martes, 27 de junio de 2017

momentazo #400: todo el poder del metal corriendo por mis venas



The Number of the Beast (Iron Maiden, 1982)
ROCK
METAL - heavy metal
 
Resultado de imagen de iron maiden number of the beastEsta es la biblia del cuero y de todo lo que significa el compromiso con un tipo de música que es un auténtico estilo de vida. El tercer disco de Iron Maiden sintetiza todo lo que un heavy de pro entiende y ama. No son simplemente sus riffs de vértigo, ni esas voces chillonas casi imposibles, ni siquiera el corazón ardiente de unas baladas capaces de ponerte del revés (en todos los sentidos). Todo esto es fundamental pero no lo único para entender este movimiento. No podemos olvidarnos de la parafernalia tan infernal como infantil, los cuernos en el puño en alto, las progresiones wagnerianas, y en definitiva toda una colección de tics ya institucionalizados que hacen al metal lo que es, para bien o para mal.


Y de todo lo dicho anteriormente este disco puede ser el arquetipo, una de las obras más queridas por los aficionados a Iron Maiden, al metal y al rock. Un álbum que juega a atraparte desde la misma portada, un cuadro de un expresionismo increíble que muestra a su mascota, ese fundamental Eddie the Head que estuvo con ellos desde el mismo comienzo y seguirá hasta el final, ya sea en las portadas de sus discos o en sus conciertos con esa figura articulada gigante que hace las delicias de la muchachada.


"The Number of the Beast" es una andanada sentimental, un reducto valioso en medio de un páramo desolador

El primer disco con Bruce Dickinson también fue el último en el que participó el batería Clive Burr. Al segundo no sé si alguien lo echó de menos, sustituido por el buenazo de Nicko McBrain, pero la incorporación del primero al micrófono fue esencial para fijar para siempre el sonido del grupo después de pruebas con otros vocalistas voluntariosos y con calidad pero a los que siempre parecía faltarles algo. Con Dickinson el grupo alcanzó otro nivel, eso nadie lo pone en duda. Por su presencia escénica y por su amplio rango vocal que haría las delicias de todo aficionado a todo lo agudo que tiene el heavy.


En resumen, estamos ante un gran disco, un disco de esos que hay que conocer, aunque sólo sea por entender mejor la historia de la música. Es uno de esos trabajos totémicos que se convierten en epítome de un sonido. Un sonido con muchos peros si atendemos a su sutileza y profundidad, las cuales brillan más bien por su ausencia en este género. Sí, esas baladas pueden ser muchas cosas menos sutiles. "The Number of the Beast" es una andanada sentimental, un reducto valioso en medio de un páramo desolador. Las voces y las melodías son pura potencia sinfónica, el bajo galopa como un purasangre y las guitarras son precisas y siempre están en su sitio. Demasiado bonito, demasiado limpito, cierto, pero con una dosis de potencia más que suficiente para someterse a su poder.

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