sábado, 8 de julio de 2017

momentazo #409: dando la brasa



Loco por incordiar (Rosendo, 1985)
ROCK
ROCK & ROLL - rock urbano

Resultado de imagen de loco por incordiarNi la producción más desinfectante, ni los teclados más ochenteros y caducos consiguen hundir el discazo con el que Rosendo reaparecía fulgurante tras partir peras con Leño. Tras disolver la mítica banda que lo había puesto en el mapa como guitarrista virtuoso y cronista ácido, el futuro se le presentaba con un buen puñado de interrogantes. Unas dudas que quedaron volatilizadas por la potencia de este "Loco por incordiar", un título insolente que le servía de reivindicación personal y de plataforma de lanzamiento para una carrera que, hoy lo sabemos, iba a ser longeva y productiva como pocas en este país.


Como ya he apuntado sólo achacaría a este disco el sonido de batería y algún teclado y soniquete enlatado que ya lo hacían sonar añejo desde su mismo origen. Lo demás convence por aplastamiento. La convicción con la que desgrana clásicos como "Agradecido", "Loco por incordiar" o "Pan de higo" hace aumentar el impacto de unos temas ya de por sí rotundos. Las lineas memorables se apelotonan aquí y allá. "Es fascinante por delante y por detrás", "voy a ser el enemigo, disparando pan de higo", "déjame que pose para ti, eres tú mi artista preferido"... Auténticas melopeas que se han grabado en la memoria colectiva de todo roquero de pro, de los de chupa y calimocho, pero que con el tiempo han rebasado la barrera del tópico para colarse en las discotecas de melómanos de todo pelaje.

"Loco por incordiar", un título insolente que le servía de reivindicación personal y de plataforma de lanzamiento para una carrera que, hoy lo sabemos, iba a ser longeva y productiva como pocas en este país

"Loco por incordiar" es la prolongación natural de lo mucho bueno que el Rosen había fabricado con Leño. Con un toque algo más pop pero con la misma intensidad de siempre. A él le sirvió para despejar el camino de incrédulos, para afilar su pluma y para sentar las bases de lo que iba a ser su sonido durante unas cuantas décadas. Me parece a mí que este debut sigue siendo su mejor disco, el más redondo y el que menos relleno contiene. Lo de "Me gusta así" es un error de bulto pero perdonable, máxime teniendo en cuenta que a partir de este momento vendría el bajón. No ha sido Rosendo de discos sólidos, aunque todos tuvieran su puñado de clásicos a reivindicar. Aquí casi todo es magro y por eso merece todos los parabienes. A pesar de los pesares.

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