro a las estructuras progresivas y atizando salvaje con colaboradores de lujo entre los que destacaría al inefable Brian Eno que vino a poner su toque "anti-jazz"
El título deriva y remite a la expresión "truth is stranger than fiction" y además describe al propio disco al nombrar a cada cara como "Ruth" y "Richard" respectivamente. Algo de ironía también hay, cómo no, y los temas que se agrupan en la cara "Ruth" (que sería la A del disco) son en realidad más llevaderos, más ortodoxos que los de la cara B o "Richard". En cualquier caso aquí vemos a Wyatt floreciendo en plenitud, dándole duro a las estructuras progresivas y atizando salvaje con colaboradores de lujo entre los que destacaría al inefable Brian Eno que vino a poner su toque "anti-jazz", así como los vientos espectaculares que se reparten Gary Windo, Nisar Ahmad "George" Khan y Mongezi Feza. Geniales.


Por lo demás el disco se compone en su mayor parte de adaptaciones, que no versiones, de gente variopinta y algo rebuscada. Hay por ahí un tal Phil Manzanera junto a creaciones de Charlie Haden, Bill MacCormick o el propio Feza. Además sobresale también la recreación libre que se marca Wyatt sobre "5 Black Notes And 1 White Note" de Jacques Offenbach. No se trata en ninguno de los casos mencionados de frías reinvenciones, sino que Robert se agencia los temas y los usa como excusa sobre los que crear, ya sea añadiendo letras sobre canciones que siempre habían sido instrumentales o cambiando y estrujando cada canción hasta hacerla suya para siempre. Un discazo que pone en valor el arte de la reinvención y lo eleva a la categoría de creación con mayúsculas.

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